31/Octubre/1979.
R.
Frío, tenía frío...
Las soledad en el frio, la conocía, el vacío, ningún lugar para sostenerse, no importaba cuanto lucharas o cuánto corrieras, era un sentimiento, el sentimiento que le acompañaba desde que podía recordarlo, era parte suya, como su sombra misma, fría y oscura, silenciosa, le envolvía, era el en si mismo, lo consumió, y consumió a los demás...
Silencio, había mucho silencio, con su mente nunca era bueno...
En el silencio había paz, esa sensación que nunca había sido suya, la recordaba, la triste armonía que nunca se quedaba por mucho tiempo, siempre era remplazada de inmediato por otros sentimientos.
Palpitaba, su corazón aún palpitaba, demasiado fuerte...
La culpa había dominado su vida hasta ese final.
En aquella cueva en el remoto mar, después de beber aquella desagradable poción se le habían unido otras más que no le eran ajenas.
Dolor, desesperación.
Había visto toda su vida y había sentido de nuevo todas aquellas experiencias que los habían llevado a dónde estaba en ese momento.
Sus padres y hermano a los que nunca había logrado complacer. La fría casa con olor a cera de velas, que aún con las velas, nunca estaba iluminada, aún siendo compacta, nunca fue calida.
Su querida tía Lulu y el tío Prewett. La fortaleza medieval junto al mar del norte entre Inglaterra y Escocia, el sol nunca se ocultaba del todo, las dunas que se formaban en la arena fina, junto a ese mar salado y saludable, era un lugar abierto donde los vientos se cruzaban, y aún así no era frío.
Consuelo y Cariño.
El primer lugar seguro, había llegado en forma de ellos unas horas después de nacer. Habían llegado cada vez que los necesitaba.
...Había terminado por decepcionarlos...
El pobre elfo que lo había cuidado y querido incondicionalmente y al que había terminado por arrastrar en sus malas decisiones, como en aquel momento.
La mayoría de las cosas de su vida habían terminado cruelmente.
Cuando termino con la horrible poción de aquella vasija otra sensación se le instaló en el esófago.
La sed.
Le envolvió completamente, y el ardor, lo consumió por dentro. El deseo de que estos se fueran era lo único importante para ese momento, aún cuando los malos recuerdos seguían dando vueltas y vueltas, se inclino en aquellas aguas negras sabiendo que había fallado, en todo.
Una y otra vez, día, tarde y noche.
Apenas había logrado tocar la inquietante superficie cuando unas manos cadavericas y corrompidas por el agua y lo peor de la magia lo arrastraron al fondo de aquel oscuro y frío mar a pesar de sus intentos de defenderse.
Soledad, paz, culpa, dolor, desesperación ya no parecían ser nada, se iban a medida que se hundía a medida que perdía fuerza, a medida que todo por fin se calmaba. Por fin todo iba a terminar, terminaría echo un caos como había empezado su vida, terminaría siendo nada como había empezado. Digna forma.
¿Cómo podía esperarse otra?.
Estaba a punto de soltar la varita, la última burbuja estaba a punto de irse de sus pulmones, por fin todo acabaría, en el fondo de su mente inquieta y aún despierta sentía una gran satisfacción por sus abuelos, sus tíos, Cassie, sus amigos, Patrick... Ya no tendrían que cargar con el.
Y así se fue.
Pero su mente aún trabajadora más haya en el limbo, no quería rendirse apareció esa nueva alucinación que no reconoció, y que pronto se convirtió en una ilusión, que parecía tan irreal, aquel sentimiento tan puro, y tan ajeno y a la vez tan conocido.
El verde y el gris de sus ojos, aquel cabello negro oscuro pero con reflejos rojizos, y esa sonrisa en esa cara tan pequeña... Se reconoció en el, y a la vez...
Las hojas naranjas de los arces cayeron suavemente a su alrededor. Las luz calida le permitió abrir los ojos, y la puerta de caoba pudo abrirse, ¿Porque?.
Parecía tan real, alguna vez lo había sido, lo sentía, deseo que se quedara, que ambos se quedarán, quería conocer aquello tan desconocido, imposible, tan maravilloso, tan hermoso, que por fin fuera suyo, que por pudiera vivir con su tranquilidad y esa...
Calidez, la tranquilidad de su vida, aquel que siempre sostuvo sus manos y seco el sudor de su frente.
Esperanza.
El fuego surgió en la oscuridad, como una onda de poder desde la profundidad del lago, un anillo de llamas rojas y doradas se expandió y rodeó la isla y provocó que los eufóricos inferi oscilaran y perdieran el equilibro, sin atreverse a cruzar las llamas para llegar al agua.
Así pues, los atacados dentro del lago soltaron al muchacho, que lucho por salir a la superficie con la varita en alto, hasta que volvió a sentir el suelo debajo de sus pies, resbaló en una piedra demasiado débil, pero logró ponerse en pie, levantando la varita con gran voluntad e hizo su brazo derecho en círculos haciendo cada vez más y más ondas a su completa voluntad, mirando alrededor con los ojos desorbitados.
Volvía de la muerte con un solo fin...
Regulus Arcturus Black estaba de nuevo en pie, más pálido que los inferi que lo rodeaban, pero también más alto que todos ellos. El fuego se le reflejaba en los ojos verdes grisáceos; sostenía la varita en alto como si fuese una antorcha, y de la punta emanaban las llamas que habían formado el inmenso lazo que lo rodeaba con su calor. Dispuesto a salir de ahí, y continuar.
(Agradecimientos).
- Se agradece a cada lector que llegue hasta este punto, y te deseo la mejor experiencia con esta historia.
- Gracias por todo el apoyo, no se olviden de votar, besos.**
- Está historia tiene constantes cambios, no dudes en revisar. -
ESTÁS LEYENDO
La razón de vivir. || Regulus Black ||. (En Edición).
FanfictionLa pesada sombra de la responsabilidad había terminado por consumir a Regulus y había tomado su última decisión en pro de ella, a pesar de que dejaría de existir. Eso era lo que un Black hacia, un Lord protector del mundo aún cuando fuera en las som...
