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12:23 a. m.

— Sos un boludo.

El mayor rió enternecido, acariciando las mejillas del contrario, dedicándole una de esas miradas que siempre conseguían destilar sentimientos inefables. Como tendía a hacer cada vez que sus ojos se pegaban en Han.

— Por vos.

"Se pide por favor a todos los ciudadanos permanecer en la seguridad de sus hogares. No deben salir a ningún lado hasta que se sepa con certeza a qué nos enfrentamos, hasta entonces, por favor, manténganse protegidos.

Las conductas de ciertos civiles siguen sin ser descifradas por completo, pero las evidentes actitudes caníbales son algo que no se puede pasar por alto. Es como si hubieran vuelto a la prehistoria, y se rigieran de un comportamiento puramente animal"

01:00 a. m.

— Amor ¿Por qué no dormís? En serio, estaremos bien. No dejaré que nada malo te pase.

Minho delineó con delicadeza los cabellos castaños del menor, mientras su mirada divagaba por las ventanas cerradas y puertas bloqueadas. Mentiría si dijera que no estaba algo asustado, pero su única prioridad ahora era mantener a su novio en calma.

— Lo sé, lo sé, pero no puedo evitar pensar de más. Desde hace media hora que no me saco a mi mamá de la cabeza. —Murmuró, tallando las lágrimas que descendieron por su mejilla con sus nudillos.

—¿Vos pensas que mi suegra se va a dejar por un muerto de esos? —Mencionó con gracia Minho, intentando aligerar un poco el aura de su novio. —Por favor, Jisunggie, vos sabés cómo es ella.

Hannie soltó un suspiro, acomodando su cabeza en el regazo del contrario mientras se permitía cerrar los ojos. Minho cantó despacio la primera melodía que se le vino a la cabeza, sin levantar mucho la voz, y procurando en todo momento mantener sus dedos en el cabello del contrario, haciendo piojito, logrando a los minutos hacer dormir a su pareja.

Lee no pudo evitar quedarse viéndolo por aproximadamente media hora. Y sin haberse dado cuenta, o tal vez si, se encontró prometiendose a si mismo que protegería al amor de su vida, a toda costa.

Incluso si eso le costaba su vida misma.

04:23 a. m.

— ¡AYUDA!

El desgarrador grito despertó a la pareja, erizandoles cada vello del cuerpo. Minho rápidamente se puso de pie y se acercó a la ventana, viendo por una pequeña apertura de cortina hacía las calles. Jisung se quedó estático desde el sofá, aquella voz era de una de sus vecinas, y fue cuestión de unos instantes para que su mente maquinara lo peor.

La puerta comenzó a ser azotada, asustando en demasía a Jisung, quien al instante se escondió detrás de su pareja. Minho miro atentamente a la puerta, esperando con paciencia un indicio de qué estaba detrás de esa puerta, hasta que aquellos golpes volvieron a escucharse.

— Jisunggie, pequeño, no pasa nada. Ya se irá —Susurró con aparente tranquilidad, abrazando a su novio con fuerza para evitar que el contrario pierda el control.

Hannie se aferró con fuerza a los brazos del mayor, intentando concentrarse en solo escuchar su voz. Pero se le hacía sumamente imposible si aquellos insistentes arrebatos se hacían cada vez más fuertes. Es como si quisiera derribar la puerta.

Minho tanteó el arma en su bolsillo, a éste paso tendría que verse forzado a utilizarla. Sin separarse demasiado de su pareja, se asomó por el visor para intentar ver qué producía tal sonido, llevándose con la sorpresa de que era Sana, su vecina.

I'll be always by your sideHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora