-1-

3.5K 127 2
                                        

No soy dueño de los personajes mostrado en este fic. Los dueños son Masashi Kishimoto y Eiichirō Oda.

Escombros...

Destrucción. Eso era lo único que podía verse hasta donde alcanzaba la vista. Donde antes había huertos y granjas, ahora solo quedaban podredumbre y descomposición. Donde antes se alzaban aldeas habitadas por familias y personas, ahora reinaban el caos y la vegetación silvestre que había crecido entre los escombros.

En los centros de reunión donde solían convivir los habitantes, solo quedaban silencio y soledad.

—¿Por qué...? ¿Por qué mierda tuvo que pasar todo esto? ¿Por qué fui tan débil? —eran las preguntas que rondaban en la mente de un encapuchado, el único ser humano visible a kilómetros a la redonda.

Aquel sujeto, a simple vista, parecía alto, aproximadamente 1.80 metros. A través de su ropa desgastada, podía apreciarse una contextura atlética y bien definida.

El encapuchado caminaba con un paso constante, ni lento ni apresurado. Se encontraba en medio de un bosque caracterizado por altos árboles, abundante vegetación y un sol agradable. En teoría, era un buen día.

—Llegaremos a nuestro destino en unos cuantos días —dijo una voz masculina, calmada y ligeramente ronca. Lo curioso era que no se podía identificar de dónde provenía exactamente, pero eso no impidió que el encapuchado le respondiera.

—Sí, eso parece —respondió con desánimo. Su voz, también madura pero un poco menos ronca, transmitía una notable falta de emoción. La voz misteriosa notó el cambio en el tono de quien antes era más animado, lo que la entristeció ligeramente.

—Naruto... Ya han pasado casi cinco años desde aquel triste suceso. Es hora de pasar página y continuar con nuestras vidas. Anda, anímate un poco —sugirió la voz, intentando animar al ya identificado Naruto.

Naruto Uzumaki, un joven de 22 años, había desarrollado un rostro maduro, sin rastro de grasa infantil. Su rostro se había afinado, reflejando madurez y seriedad.

—Ya lo sé, Kurama. Por eso acepté tu idea para este plan —respondió Naruto al ahora mencionado Kurama.

Kurama, también conocido como el Zorro de Nueve Colas, era el bijū más poderoso, capaz de derribar montañas y provocar tsunamis con un solo golpe. Era una masiva composición de chakra con forma de zorro gigante de nueve colas, que vivía dentro de Naruto junto a sus hermanos, aunque estos raramente hacían acto de presencia.

Al escuchar la respuesta, Kurama solo pudo sentirse un poco más decaído por el cambio que su contenedor había experimentado con el paso del tiempo.

Naruto —y, por coincidencia, Kurama también— comenzaron a recordar los eventos del pasado que los habían llevado hasta ese momento.

Flashback

Era un día nublado. Una cascada se alzaba en los límites del País del Fuego, donde antes estaban las gigantes esculturas de Hashirama Senju, fundador del clan Senju y Primer Hokage de la Aldea Oculta de la Hoja, y de Madara Uchiha, patriarca del clan Uchiha. Ambos fueron antiguos amigos de la infancia y reencarnaciones de los hijos del Sabio de los Seis Caminos.

Donde alguna vez estos dos grandes shinobi libraron una épica batalla, ahora solo quedaban escombros. En el fondo del abismo, dos cuerpos yacían ensangrentados, uno al lado del otro, ambos sin un brazo: eran Sasuke Uchiha y Naruto Uzumaki, quienes se habían enfrentado por defender sus ideales.

Tras el enfrentamiento, Naruto logró salvar a su antiguo compañero del equipo 7 de la oscuridad. Estaba feliz por haberlo logrado. Ambos esperaban que alguien los encontrara antes de morir desangrados, para poder finalmente acabar con el Tsukuyomi Infinito impuesto por Madara Uchiha, cuyo objetivo era crear un nuevo mundo mediante el genjutsu más poderoso jamás concebido.

Naruto x One PieceWhere stories live. Discover now