Ese viernes, Kim Taehyung terminó con las palmas de sus manos en carne viva y una declaración de amor escondida en el fondo de un cajón.
Si alguien le hubiera advertido lo que ocurriría antes de que sacara aquel bizcocho quemado del horno, probablemente habría pensado que era una exageración. Después de todo, ¿cómo podía un simple viernes convertirse en el inicio de algo capaz de cambiar una vida?
Habría tenido más cuidado. Quizá habría usado un guante más grueso, quizá habría esperado unos segundos antes de sacar la bandeja caliente.
Y tal vez su bizcocho relleno de nueces no habría terminado volando por los aires, dejando la cocina hecha un desastre y convirtiéndose en el premio inesperado de Yeontan.
Pero el verdadero problema de aquel día no había sido la quemadura. Había sido la hoja de papel que apareció minutos después.
Una hoja que cambiaría todo.
Taehyung corrió al baño con un quejido ahogado y colocó sus manos bajo el agua fría. El ardor era insoportable. Sus dedos temblaban mientras intentaba recordar algún consejo útil que hubiera escuchado alguna vez.
No pasta dental. Eso sonaba demasiado absurdo. Terminó usando una crema para la piel, aunque sus manos continuaban rojas y sensibles.
Las lágrimas que había intentado contener finalmente dejaron de caer cuando el frío alivió un poco el dolor.
Entonces escuchó algo. Un pequeño ruido proveniente del estudio.
Taehyung levantó la cabeza.
Algo se había movido. Por el rabillo del ojo vio una sombra deslizarse por la tarima. Caminó despacio, todavía sosteniendo una mano con la otra, hasta encontrar una hoja de papel junto a la puerta.
No era una carta. Era una simple hoja arrancada de una libreta.
Frunció el ceño.
La puerta seguía cerrada. Alguien había dejado aquel papel por debajo de la rendija.
Durante los últimos meses había escuchado historias extrañas sobre personas que se acercaban demasiado a los hogares ajenos. Historias que normalmente ignoraba, pero que en ese momento volvieron a su mente con una claridad incómoda.
Con el corazón acelerado, tomó la hoja.
La letra era desordenada, inclinada hacia un lado, como si la persona que había escrito aquello hubiera estado nerviosa.
Se sentó en el suelo y comenzó a leer.
"Tú no me conoces, pero el color avellana de tus ojos hace que mis mañanas sean mejores. Y tu cabello gris... estoy seguro de que no pertenece completamente a este planeta.
Sé que esto puede parecer extraño. Pero no tienes nada que temer. No soy un acosador, ni alguien peligroso. Solo soy una persona que admira la forma en la que existes.
Como prueba de ello, me iré después de dejar esta nota frente a tu puerta.
Pero volveré el próximo viernes.
PD: Todavía no sé tu nombre, así que por ahora te llamaré Vante. Como ese fotógrafo que tanto admiras."
Taehyung permaneció mirando la hoja durante varios segundos. No sabía si sentirse halagado o preocupado. Probablemente ambas cosas.
Así que se trataba de eso. Un desconocido enamorado. Alguien que había decidido aparecer cada viernes frente a su puerta como si hubiera salido de una novela antigua. Era justo lo que necesitaba aquel viernes para convertirse en el día más extraño de su vida.
Aun así, cuando volvió a la cocina y encontró a Yeontan felizmente devorando los restos del bizcocho, no pudo evitar reír un poco.
-Eres el único que tuvo un buen día aquí, ¿verdad?
El perro movió la cola como si confirmara sus palabras.
Taehyung volvió a mirar la nota.
Pensó en tirarla. Pensó en olvidarla. Pero no lo hizo. En lugar de eso, abrió el cajón donde guardaba los folletos de comida a domicilio y guardó cuidadosamente el papel.
Nunca se sabe.
Quizá era curiosidad. Quizá era intuición. O quizá una parte de él ya estaba esperando que llegara el próximo viernes.
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viernes ; kooktae
Fanfiction¿Qué harías si vieras un papel deslizándose por la rendija de tu puerta y resulta ser una nota de amor? ¿Y si este proceso se repitiera todos los viernes, exactamente a la misma hora? Kim Taehyung, llevaba una vida tranquila y convencional en un ínt...
