-Quiero que te comportes esta noche Hayley, la cena de hoy es importante para mamá-
Estaba harta, no habían dejado de repetirme eso en todo el día, es decir yo amaba a mamá, jamás sería capaz de arruinar su cena de cumpleaños.
Sería una tares fácil.
Luego de algunas horas, me replantee ese pensamiento, quizá sería fácil si la familia Stein no estuviera sentada en mi sala, en mi mesa, con mi familia, en un silencio incómodo.
-Hayley- murmuró Mila, haciendo que inmediatamente mi atención se dirigiera hacia ella- Te he extrañado un montón, no te veo desde que decidiste mudarte a París por unos años, y ahora nos encontramos en este pueblo tan pequeño, ¿Como has estado?- agregó con una resplandeciente sonrisa, típica de ella.
-Ha sido precioso, las personas son realmente encantadoras, definitivamente fue una experiencia nueva y emocionante, pero ya era hora de volver, extrañaba bastante a mi familia- respondí, causando una mueca de ternura en la mayoría de los presentes.
-Dicen que París es la ciudad del amor- agregó Hayden con una sonrisa sugerente, mientras movía sus cejas de forma juguetona, causando que una sonrisa se posara en mi rostro, y que Kaia le diera una patada muy disimulada por debajo de la mesa.
Pero antes de que pudiera responder, el rubio idiota frente a mí se me adelanto.
- Vamos hermanita, no hay forma que la ansiosa depresiva que tienes por mejor amiga haya conseguido a alguien que la aguante- expresó, y al momento recibió una mirada mortífera de todos los que se encontraban en la mesa, incluyéndome. Pero sin importarle una mierda siguió con su patético discurso -Quien diría que aunque fueras bisexual no conseguirías a nadie- finalizó, soltando una risa seca, que nadie siguió.
- Que yo sepa, tampoco tienes a alguien especial hermanito- repuso Hayden, resaltando la última palabra, logrando una mueca de enfado en él.
-Para tu información, Leigh Fleming, la chica perfecta de Wilson, está besando en suelo por el que camino-
En ese momento, la mirada de todos los integrantes de mi familia se dirigió hacia mí persona, esperando una reacción de mi parte. Pero antes de poder contestar, el timbre interrumpió el momento, y con una sonrisa un tanto perversa me dirigí a abrir la puerta.
Al regresar a la sala, todos miraron con sorpresa a la persona que estaba con su mano entrelazada a la mía, pero sin esperar sus reacciones hablé.
- Denle un vistazo a mi chica, ella es la única a la que quiero- y al terminar de decir eso, deposite un suave beso en sus labios. Y al separame de ella observe su hermoso rostro sonrojado, y también pude oír el estruendo que causó una silla al caer al suelo.
