7. Are we friends or are we more?

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Harry abrió la puerta de su casa sin hacer mucho ruido. Sabía que a esa hora, sus padres (bueno, su padre y Grace, pero ya se había acostumbrado a ella), se echaban la siesta.

Ya les había avisado por la mañana de que no comería con ellos, poniendo la excusa de que estaría en casa de Liam pero era mentira.

Solo quería estar solo y pasear por la ciudad, quizás andar por la playa un rato, quizás pararse en un McDonald's a tomar algo.

Era de estos paseos en los que uno agacha en la cabeza, sin saber bien a dónde va, ni mucho menos en qué pensar. De estos paseos en los que tus auriculares y la música del móvil es lo más importante para ti, en los que la canción "The Scientist" de Coldplay no deja de repetirse.

No había razón para aquello, o al menos él no la había encontrado. Simplemente no estaba de humor. O como diría Niall: estar plof.

Había cosas que le rondaban la cabeza. Últimamente todo el mundo pensaba que él era un gilipollas, un capullo... Bueno, no todo el mundo, quizás solo una persona, pero esa persona se lo repetía mucho. 

¿Y era verdad?

Nunca se había parado a pensar en cómo le veía la gente. Sus amigos como un chico un tanto misterioso, ciertas veces antipático y pervertido. El colegio le veía como la persona ideal, el sueño de toda chica. Su hermana opinaba que Harry era tonto, y ciertamente capullo. Y Alex... Mejor no comentar.

En un momento Harry se quitó la música y levantó la cabeza. Basta de rallarse, y sobre todo basta de música triste que lo único que hace es liarla más y más. Y ahí fue entonces cuando Harry decidió volver a casa.

Atravesó la puerta de la entrada y fue directo hacia las escaleras, no sin antes mirar hacia el sofá, donde descansaba tumbado Robin con Grace encima de él, abrazándola. Parecían felices, eran felices.

Se alegró de que así fuera.

Su padre lo pasó muy mal cuando su madre les abandonó, y aunque con el paso del tiempo todos lo fueron superando, Harry temía que su padre no volviese a encontrar la felicidad al lado de una mujer, pero finalmente lo hizo.

El joven del curioso pelo rizado subió los escalones, peldaño a peldaño. 

Caminó por el pasillo, con su habitación en mente como destino. Dio unos pasos, pero de repente se paró enfrente de una puerta entreabierta, de la cual provenía una voz que cantaba.

No era una voz que resaltase, tampoco cantaba mal, simplemente como lo haría cualquier persona. Lo que le llamó la atención fue la canción, "Isn't She Lovely"  de Stevie Wonder.

Le encantaba esa canción. La llevaba  escuchando desde que era pequeño, y siempre que la melodía llegaba a sus oídos, se le escapaba una fina sonrisa, recuerdo de los años pasados.

Asomó la cabeza en la habitación y vio a Alex sentada en la cama, con las piernas cruzadas, la cabeza mirando hacia el ordenador, y con los cascos puestos. Harry se quedó apoyado en el marco de la puerta, mirando cómo cantaba esa canción que había crecido con él. 

Harry empezó a cantar un poco en cuanto llegó un estribillo, y cuando lo hizo, Alex levantó la cabeza, le miró, puso cara de confundida y después le dirigió otra mirada como si le quisiese hacer explotar la cabeza.

- Has interrumpido mi canción - dijo la chica - ahora tendré que ponerla de nuevo.

- Me gusta esa canción - dijo Harry.

- Felicidades por ti. Ahora vete, y déjame en paz, para siempre. - Alex volvió a centrarse en su ordenador y Harry agachó la mirada. Joder con la chica, que carácter.

They don't know about you and meWhere stories live. Discover now