Flor de Loto.

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"Que el loto nos vuelva a reunir."

En una fresca primavera, dos amigos de la infancia hicieron una promesa en un jardín con estanques repletos de flores de loto, sobre aquel puente en el estanque central.

Todo empezó unas vacaciones de verano, cuando un pequeño niño pecoso de profundos ojos color esmeralda y cabello verde como el follaje de los árboles paseaba por dicho jardín observando las hermosas flores flotantes, en cierto momento, se detuvo a observar unas cuantas cercanas a la orilla, hasta que una voz lo asustó.

—Se llaman flores de loto, también se les dicen "Loto sagrado'', eso dijo papá . Al parecer reúne a personas predestinadas. —dijo una voz detrás suyo.

—¡Ah! ¡¿Qué..?! —gritó el pequeño niño al momento que volteaba para encontrarse con un par de ojos escarlata.

—¿Te asustaste? Que cobarde. —dijo el dueño de aquellos ojos imponentes, que a la vez poseía una cabellera rubia ceniza. 

—N-no me asuste. —dijo el niño, avergonzado.

—Oh, ¿en serio? —dijo el otro en tono burlón. —¿Entonces por qué gritaste?

—¡Solo me sorprendí! Llegaste de la nada y me hablaste, nunca suele haber nadie aquí.

El niño comenzó a reír a carcajadas y con su pulgar apuntó hacía sí mismo, confiado.

—Me llamo Katsuki. Bakugou Katsuki, ¿y tú?

—No pienso decirle mi nombre a un extraño... Mama me regañaría. —contestó el niño dándose la vuelta y empezando a caminar.

—¡No soy un extraño, te acabo de decir mi nombre! —dijo Katsuki siguiéndolo.

—Eso no significa nada...

—¡Oh vamos! —dijo poniéndose frente a él —¡Solo dime tu nombre! Deberías sentirte honrado, estoy dispuesto a ser tu amigo porque estás solo, como un cachorro abandonado.

—No veo razón para sentirme así. Y no estoy abandonado. —dijo el peliverde rodando sus ojos profundos.

—Tienes agallas como para responderme así, idiota. No me caes tan mal, aunque eres un amargado asustadizo. —dijo el niño haciendo un puchero. El pecoso abrió los ojos con terror como si a Katsuki le hubiera explotado la cabeza.

—¡No maldigas! Eso es muy malo, ¿tus papás no te regañan?

—¿Eres muy santo, no? Ya dime tu nombre mejor.

—Que no...

—¡Ya dímelo! —El niño cenizo se lanzo en dirección al pecoso, quien se echó a correr despavorido lo cual dio paso a una persecución que paro cuando el peliverde tropezó y comenzó a llorar.

El resto de la semana el procedimiento sería el mismo; ambos niños se encontrarían en el jardín, y Katsuki perseguiría al peliverde preguntando su nombre o hablándole de él, mientras el pequeño niño lo ignoraría cómo podía siguiendo su camino tímidamente por el jardín, y al final regresarían a casa antes del anochecer.

La siguiente semana, se volverían a encontrar en el jardín.

—¡Oh, estás aquí! —exclamó Katsuki.

—No de nuevo... —quejó el otro.

—¡Dime tu nombre!

El pequeño peliverde pensó un poco, suspiró resignado y por fin habló.

Flor de Loto - Bakudeku [ONE-SHOT]Stories to obsess over. Discover now