—No —soltó él abruptamente a través del teléfono—. No quiero volver a verte nunca, deja de llamarme.
Taehyung sostenía el celular con fuerza contra su oreja, sintiendo la impotencia arder hacia su pecho.
—No vas a hacerme esto —respondió—. No hasta que te vea para explicar...
—¡¿Explicar?! ¡No necesito explicaciones! ¡Déjame en paz de una puta vez, te odio!
Lo siguiente que escuchó fue el cortante pitido de la finalización de la llamada.
Taehyung sintió la ira comprimir su estómago, impulsándolo a aventar su celular contra la pared, reventándolo contra esta. No le importó. No le importaba nada que no fuera él.
Se tiró a la cama, tan furioso y frustrado, sintiendo cómo las palabras que le fueron prohibidas decir se arremolinaban en su garganta, provocándole náuseas. Se sentía demasiado impotente, tenía que salir de ahí.
En un movimiento rápido, Taehyung se levantó para recuperar su celular, esperando que aún funcionara a pesar de la pantalla quebrada y la leve abolladura en una de las esquinas. Lo desbloqueó sin complicaciones, y como pudo marcó el número.
—¿Hola? —contestó su mejor amigo.
—Jin. ¿Puedo ir a tu casa?
—¿Ahora? ¿Todo bien?
—¿Puedo? —repitió, sin mucha paciencia. Eran más de las doce de la noche, pero Tae sabía que su amigo no podía negarle nada.
—Sabes que sí. Te espero.
Casi ni fue consciente del momento en el que tomó su coche y condujo hasta su departamento. Era como si estuviera en modo automático, herido y con un terrible dolor que se acumulaba en su pecho. Sentía tantas cosas que su cabeza no era capaz de procesarlas a la vez. Por pura suerte no chocó o provocó algún accidente.
Luego de dejar su coche en el estacionamiento privado debajo del edificio, subió por el ascensor hasta el piso correspondiente, y verle abrir la puerta le trajo una ola de comfort y alivio; una pizca de paz entre tanta confusión y enojo. Seokjin le abrazó, apretando su cintura y preguntándole suavemente qué había pasado.
—Jimin terminó conmigo —susurró, sin dejar de abrazarlo.
El otro no respondió. Esperó a que fuera Tae quien rompiera el contacto para cerrar la puerta tras ellos y dirigirlo al sofá para hablarlo mejor. Había dos lámparas de mesa a cada lado del sofá, que emitían una luz cálida y sutil que bañaba el lugar con tranquilidad. Antes de sentarse, notó algo... una criatura levantó el rostro hacia él, con unos enormes ojos brillantes y un par de orejas peludas levantadas en alto, emergiendo de su cabello color cereza, mirando muy atento al extraño parado frente a él.
—Ah, es cierto —dijo Seokjin a su lado—. No habías tenido la oportunidad de conocer a Jungkook.
Taehyung casi lo había olvidado. Hacía días que a Seokjin no le paraba la boca sobre de su nuevo híbrido, siempre hablándole de lo bonito que era y lo bien entrenado que estaba.
—Es muy lindo —concedió Taehyung de forma sincera—. Felicidades.
Él no sabía mucho de híbridos, pero era consciente de que no cualquiera podía darse el lujo de poseer alguno; usualmente algo así denotaba estatus y además, requerían de mucha atención y cuidados. Taehyung sabía lo mucho que su amigo se había esforzado por finalmente tener el suyo, y realmente estaba feliz de verlo ahí con él.
—¿Te molesta que esté aquí mientras hablamos? —preguntó Jin, sentándose a un lado del sofá.
—Para nada —contestó, sentándose en el otro lado, dejando al precioso híbrido de conejo entre ellos.
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Satisfied
FanfictionTras terminar abruptamente con su novio, Taehyung recurre a su mejor amigo, quien le ofrece distraerse con su bonita mascota nueva. tw: ✩objetificación ✩kook híbrido ✩taekook ✩medio angsty ✩os (5k)
