Miradas en blanco sin fe, los vampiros en los mismos lugares esperando a que su próxima presa aparezca. Sombras y huellas habitaban el cuerpo de aquellas dos almas en pena que luchan por el amor de la otra.
Ambas miraban aquella noche de lluvia torrencial, para ser verano... La lluvia caía como si no hubiera un mañana, dando la sensación de que el cielo en cualquier momento se iba a desplomar.
Ninguna hablaba. Sólo se podía escuchar el suave sonido de sus respiraciones sincronizadas tratando de silenciar los pensamientos que piden a gritos salir a la luz.
Pero ambas se podían sentir.
Una de ellas estaba corriendo, dando vueltas en aquellos sentimientos falsos, tratando de entender todo lo que estaba pasando dentro de su corazón. Se mantenía corriendo de la otra, pero sabía que podía desnudarse sin mostrar piel.
– Puedo ver que tienes miedo de tus emociones – rompió silencio la menor y la rubia sólo escuchó – Puedo ver que estás esperando, no eres desesperada... Entonces, ¿por qué no puedes mostrarme?
Mina se quedó en silencio sin mirarla. No quería verla a los ojos, estaba muy enojada como para hacerlo. Aún no podía asimilar que la chica que tenía al lado haya perdonado al inútil de su hermano. Pero en el fondo sabía que su error era no abrirse y ser sincera con ella. Mina tenía miedo.
– Veo que estás buscando distracciones, puedo ver que estás cansada de esta actuación – siguió sentándose en la cama – Entonces, Mina... ¿Por qué no puedes mostrarme?
– ¿Qué quieres que te muestre? – preguntó ladeando su cabeza pero todo el aire de sus pulmones se desvaneció cuando Chaeyoung se puso sobre ella a horcajadas – ¿Q-Qué...?
– ¿Quién eres en la oscuridad? – musitó tomando su rostro entre sus manos – Muéstrame las partes tenebrosas del amor, ¿quién eres a las 3 de la mañana y estás sola? Estás cuatro paredes no se sienten como en casa, ¿quién eres en la oscuridad, Myoui Mina?
La rubia la miró a los ojos unos momentos y se rindió, no podía seguir ocultando lo que su corazón quería dejar ir. Se impulsó y logró sentarse en la cama con la pequeña sentada en sus piernas.
– Muéstrame quién eres en realidad – pidió Chaeyoung sintiendo como las manos de la mayor se posaban en su cintura para luego sentir aquellos finos y suaves labios sobre los suyos.
En esa habitación, la oscuridad era relativa a cuántos besos cabían dentro de esa noche lluviosa.
Más uno, lista de invitados... Pero ni siquiera saben su nombre. ¿Quiénes eran ellas? Secretos interminables, ellas ahora se están sintiendo.
– Cariño, vamos, déjame entrar en tu corazón – pidió Chaeyoung separándose de los labios de la otra – Todos los extraños tormentos del pasado se van a terminar.
– Déjame ver que toda esta locura vale la pena, prometo que no voy a correr lejos – susurró con la respiración entrecortada – Esta noche y para siempre, soy tuya, Son Chaeyoung.
Ambas sabían que era una situación complicada. Ambas sabían que aún no podían sacar todo a la luz porque no querían lastimar a sus novios, por lo que iban a aguantar un poco más... Sólo un poco más y podrán ser libres. Por lo pronto se juraron amarse cada noche que se les permita estar juntas, porque al final de cuentas para Mina...
...Dormir con la novia de su hermano no fue malo después de todo.
Descubrió no sólo a una persona hermosa, sino que también cayó enamorada perdidamente de ella y no se arrepiente. Porque el amor nunca estuvo mal.
Porque ellas han aprendido que incluso cuando hiere, fingen que están bien. Fingen que son unas adultas que pueden sobrellevar las situaciones más difíciles, aunque escondan su "yo" real.
No quieren perder tiempo preguntándose si lo que hacen en realidad está bien o mal, si aquello era algo normal. Sus pies han ido lento por la fatiga de aquel amor que no pueden mostrar, pero esta noche se ha detenido por un rato y sólo se dedicaron amarse.
Se abrazan ahora.
Esa hermosa noche será sofocada en el ritmo de sus cuerpos desnudos que se encomiendan y se funden en uno sólo.
Ellas, estaban bailando solas en la oscuridad de su habitación. Dejándose llevar para ser un poco más libres. La luz deslumbrante de la luna inexistente brilla sobre sus cuerpos sudados, pareciera que ambas estaban dentro de un sueño en las sombras del cual no quieren despertar.
Sin ser capaces de detenerse. Las sombras se meten dentro de ellas.
Por otro lado, dos habitaciones más lejos dos chicos se encontraban en la misma situación. Aquellos que sólo sabían correr sin descanso, todo esto comenzaba a ser mucho para ellos.
¿Acaso lo podrán soportar?
No quieren que los miren como personas débiles, así que esconderán las lágrimas obvias muy adentro de su ser.
Son dos pies bailando, esa noche se quedarán allí un rato disfrutando de la cercanía del otro. Se abrazan abrumadoramente, sintiendo los latidos del otro.
Ya habrá tiempo de encargarse de todo, ahora se van a concentrar en los revoloteos de sus estómagos al ritmo de sus latidos sincronizados. Esta noche ellos son lo único único que conocen.
– No me dejes ir – suplicó el castaño.
– Jamás – aseguró el mayor.
Las sombras de esas cuatro almas solitarias se han hecho cada vez más oscuras y se mezclan con el panorama incoloro de sus habitaciones. Finalmente se sienten como si estuvieran viendo a su "yo" real.
Por cada momento que se han hundido, bailan juntos para ellos...
...En la oscuridad.
Ellas. Dos amantes de la oscuridad que siempre se perdían entre sus sombras.
Ellos. Dos seres que irradian luz, era imposible acercarse sin quedar cegados.
Amarse sin lastimar al otro era una tarea complicada, era algo inverosímil.
¿Cómo juntar polos opuestos en un mismo instante? ¿Cómo hacer un milagro realidad?
Y entonces sucedió: tras eternidades enteras llenas de intentos fallidos, de lágrimas, de sangre, de gritos al vacío; el universo se apiadó de sus almas destinadas a la soledad y les dio algo que habían dejado de creer posible por temor a la desesperanza; les permitió amarse sin dejar huellas de dolor.
Les permitió conocer la belleza en su máxima expresión.
¿Saben cuál fue su regalo? Les regaló el atardecer. Si, el atardecer. Esos segundos mágicos en donde sus mundos chocaban, día y noche, luz y oscuridad eran uno solo. Ese intercambio de luces, de tiempo, de almas. Ese intercambio de un amor perfecto, un amor que solo ellos y ellas podrán tener.
Un amor de segundos. Un amor de eternidades.
Un amor que a la larga está lleno de mentiras pero que finalmente es amor y les llena el cuerpo de paz.
Y ahí, entre esas cuatro paredes ahogando cada uno de sus gemidos y jadeos, dijeron esas dos palabras que marcarían un antes y un después a esta historia que comenzó con una locura...
– Te amo.
FIN.
AH. SE LA CREYERON SDJSKDJD Aún no es el final, aún falta mucho desmadre. Las cosas no siempre serán color de rosa.
Espero que les haya gustado este capítulo el cual está basado en una de mis canciones favoritas de "More & More" y esa es Shadow.