- Ugh, mierda, mamá me va a matar esta vez. - dice al mirar en su móvil que ya son las cuatro de la mañana y que tenía ocho llamadas perdidas de su mamá, por lo que su amiga se ríe al volante sin quitar la vista de la carretera.
- Oh vamos, creo que si te matan sería un acto de misericordia contigo. - bromea otra sentada en el asiento del copiloto y ambas ríen.
- ¡Oye! y todo será tu culpa, tú fuiste la que me invitaste , yo me iba a quedar juiciosa siguiendo las recomendaciones de Kathe.
- Hablando de Kathe, ¿porqué no vino? - inquiere la rubia a su lado y se encoje de hombros.
- No lo sé... dijo que se sentía enferma y que si iba sin ella me mataría también, ¡así que ni una palabra! ¿eh?
Sus amigas solo asienten con diversión y prometen no decir nada, mientras van cantando a todo pulmón en lo que dejan a cada una en casa.
La dejan a dos cuadras de su hogar para no levantar sospechas ni hacer mucho ruido con el auto; cuando va llegando ve toda su casa rodeada de policías y con su corazón a mil por el miedo de que algo le haya pasado a sus padres o hermanos, corre a más no poder, saltándose los arbustos y el perímetro hecho por la policía.
- ¿Señorita? Perdón, pero usted no puede pasar de aquí, lo siento mucho. - se le atraviesa un policía grande.
- ¿Dónde está mi familia? ¿Qué está pasando? - habla ahogada por la falta de aire.
- Yo... - el policía niega, tratando de escoger bien sus palabras.
- ¡Quítese entonces! - lo empuja en vano ya que este la retiene por los hombros.
- Ya le dije señorita, no puede pasar.- a pesar de que se lo dice con autoridad tiene un tono lastimero, el cual ella nota y como reacción frunce su ceño.
- Por favor, yo...
- Agente Stevens, el oficial tiene un mensaje para usted. - la interrumpe otro policía, por lo cual Stevens enfoca su atención en el mensaje soltándola.
Aprovecha ese desliz para correr a la velocidad de la luz hacia su casa, entrando por la puerta trasera que ella había dejado preparada para escabullirse de vuelta a casa después de la fiesta.
Lo que ve en la sala la deja en shock.
Sus sentidos se nublan y se bloquean, su respiración se corta, su mente no procesa nada, sus piernas fallan, el nudo que se hace en su garganta es impresionante.
Definitivamente la imagen de sus padres junto a sus tres hermanos amarrados, muertos, con signos de tortura, ensangrentados, su padre mutilado y un balazo en la frente de cada uno.
Cuando hace que sus extremidades reaccionen, se arrastra hasta el cuerpo de su madre, el cual está sentado y amarrado a una silla, y pone su cabeza en el regazo de su progenitora, llenándose de sangre.
- ¿Mamá? mamita respóndeme por favor - suplica entre sollozos. - No te puedes ir aún, te necesito... - levanta su cabeza y mira a los demás. - Los necesito a todos, por favor... - solloza descontroladamente hasta que el policía Stevens la levanta y la aleja de la escena.
Totalmente débil y sin mucho que poder hacer se deja llevar de nuevo hacia afuera.
- Yo siento mucho lo que acaba de ver... de verdad. - decía el policía, pero ella ya no lo estaba escuchando porque su mente aún estaba recuperándose del shock.
Se soltó del policía y corrió.
Corrió sin rumbo fijo por las solas calles, sin siquiera mirar por donde iba, ya que las lágrimas nublaban su visión.
Inconscientemente, sin saber como acabó ahí, llegó a la casa de Kathe, su mejor amiga, y tocó el timbre vagamente.
Kathe no solo era su mejor amiga, si no que sus familias eran socias de la gran empresa que había fundado su padre, por lo que siempre fueron como hermanas.
Pasados unos minutos, los cuales la chica no sintió, la madre de Kathe adormilada abrió la puerta, y al verla casi se infarta.
- Tú... ¿qué haces aquí? - susurra pero la chica no reacciona, aún sumida en sus pensamientos y recuerdos. - Oh Dios... ¿qué te pasó? ¿estás bien? - dice preocupada y la abraza, haciéndola pasar a su casa. - ¡KATHE! ¡VEN ACÁ!
Su amiga bajó y con una cara horrorizada vio a su amiga, e inmediatamente se acercó a ella a darle apoyo.
Por su parte, la castaña llena de sangre no respondió nada, se dejaba abrazar, pero para ese momento no era capaz de responder ni con monosílabos, estaba totalmente perdida en el mundo de su cabeza.
La policía no tardó en llegar y tocar a la puerta.
- Necesitamos hacerle un par de preguntas a la señorita Cooper. - habló un oficial cuando la madre de Kathe le abre.
- Ella... no está en condiciones de responder nada... si pueden venir luego, lo agradeceríamos.
La castaña salió de su estado y a pasos lentos se acercó al policía.
- ¿Qué es lo que necesita? - lo mira sin expresión alguna.
- Que nos responda algunas preguntas, le juro que será brev...
- Hágalas ya. - lo interrumpe con un tono seco.
Le hizo preguntas de rutina, las cuales respondía con monosílabos y asentimientos o negaciones de cabeza.
Ella sabía que el trabajo de sus padres conllevaba muchos riesgos, pero no tantos como para tener enemigos que lo quisieran asesinar, porque si, eso no había sido un asesinato por robar alguna cosa de la casa, ni nada parecido.
En el lapso en el que estuvo ida, procesó lo que había pasado, y se juró a si misma y juró por su familia, que quien hubiese sido, iba a pagar muy caro lo que había hecho.
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Unstoppable
Teen FictionTragedias. Mentiras. Traiciones. Engaños. Y nada, ni nadie que no sea ella misma, podrá detenerla.
