Leviathan despertó ante los rayos de luz que se asomaban por la ventana un 7 de Octubre, no necesitaba de una alarma puesto que cada día se levantaba a la misma hora para realizar sus obligaciones como el adulto que era. Sonrió con suavidad al ver al hermoso chico a su lado, su precioso esposo con el que amaba despertar cada mañana. Aún se encontraba dormido, así que decidió ir a tomar una ducha rápida, para después prepararse para ir a su trabajo.
Una vez estuvo limpio y cambiado, decidió despertar a su amado por nombre Æien con un dulce beso en los labios, y después de dedicarle palabras hermosas como cada mañana, decidió irse a preparar lo que sería su desayuno y los almuerzos que cada uno llevaría a su respectivo trabajo. Después de unos minutos, la puerta de la habitación principal fue abierta, dejando ver al menor recién bañado salir de ella, ya cambiado y listo para desayunar.
—Buenos días, cariño. ¿Listo para el trabajo? — Saludó cariñoso el mayor, yendo a abrazar al más bajo en estatura, pues Æien se destacaba por ser el más bajo y el menor de ambos.
—Más que listo, hoy anunciaremos un nuevo plato en el menú del restaurant, espero que sea un total éxito como lo han sido los pasados. — El chico sonrió ampliamente, dejando un beso sobre la mejilla de su mayor para después separarse, tomando asiento en la barra donde estaban ambos platos de comida puestos.
El hombre decidió tomar asiento junto al más bajito, acompañándole en el desayuno con risas y algunos chistes. Ambos terminaron de desayunar y prepararse, tomaron sus cosas y ambos salieron a su respectivo trabajo, sin esperar lo que sucedería horas más tarde.
. . .
Leviathan ingresó a su oficina con normalidad, después de llevar a su querido esposo al trabajo, decidió pasar por un café para después irse al suyo. Se sentó en la silla frente a su escritorio y comenzó a revisar todos aquellos papeles pendientes que se encontraban encima de aquella superficie sólida, leyendo cada párrafo.
Y así, entre papeleos y archivos en su ordenador, llegó el tiempo en el que volvía a casa, a los brazos de su amado esposo, pues el menor de ambos salía más temprano que él mismo. Salió de su oficina y se despidió de sus colegas, comenzando el viaje de regreso a casa.
Y una vez fuera de su hogar, aparcó el auto, bajando su maletín consigo mismo y dirigiéndose a la puerta, abriendo con sus propias llaves la casa.
—¡Æien, ya llegué cariño! — Sonrió levemente, cerrando la puerta tras de sí y dejando sus cosas sobre el sofá, extrañándose un poco al no recibir respuesta por parte del bajito.
Comenzó a caminar por los alrededores de la casa, buscando al chico desde la cocina hasta el baño de su habitación, preocupándose al no encontrarlo en ningún lado. Suspiró tratando de tranquilizar los nervios que sentía en ese momento.
—Tranquilo Lev, tal vez hoy tuvo que ocuparse un poco más en su trabajo o tal vez salió con algunos amigos y olvidó avisarte... — Habló para sí mismo, tratando de tranquilizarse, pero aun así teniendo un mal presentimiento, sabiendo que algo no iba bien.
Dejó sus cosas en su habitación y decidió ignorar aquella mala sensación. Y así transcurrió el tiempo, cada hora sin saber nada sobre el chico de cabellos azules, esperando su regreso mientras la preocupación le consumía poco a poco, cuando llegaron las 11 de la noche y el joven por nombre Æien seguía sin aparecer en la casa, algo que preocupo en sobremanera al pelinegro.
Comenzó a llamar a cada amigo del menor sin tener resultado de su paradero. Inmediatamente tomó su móvil y salió de su casa para comenzar a buscarlo por su propia cuenta, llamando esta vez a la policía para reportar la desaparición de su esposo.
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Supplice d'Automne
Mystery / ThrillerSupplice d'automne - Suplicio de Otoño "Suplicio" según su definición es el sufrimiento moral, especialmente causado por algo que se espera y no llega. ...Transcurrió el tiempo, cada hora sin saber nada sobre su esposo el chico de cabellos azules, e...
