Una vez dentro, pudimos ver que en el bar había varias personas, algunas estaban en las mesas y otras en la barra. Ninguno de nosotros tres sabíamos cómo era Shigaraki Han, a si que nos fuimos a la barra para hablar con el barman. El barman era un hombre alto de piel de color pálido y los ojos azules brillantes, su pelo blanco estaba desordenado, con la mayoría de sus largos mechones irregulares cubriendo el lado derecho de su cara; en su uniforme de camarero, a la altura del corazón, llevaba un identificador con su nombre, Dezim. Yuuki se acercó para preguntarle por Shigaraki.

-Esto....., disculpe,....... nos podría atender un momento.-

El barman nos miró y se acercó a nosotros, con una cara que no reflejaba ningún rastro de emoción.

-Lo sentimos, aquí no vendemos nada a menores, aunque el caballero sí que puede pedir.-

-Eeeeh, no. No queremos consumir nada, solo queremos saber si aquí viene Shigaraki Han, un monje.-

-¿Shigaraki Han?-

Dezim miró a su izquierda y apuntó al fondo de la barra, donde había una persona reposando la cabeza sobre la barra.

-Ese es Shigaraki.- respondió Dezim.

Estaba vestido con un traje monje japonés típico, con un sombrero de paja tapándole la cara en la dirección en la que venían los pocos rayos de luz de bar y apoyado sobre la pared tenía un cetro. Nos acercamos hacia él y Yuuki le llamó.

-¿Shigaraki?-

El monje se levantó con cara de molesto y nos miró con mala cara, aunque supongo que nadie miraría bien a una persona que no conoce y que te acaba de despertar de tú siesta. Shigaraki Han tenía el pelo bicolor, mientras que por encima era de color negro, en las partes más bajas era de color blanco, sus ojos eran de color negro y en el derecho tenía una cicatriz, de unos 35 años y 1,90m de altura.

-¿Qué queréis? No tengo interés en niñas pequeñas planas y mucho menos en los hombres.- dijo Shigaraki soltando un aliento que apestaba a alcohol.

-Hemos venido porque necesitamos su ayuda- le dije -es de vital importancia que venga con nosotros y nos ayude.-

-Me temo que habéis buscado en donde no es, ¡Dezim, un poco más de saque!, seguro que os habéis confundido de persona.-

-Creo que no ha habido ninguna equivocación, señor Han, venimos buscando la ayuda de un celestial y usted es justo a lo que venimos.-

-¿Celestial? Ya veo, no sois humanos, espera un momento, eres Sebastian, el mayordomo del antiguo Rey Demonio, mierda, ¿en qué lio me he metido?-

-En ninguno, señor Han, solo queremos que nos ayude en nuestra misión.-

-Paso, no voy a sacar nada bueno de esto, a si que buscaos a otro. Yo en esta época prefiero la tranquilidad, las mujeres y el alcohol. Y vosotros no tenéis de eso-

Justo cuando pensábamos que no iba a acceder a ayudarnos entró en el local Kūne.

-¿Qué, ya habéis conseguido convencerle?-

-No, al parecer no quie....-

En ese momento Shigaraki se levantó del taburete y se acercó a Kūne, le cogió de una de las manos y le besó la parte superior.

-Shigaraki Han, para servirle, encantadora señorita, su misión es mi misión.-

-(Que rápido ha aceptado...)- pensamos Yuuki, Sebastian y yo al mismo tiempo al ver esa escena.

-Y bien, ¿Cual es la misión?- dijo Shigaraki.

Le explicamos la situación así por encima, un breve resumen para que supiera más o menos de que iba.

El elegido¡Lee esta historia GRATIS!