Canción: Disturbed - Darkness
I
Angie debió explicarles que necesitaba regresar a su casa, así que se subieron al taxi y ella pidió al chofer que los llevara a ellos al Centro de Convenciones, pero que a Angie la dejara en el Metro más cercano.
En cuanto cerró la puerta de su casa se sintió como al borde de un precipicio. No estaba manejando correctamente las emociones que revolvían sus entrañas. Se sentía feliz, pero también sentía muchas ganas de llorar. En algún rincón de su cuerpo estaba una Angie aterrada.
La sonrisa de Brad estaba marcada en su mente, así también su manera agradable de ser con ella y esa felicidad que le provocaba la aterraba.
Angie había creído que eso jamás le volvería a suceder... había creído que jamás sentiría algo por algún otro hombre. Por nadie.
Amy le agradaba tanto como Josi.
Josi. Ya no había pensado en ella. ¿Cómo estaría ella en ese momento? Ya no habían vuelto a hablar. Josi había explicado que tenía que ir con su familia a Oaxaca, pues era allá donde sus tíos vivían, solo que los vuelos estaban saturados. Tal vez encontraran un lugar el lunes.
¿Ahora qué haría el boleto que ambas habían pagado para ir a Acapulco? Qué iba a hacer Josi? Ese dinero no era reembolsable, las reglas eran claras: una vez pagado el boleto no se admitían devoluciones. Pero esta debía ser una causa de fuerza mayor, ¿no?
Angie ya no pudo evitar las lágrimas al recordar lo que había sucedido a su amiga. ¿Cómo una vida podía cambiar así de rápido? De un momento a otro... Recordaba a los tíos de Josi, el único hermano de su madre, y aún no podía creer que estuvieran muertos, así, tan rápido.
Caminó hacia el baño. Se miró al espejo y retiró las tiritas de la frente. Los cuatro puntos eran pequeños pero definitivamente se veían. No se podía esconder esa herida tan fácil. Que bueno había sido que Brad no tuviera heridas tan visibles como ella.
Tal vez Brad se sentía culpable porque desde entonces la trataba muy bien. La había aceptado en su habitación y le había brindado la comodidad de su cama. Todo bajo un ambiente respetuoso.
Suspiró.
Angie tomó una esponja de baño y la empapó con jabón y agua, la pasó por la herida para limpiarla. Dolía, la herida aún estaba fresca.
Después contestó un mensaje de su hermano. Le explicó cómo se sentía ahora y lo bien que se pasó la tarde con ellos.
—No te fue nada mal, ¿verdad? —escribió él—. Incluso te quedaste a dormir con tu roquerito ese.
—No es mi roquerito. —se defendió ella—. Charlie me pidió que me quedara. Más bien me obligó como si fuera su hija.
—Me agradó cuando hablé con él. ¿Te trataron bien?
—Estuvo bien.
Cuando su hermano ya no contestó metió el teléfono de vuelta al pantalón y colocó otras dos tiritas a la herida.
Su roquerito.
Brad era agradable después de todo. Aunque ya no era tan roquero como había sido hace trece años. Y ella podía jurar que en el corto momento en que lo vio sin camisa pudo notar un tatuaje, ¿podría ser? Ya nada la podía sorprender respecto a ellos. Incluso podría pensar que el tan correcto Charlie también tenía tatuajes. Pero si los tenían nunca los mostraban. Solamente Brad dejaba un poco desabotonadas sus camisas, espacio por el cual no se podía ver ningún tatuaje, nada en realidad se podía ver... un collar, eso sí, un collar cuyo dije parecía un anillo de oro, y tal vez lo era.
Escogió la ropa que se llevaría para el concierto, esta vez una blusa negra de manga corta con escote amplio y un cuello blanco que simulaba otra blusa debajo; no había problema por el pecho, ya que lo suyo era la talla pequeña. El pantalón que escogió sería uno de mezclilla, ese le gustaba mucho porque era del tipo que se ajustaba al cuerpo, resultaba ligero y muy cómodo. Esta vez llevaría zapatos de tacón alto, más que nada por ser práctica: el escenario era alto, mucha gente debía estar de pie y ella tenía que tomar fotografías desde varios ángulos para la revista.
Después de conseguir un maquillaje aceptable y un peinado que le gustara se dirigió a la cocina para preparar la comida que dejaría para su hermano. Pero no fue necesario, antes de encender la estufa Fer le envió otro mensaje para informarle que se quedaría con su novia, así que no sería necesario preparar comida para él.
—Por cierto, tal vez me quede con Nat —escribió Fer, su novia se llamaba Natalia—, así que llego hasta mañana, quizá.
—¿Por qué no estás seguro? —contestó el mensaje mientras se preparaba un sándwich.
—Porque no pienso quedarme en su casa si me dice que sus padres no van a salir. Si me confirma que van a irse entonces sí me quedo con ella.
—Deberían salir a algún lado este fin de semana.
—Se lo propuse pero no quiso. Ya vez como es, muy apegada a lo que digan sus padres. Aunque no importa.
Pero sí le importaba, Fernando siempre intentaba convencerla de que se separara un poco de sus padres y se dieran el lujo de ir a algún lugar ellos solos. Lo malo era que Nat no quería que sus padres estuvieran seguros de que ellos dormían juntos, lo cual era un pensamiento ridículo para Fer y siempre se lo hacía ver a ella. Nat venía de una familia muy chapada a la antigua, su madre en especial tenía ideas que ya habían quedado obsoletas para la mentalidad moderna, como por ejemplo aún creía en "llegar virgen hasta el matrimonio", Nat ciertamente no había seguido eso, pero ella aún era un tanto reservada y tímida, todo lo contrario a Fernando.
—No sé por qué le gustas a Nat, ella es todo lo contrario a ti. Tú eres algo así como un corruptor de mujeres tímidas.
—Párale —escribió Fer acompañando el mensaje con una carita enfadada—. Yo nunca he corrompido a nadie. Mucho menos a mi preciosa Naty. Además nunca la obligo a nada, siempre estoy consintiendo todo lo que pide. De verdad la quiero mucho.
—Ojalá sigas así. Ella me cae muy bien como para que cometas alguna estupidez. Es una chica muy linda.
—No, jamás. Ella no es como las otras chicas con las que salí, no pienso perderla.
Fer no siempre hablaba de esa manera, si estaba escribiendo ideas tan románticas sobre su novia entonces era por algún motivo. Angie sonrió feliz.
—¿Has pensado en casarte con ella?
—Mira, ¿sabes qué? Ya para esto. Bye.
Angie rió alegre. ¡Oh, sí! ¡Ya lo había pensado entonces! Tampoco lo había negado.
—Dime por favor que me considerarán para ser la madrina de honor o algo así.
—Basta, Angélica. No sigas con esas tonterías.
—Realmente me da mucho gusto —continuó Angie—, ve y diviértete con ella.
—Oye, y por cierto, ¿cómo vas a regresar después del concierto?
—En taxi, va a terminar tarde. No creo alcanzar el Metro.
—Mmm... Deberías seducirte a tu roquerito antes de que se te vaya. Después de todo ya dormiste con él.
—Imbécil —escribió ella con los dientes apretados. Copió y pegó la carita enojada.
—Te gustan, admítelo.
—Nunca lo he negado, tonto, son mis ídolos. Claro que me gustan.
—Si necesitas dinero para el taxi agarra de mi cuarto. Recuerda que en la noche es más caro. Si piensas llegar de madrugada...
—No creo. Estoy bien.
II
La canción que debía trasformarse ahora estaba lista. Sería una perfecta sorpresa para los fans. Comenzaría con guitarra acústica y terminaría siendo lo contrario. Lo único que cambiaría sería la voz, a Charlie le había encantado la idea de los guturales y lo apoyaría con voces secundarias. En el ensayo se escuchaba muy bien. Solo esperaban la aceptación de los fans en el concierto.
En ese momento estaban fumando y bebiendo unas cervezas —excepto Amy, ella tomaba un té— mientras esperaban a que se llegara la hora de salir al escenario. Brad tenía una guitarra acústica e improvisaba para pasar el tiempo. Eran las ocho de la noche, la gente había llegado desde las seis de la tarde al concierto para ganarse los mejores lugares. La curiosidad por mirar el auditorio era grande, quería asomarse sólo para ver cuántos ya habían llegado. O tal vez quería ver a alguien más... ¿A Angie? No, ¿Para qué? No necesitaba verla.
Y ¿Dónde se encontraría en ese momento? ¿Habrá llegado ya? ¿Estaría entre los fans? ¿Por qué le importaba eso?
—Mmm —expresó Amy—, extraño a Angie. ¿Va a estar entre el público? ¿No saben?
Bien, él no era el único que pensaba en ella.
—Va a tomar fotos, ¿no? —comentó Charlie, entrando al camerino—. No creo que esté entre el público. Ah, por cierto, Brad ¿aún se te nota ese golpe?
—Sí, mucho —contestó Brad, aún rasgaba su guitarra a un ritmo que solamente él conocía—. Y aún me duele por si quisieras saber.
—¿Quieres que te consiga maquillaje?
—No creo que el maquillaje haga semejante milagro, pero ya que te ofreces.
Brad comenzó a cantar mientras Charlie salía nuevamente del camerino. Amy se acercó a él.
—¿Quieres que te ayude, Brad? Tengo maquillaje resistente al agua. Así si necesitaras secar tu frente no se te correrá.
—Como gustes... You're so far, so far away —contestó y luego continuó cantando—. from this dream —Y siguió después con guturales— so far, so far, so far! so far away!
—No fuerces tu voz, Brad. Eso fue muy alto —le dijo Matt.
—Hum... tienes razón. Pero no me forcé. Estaba probando. Supongo que no se oía bien.
—Al contrario, te quedó muy bien. Me pareció que te estabas forzando, pero si no es así entonces continúa.
—Me agradan los guturales para esta canción, tuviste una muy buena idea —comunicó Clayton—, creo que a los fans les va a gustar mucho.
—En realidad fue idea de Angie.
III
Angie caminó por el pasillo que dividía el segundo piso del primero y buscó el mejor ángulo para capturar el escenario cuando ellos estuvieran presentándose. Sintió una mano recorrer desde su hombro hasta su espalda de una manera delicada, ella reconocía bastante bien ese gesto, ningún otro hombre la tocaba de esa manera.
—Hola, Beto —saludó ella. Y después de ver que su cámara podía captar el escenario completo se volvió hacia el muchacho.
—Nena, me enteré de que te heriste la frente. Y veo que es verdad. ¿Cómo estás y qué pasó?
Alberto estaba no solo estaba preocupado por Angie, aunque la mirada que le dirigía parecía triste en realidad escondía un profundo enojo. A él le molestaba mucho siquiera pensar que alguien pudiera hacerle daño.
—Ah, no te preocupes más. Estoy bastante bien, fue un accidente.
—Pero ¿qué pasó?
—Le di un cabezazo a Brad. —Ella sonrió, visto de otra manera eso le parecía una situación estúpida y ahora podía burlarse de ella misma.
—¿Cómo? ¿Te sentiste futbolista o qué?
Al escucharlo enojado ella dejó de reír, prefirió restarle importancia encogiéndose de hombros.
—Ah, ya dije que fue un accidente —intentó suavizar su voz—, no lo vayas a contar a nadie.
—Angie. Tan bonita que eres.
Alberto acarició la mejilla de Angie con tanta gentileza que ella sintió calor y ciertamente su sonrojo fue inevitable. Apretó los labios y bajó la mirada, pero sonreía. Él siempre la trataba de esa manera, era tan lindo con ella que aveces no sabía qué hacer o qué decirle. Pero le gustaba mucho, Alberto no era así con todos, solamente con quienes él sintiera mucha confianza o quisiera mucho.
—Espero que no quede una marca tan fea —continuó él, no había retirado la mano del rostro de Angie, ahora acunaba su barbilla con su mano derecha—, ¿y él también se abrió una herida?
—No —contestó ella, como pudo—. Aunque todavía ha de tener un chichón muy feo.
—Pero no le quedará como a ti. Fue él quien te golpea y eres tú la que sufre más.
—En realidad ninguno de los dos comenzó esto. Él no tiene la culpa.
—¿Por qué lo defiendes?
—Es una persona agradable. Y ellos me cuidaron desde que sucedió eso.
—Bien —aceptó él a regañadientes—. Dejaré que sigas trabajando. Y por cierto, te vez muy bien, esa blusa me gusta mucho.
Angie sonrió como respuesta. Continuó caminando y evadiendo a la gente que entraba y salía con vasos de refresco o cerveza, llegó hasta el pasillo que separaba el escenario del público —el cual se mantenía detrás de una alta valla metálica—. Los guardias de seguridad eran compañeros que la conocían muy bien. Aún así ella portaba un gafete amarillo que colgaba de su cuello y le permitía entrar a donde quisiera. Angie saludó a uno de los guardias y caminó como si nada frente a la multitud que esperaba con ansias.
—¡Angie! —gritó una joven que se aferraba a la valla metálica que tenía frente a ella— ¡Acá!
—Hola Bere, veo que te ganaste un buen lugar. Casi frente al micrófono.
—Claro, no me perdería ver a mi queridísimo Brad de bien cerca.
Berenice era otra amiga de Angie. Atractiva y carismática. Siempre buscaba vestirse de manera sensual para atraer miradas. Contrariamente a Angie Bere tenía mucho que mostrar y esa vez el escote de su amiga lo demostraba. Hacía que Angie se sintiera boba por querer mostrar aunque sea solamente un poco.
—De verdad espero que se de su paseo por aquí y nos salude como la vez pasada, esta vez no pienso perderme la oportunidad de tocarle algo.
Angie rió con ella, Bere también era muy extrovertida y resuelta, si quería algo lo hacía, sin más, no lo pensaba demasiado.
—Seguramente sí —mencionó Angie, se había recargado en la valla para estar cerca de ella—, haces lo posible por darle un abrazo.
—¿Sabes qué? Pienso que ya has logrado algo con él porque ya no te emocionas como antes. ¿Qué pasó?
—Nada. —Angie prefirió mirar la pantallita de su cámara, tal vez así Bere se tragaba la mentira—. Los entrevisté ayer, nada más.
—Suelta la sopa —urgió Bere. Su mirada inquisitiva era penetrante, logró que Angie levantara la cara—, pasó algo.
—Nada.
—¿Entonces qué es lo que te pasó en la frente? —preguntó otro de sus amigos, Omar, quien estaba justo detrás de Bere— ¿No parece nada?
—Ah, ayer se cayó el techo y...
—Hablé con Beto y dijo que no tenías nada.
—Pues entonces... err... no escuchaste bien. Ahora debo irme, ya casi son las ocho y media.
—Faltan veinte minutos.
—Por eso, tengo que tomar fotos mientras están en los camerinos.
Angie salió huyendo antes de que la atiborraran de preguntas, corrió hacia los escalones del escenario y entró por allí. Desde el pasillo se escuchaban los gruñidos de Brad intentando practicar la canción "So far"... No, un momento, eso no era cantar era quejarse de dolor... ¿Qué estaba pasando?
—¡Duele! —gritó Brad.
Angie espió con sigilo desde el marco de la puerta del camerino. Brad se encontraba sentado dándole la espalda a la puerta mientras Amy intentaba maquillarlo; a pesar del esmero que su prima daba por no lastimarlo él continuaba berreando.
—No, ya déjalo así —pidió Brad, intentando empujar a Amy—. No me importa que se vea.
—Quédate quieto, así se te va a notar el maquillaje —insistió su prima.
Matt y Charlie ya se habían percatado de la presencia de Angie, pero Brad aún no y ninguno de sus hermanos pretendía decirle. Amy caminó hacia el espejo y tomó un tubo que contenía maquillaje, aplicó un poco sobre el dedo y volvió a torturar a su primo. Amy sonrió hacia la cámara de Angie antes de comenzar, ella no había podido evitar grabarlos.
Amy colocó el maquillaje por todo el rostro de Brad untándolo con cuidado, pero cuando pasó el dedo por la herida Brad la movió de tal manera que se cayó sobre él y le ensució la ropa con la mano.
—¡Maldita sea, Amy! —gritó.
Ella se levantó muy sonriente.
—Ah, eso te pasa por idiota, ¿por qué me empujaste así?
Angie no podía aguantar la risa, se cubrió la boca porque de lo contrario también el sonido de su risa se grabaría.
—Ash... Termina ya.
Después Amy prosiguió a aplicar el polvo, que por suerte para él se aplicaba con una esponja suave. Cuando estuvo listo Brad se levantó y, como si se encontrara en su casa, se quitó la camisa dejando a una boquiabierta Angie. La risa de sus hermanos hizo que Brad se volviera hacia la puerta, alcanzó a ver cómo Angie cerraba la boca de golpe y entonces le sonrió con malicia.
—Ah, hola Angie —saludó él.
Luego Brad caminó hacia el fondo y tomó una camisa roja de una mochila. Su deliberada tardanza en vestirse hizo que Angie se enojara. Por fin pudo salir del ensimismamiento que el casi perfecto torso desnudo de Brad le había provocado. ¡Por Dios! Estaba confirmado ¡Brad tenía tatuajes! Dos para más precisa, uno era largo, no lo había visto bien, estaba en el hombro y parte del pecho y el otro era un dragón de estilo tribal en la espalda. Y los había captado en vídeo.
Angie comenzó a revisar su cámara para asegurarse de que había grabado bien. Mientras Brad se colocó frente al espejo, ya con camisa puesta, y se revisó la herida. Estaba mejor, felicitó a su prima y luego se acomodó la ropa.
—Angie, hola —saludó un compañero que no esperó respuesta y se dirigió hacia el grupo—. Señores, ya es hora. Han apagado las luces y en diez minutos deberán salir al escenario.
—Muy bien, gracias —contestó Charlie.
—Ah, los veo más tarde —dijo Angie—, suerte y disfruten la noche.
Todos respondieron, incluyendo Clayton y Pete.
Luego caminó a prisa hasta la entrada del escenario y bajó por las escaleras. Su amiga ya estaba emocionada, y verla preparada con la cámara debía significar que el concierto estaba por comenzar. El público también estaba animado, siempre gritaban cuando se apagaban las luces y esa vez ya estaban eufóricos animando a la banda.
—¡Angie! ¿Sí va a entrar por aquí? —inquirió Bere.
—Ah, no sé. No le pregunté sobre eso.
—Eres mala. Le hubieras preguntado.
Había tenido la intención, pero lo olvidó por completo después de tal exhibición.
Aún se encontraba un empleado revisando los instrumentos y el espacio donde ellos tocarían, luego él se dirigió hacia una computadora que permanecía encendida sobre los teclados y presionó una tecla. Una música suave comenzó a reproducirse y el público se excitó aún más, gritaron todo lo que sus pulmones les permitía.
De entre el humo del escenario y las luces rojas salió Charlie. Su camisa blanca era bastante visible y su figura quizá podía reconocerse de inmediato. Segundos después Matt tomó el lugar donde estaba el bajo esperando, el público los ovacionó a ambos y ellos dos comenzaron a aplaudirles a sus fans. Después quienes aparecieron sobre el escenario fueron Pete y Clayton. Como ya solamente faltaba Brad, Angie se preparó, miró hacia ambos lados del pasillo donde ella se encontraba, lo encontró entre las sombras, dispuesto a pasar frente al público.
—Bere, allá está Brad.
Ese anuncio no sólo lo escuchó ella, también las demás que se encontraban cerca y miraron en dirección hacia donde Angie prometía. Brad caminó levantando los brazos permitiendo que sus fanáticas lo abrazaran, tomó muchas manos en saludo y continuó caminando, aunque entre jalones. Bere también tuvo su oportunidad de tocar alguna parte de la anatomía de Brad y luego, ayudado por los guardias de seguridad brincó hasta el escenario y corrió para tomar su guitarra. Después de colgarse el instrumento la música cambió para formar las primeras notas de la canción, Brad sacó de uno de los bolsillos de la chaqueta la plumilla transparente y comenzó a rasgar su guitarra eléctrica. Su voz atrajo los gritos y ovaciones de sus admiradores que acallaron para corear la canción. Al concluir Brad regresó la plumilla transparente a su bolsillo y tomó otra de las que estaban pegadas con cinta al micrófono, tocó algunas notas y se volvió a su público.
—¡Cómo están, México! —gritó en español.
La gente se volvió loca una vez más y contestaron al unísono, a parte de aplaudir y ovacionarlos. Angie continuaba grabando eso, ella necesitaba tenerlo en la memoria de su computadora más que nada para satisfacer sus propios gustos. Se encontraba bastante pegadita a Bere en un torpe deseo por no sobresalir. Brad obviamente la había visto y se acercó a ella agachándose para alcanzarla, le hizo señas para que se acercara y, casi al oído, le preguntó:
—¿Podrías repetirme cómo se dice en español "Love at First Hindsight"?
—Amor a primera retrospectiva —tradujo ella, intentando hablar lento y claro.
—¿Y cómo puedo pedir que aplaudan a Amy?
—Aplausos para Amy —dijo Angie en español.
—Gracias, Angie.
Luego se levantó y caminó al fondo hacia donde se encontraba Clayton en la batería. Tomó su botella de agua y regresó al micrófono. A Angie casi la estrangula Bere al abrazarla con tanta emoción, le gritó: "Maldita, tienes mucha suerte de que se dirija a ti con toda confianza". Angie debió zafarse y decirle que guardara sus palabras porque lo estaba grabando todo, luego se volvió sonriente hacia su amiga. Era claro que Angie se sentía feliz de que Brad la prefiriera a ella de entre todas las fanáticas que tenía. Incluso ahí estaba el de seguridad que también hablaba inglés y podía traducir, Brad lo sabía, Carlos se lo había dicho.
—¡México! —volvió a gritar Brad, luego anunció la canción que continuaba con palabras en inglés— Lo que sigue es de nuestro último disco —Y en español, con un buen acento continuó— "Amor a primera retrospectiva". ¡Aplausos para Amy!
Amy salió a escena y saludó a la audiencia enviándoles un beso, la gente se emocionó por ella y le gritaron mucho. Un chico cerca de la primera fila comenzó a gritar: "vuelta, vuelta" y así todos se siguieron e incluso aplaudieron. Amy miró a Angie pidiendo con la mirada que le explicara lo que ellos pedían. Angie respondió con un gesto de la mano y moviendo los labios: "Da una vuelta para ellos", Amy comprendió y dio una vuelta lenta y bonita. La respuesta del público los emocionó también a ellos. Brad y los demás sonreían ampliamente.
La canción que llevaba el mismo nombre que el disco comenzó con un riff suave de guitarra, Brad la tocaba y dio pie para que la bellísima voz de Amy comenzara la canción. Las luces del escenario cambiaron a un rojo con amarillo y oscurecieron a los demás integrantes, dejando que Amy se apoderara del escenario. A la mitad de la canción la luz se volvió tenue para Brad y Charlie. Ambos continuaron con los coros alternándose las frases junto con ella, Charlie cantaba de manera suave mientras que Brad casi gritaba, al lado de la voz dulce y suave de Amy se escuchaba bastante bien. Angie no se había percatado de que todo el público coreaba la canción hasta escucharse como una sola voz, y se escuchaba maravillosamente, como si la voz de Amy tuviera un agradable eco con pasión propia. Los gritos y ovaciones se escucharon en todo el recinto cuando la canción concluyó, al mirar hacia atrás Angie se percató de que el lugar estaba a rebosar.
Debía tomar fotografías individuales de cada uno de los integrantes así que se apresuró a hacerlo. Como sucede entre cada canción Brad o Charlie son quienes platican con los fans mientras se configuran los instrumentos necesarios, en esa ocasión Brad se arrodilló frente al equipo que necesitaba unos ajustes para modificar el sonido de su guitarra. Angie aprovechó para tomarle una foto, él se dio cuenta al escuchar el flash y le dirigió una sonrisa provocativa, de esas que cortaban la respiración. El grito de las demás chicas la sacó del ensimismamiento y se volvió hacia Matt, quien también sonrió; aunque no era una sonrisa como la de Brad tenía su encanto. Amy miraba hacia la derecha, de modo que a ella la pudo tomar de perfil. Charlie hablaba al público y les pedía que gritaran así que logró captarlo pidiendo gritos. Pete y Clayton estaban escondidos tras sus instrumentos, pero aún así podían ser fotografiados. Cuando la canción comenzó ella caminó hacia el siguiente pasillo alejándose del escenario para tomar fotografías detrás del público. Así podía incluso captar las pantallas de los teléfonos que los fans tenían alzados, captando el momento inolvidable.
IV
Desde el escenario podía ver todo el auditorio. Estaba a rebosar, por lo general no pedía información sobre cuántos boletos se habían vendido, más que nada porque no siempre se acordaba de hacerlo; además le encantaban las sorpresas. Era muy satisfactorio ver incluso a una pequeña multitud gritando por ellos y cantando sus canciones. Ciertamente no esperaba a tantos esta vez; solían llenar los auditorios de Chile o Inglaterra, pero no esperaba llenar un auditorio de México.
Todos los conciertos que daban eran distintos, sin importar la nacionalidad la gente tenía su propia manera de vivir el momento. Tal vez en América gritaban mucho y en Europa podía ser más silenciosos, pero definitivamente todos los conciertos solían ser satisfactorios.
Ese público se sabía bien las letras de las canciones, y si eso era así entonces significaba que escuchaban las canciones muchas veces para podérselas grabar. Brad quiso hacer un experimento. Quitó el micrófono en una canción muy conocida, donde había escuchado que sus fans coreaban a buen ritmo, y lo dirigió hacia ellos. El público comenzó a cantar a todo pulmón, incluso aquellos de las últimas gradas del segundo piso. Regresó el micrófono a su lugar y dijo:
—¡Perfecto! ¡Son geniales!
Y aunque lo dijo en inglés la mayoría comprendió y siguieron gritando. Continuaba el solo de guitarra para esa canción y permitió que Charlie tuviera su momento, así él podía dirigirse hacia donde se encontraba su botella de agua y la toalla para secarse el sudor. No notó manchas de maquillaje en la toalla. Amy se acercó a él y le pidió que no se preocupara, no se le notaba el golpe y tampoco se le caía el maquillaje.
El mirar hacia al frente y distinguir los rostros de las personas daba una sensación que no podía describir del todo; pesaba aunque no era incómodo, se sentía un poco como si se encontrara al borde de un abismo y mirara hacia abajo; no era ni malo ni bueno, porque podía ser al mismo tiempo atemorizante y de igual manera podía ser una sensación placentera. Solía cerraba los ojos y continuar su interpretación porque eso podía causarle vértigo.
Charlie sabía distinguir el momento en que él comenzaba a sentirse mal, así podía ayudarlo a concentrarse y volver ya que Charlie siempre se sentía plenamente cómodo sobre el escenario. Pero esa vez se permitió mirar a su público mientras interpretaba una canción, allí había de todo, desde adolescentes hasta una audiencia más madura y era increíble saberlo. Más allá del público logró visualizar a Angie tomando fotografías y sonrió sin quererlo. Reconoció a algunos "chavos del staff" y también reconoció al muchacho que había sostenido la cámara para la entrevista antes de que el techo colapsara sobre ellos. Por un segundo dejó de cantar, algo le llamó la atención, sacaban a varios jóvenes de entre las gradas algunos guardias de seguridad, uno de esos chicos que estaban siendo sacados se soltó violentamente y trastabilló de tal manera que se fue directamente hacia donde Angie se encontraba.
—¡Brad, sigue! —pidió su hermano, acercándose a él.
Brad continuó con la música, ninguno de los jóvenes que estaban de espaldas a aquella escena se percató de algo porque continuaban gritando como si nada. Mientras interpretaba la canción Brad intentó cerciorarse de que Angie y su amigo estaban bien, al parecer lo estaban, él la abrazaba consolándola; los de seguridad ya se habían llevado a los jóvenes que habían hecho algo tan malo como para tener que ser sacados. ¿Qué habrá sucedido?
¿Por qué ese chico no dejaba ya de abrazarla?
Había olvidado cambiar el sonido de la guitarra, ahora era demasiado tarde y se escucharía muy mal si lo hacía; Charlie lo miraba como de reojo y Matt continuaba moviendo sus rizos, pero también lo notaba un tanto tenso. Demonios, debía concentrarse.
La velada continuó como cualquier otra, terminó la primera parte, y continuaron con una selección de su discografía, una selección larga que incluía las mejores canciones y que esperaban complaciera a los fans. La primera de esa selección fue muy ovacionada, el público la conocía perfectamente y cantó junto con ellos.
Terminaban las canciones y cada vez se acercaban más al final, estaba siendo de verdad una noche muy agradable. Pero nada era eterno y así llegó el final de la segunda parte, de modo que allí debían despedirse. Mientras tocaban la última canción Brad debió presentar a los integrantes del grupo. Comenzó por Clayton, luego Pete y Amy y finalmente a sus hermanos.
—Soy Brad, muchas gracias por acompañarnos esta magnífica noche —dijo después—. ¡Gracias, México! —gritó ahora en español.
Brad continuó cantando a pesar de las reclamaciones. Muchos gritaban "¡Queremos más!" o "No se vayan", cosas por el estilo. Él no podía comprender esas palabras, pero sí podía comprender el tono de reproche con que estaban dichas. Le encantaba hacer que sus fans rogaran por más. Terminó la canción y las luces se apagaron. Fue lo que el público necesitaba para gritar "¡Otra, otra!", o lo que ellos conocían por "Encore". La gente gritaba el nombre de la banda y aplaudía.
Las luces volvieron a encenderse y Brad preguntó:
—¿Les gustaría escuchar más?
Claro, la respuesta exacta fue un sí al unísono.
—No los escucho ¡quieren más!
Y ese "Sí" pudo haberse escuchado hasta en la calle a pesar de que el recinto estaba perfectamente aislado para no permitir que el ruido se escuche afuera.
—Muy bien —dijo Brad, sonreía con malicia.
Charlie dio pie para que comenzara la primera de las tres canciones para el enconre, y como se trataba de una canción bastante pedida el publico estaba que no podía más con el entusiasmo. Comenzaron a brincar y a agitar los cabellos largos. Matt, a pesar de estar muy agotado agitó nuevamente su cabeza, Brad le hizo compañía mientras Charlie realizaba su solo de guitarra, después regresó para continuar cantando. Al concluir esa canción la gente volvió a rogar por otra y sin más comentarios ellos les obsequiaron una más, otra de las que habían estado pidiendo y finalmente llegó el momento.
—Con toda honestidad —comenzó Brad—, pensábamos regalar una última canción —Y los gritos se volvieron intensos—, pero no podemos porque parte de nuestro equipo se ha dañado en el vuelo que realizamos para llegar aquí. —Más gritos, más súplicas—. Íbamos a tocar "So far".
Si habían escuchado súplicas esta vez se percataron de que no había sido así, la manera en cómo pedían que se tocara esa canción incluso sorprendió a la banda. Luego comenzaron a gritar al unísono "So far" una y otra vez.
—¿Les gustaría escucharla incluso en versión acústica?
"Sí", esa respuesta llevaba implícita la frase "¡Maldita sea, claro que sí!".
Un sonriente Brad se acercó al muchacho que ya le tendía la guitarra acústica, se quitó la guitarra anterior y la cambió por la que se le ofrecía, se la colgó para regresar al micrófono. Pegó la plumilla en la cinta que tenía en el tubo del micrófono y sacó la suya transparente de la bolsa de su chaqueta... Su chaqueta de mezclilla oscura.
—Nunca habíamos tocado "So far" de esta manera, espero que les guste.
Brad respiró hondo, se persignó mentalmente y comenzó a tocar las notas que había estado practicando, pero lo alargó, justo como Charlie había recomendado. La gente se encontraba muy silenciosa, más de lo que Brad podía soportar. ¿Les estaba gustando? Después de ese inicio comenzó a realizar el riff característico que siempre debía hacer con una guitarra eléctrica modificada y entonces escuchó la aceptación del público, Brad no sabía que estaba reteniendo el aliento hasta que sintió sus pulmones vaciarse. Pasó saliva y se preparó para lo que venía. Comenzó a cantar con guturales en tipo gruñido y la respuesta fue inmediata: más gritos, más ovaciones, más aplausos; les gustaba. Charlie había pedido a los técnicos de la iluminación que en la primera parte de esa canción se enfocara solamente a Brad, de ese modo fue una sorpresa escuchar la batería irrumpiendo el silencio y quebrando la versión acústica. Brad aprovechó que no debía cantar para correr por su guitarra eléctrica y comenzar a distorsionar el sonido como siempre lo hacía en todos los conciertos donde tocaba esa canción: se hincó en el suelo, movió algunos botones del aparato y continuó realizando sonidos modificados con la guitarra mientras agitaba violentamente su cabello creando su característico headbanging. Luego la música se tornaba lenta y suave de nuevo, así que Brad debió levantarse y moverse rápido para tomar su guitarra acústica y volver a la otra versión cantando con guturales, aunque ahora de tipo death growls. Por unos segundos la respuesta del público a esa voz gutural de Brad fue de silencio total, pero ese silencio se rompió casi de inmediato con espeluznantes gritos llenos de emoción. Fue como Angie había anticipado: "Les encantará. Se pondrán como locos".
La canción terminó y entonces ellos comenzaron con las despedidas. El espectáculo había llegado a su fin.