Me encontraba en mi habitación con Lloyd sentado en mi escritorio, papá había acudido a él para que me convenciera de cambiar de opinión, él se puso casi histérico al enterarse, entonces durante las clases y el receso estuvo detrás de mí insistiendo con lo mismo, hasta que me harte y le dije que dejará de joder porque no iba a cambiar de decisión.
Claramente no me hizo caso y me acompañó hasta casa, subió conmigo a mi habitación y desde hace horas no hace nada más que verme fijamente desde mi escritorio. Comenzaba a ponerme los pelos en punta, totalmente nerviosa, pero no planeaba dejar que viera eso.
—Ya vete a tu casa, tu mamá estará preocupada porque no haz llegado.
—Ya sabe que estoy aquí.
—¿No deberías estar lavando el auto o haciendo la limpieza de tu casa?
—No me iré hasta que me digas que lo harás.
—No es tu asunto.
—Ibbie, es por tu propio bien —insistió acercándose a mí.
—Lo sé, pero no quiero, ni siquiera es seguro que funcione el tratamiento.
—Es mejor intentarlo y ver qué tal, por favor Ibbie.
Cerré los ojos un momento, su cercanía me tranquiliza a y me ponía de los nervios. Su perfume entraba por mis fosas nasales haciendo que me embriagara, Lloyd podía hacerme sentir un terremoto con cosas tan estúpidamente simples como una sonrisa o un toque.
—Lo pensaré.
Mi respuesta hizo brillar sus ojitos, me sonrió completamente y después beso mi mejilla, pero pareció recordar algo ya que se separó bruscamente de mí.
&¿En serio estás saliendo con ese tipo?
Me le quedé mirando, intentando recordar de qué tipo se refería hasta que mis cortos circuitos hicieron Click. Hablaba de Ancel, la última vez le había mentido diciéndole que estábamos saliendo.
—¿Hay algún problema con eso?
—Es de mala educación responder mi pregunta con otra —se quejó haciendo berrinche.
Me dió gracia.
—¿Por qué quieres saber? ¿Celoso?
—Sí.
Mi corazón se aceleró, sentía mi sangre bombear detrás de mis orejas y una sensación de hormigueo expandirse por mi vientre. ¿Estás eran las famosas mariposas?
—¿Por qué?
—Solo responde Ibbie.
—No estamos saliendo, dije que estábamos saliendo porque tú estabas con April y no supe cómo reaccionar en el momento, pero solo somos amigos.
—Gracias al cielo —murmuró, no escuché lo que dijo después de eso, pero estaba casi segura que maldecia al pobre de Ancel.
A pesar de que estaba considerando hacer lo que el médico pedía, tenía miedo de que todo saliera y me causará alguna desilusión de ver cambios.