finalmente había llegado el día en el que el club de volleyball de la preparatoria de karasuno fuera a tokyo, al campamento de entrenamiento de nekoma, quienes son sus mayores rivales.
una vez todos los equipos invitados llegaran al destino y comenzaran los partidos, el día transcurrió normalmente, como si se tratara de cualquier otro.
al capitán de nekoma, kuroo, le llamó la atención un chico de entre todos sus adversarios, un rubio con lentes y bastante alto, porque a diferencia de sus compañeros, parecía que a este no le interesaba en lo más mínimo el juego. una sonrisa fue dibujada en el rostro del de cabellos oscuros, él bien pudo haber pasado por demasiadas cosas en su vida, pero lo único que lo hacía olvidarse de aquello era el deporte y claro, su mejor amigo, kenma.
kuroo tetsurou era alguien que no tenía una gran vida, sin embargo, nunca necesitó recibir tratamiento terapéutico ni nada por el estilo, porque sabía bien cómo ocultar sus verdaderos sentimientos, aun si ya ha estado múltiples veces al borde del suicidio, estaba completamente harto de todo lo que lo rodeaba, la escuela, su familia, sus compañeros.
cayó la noche y todos se fueron a sus respectivas habitaciones para conciliar el sueño, todos tenían el mismo pensamiento de que mañana sería un largo día de entrenamiento sin descansos.
tetsurou, aun tratando de dormir, tomó su celular para ver la hora que era y no le sorprendía ver que marcaba las tres en punto de la madrugada, puesto que no era la primera vez, suspiró, optó por levantarse e ir a tomar aire, tal vez correr un poco para que se le fueran las energías y pudiera descansar.
cuando salió del edificio, se sorprendió al ver que a lo lejos se encontraba alguien, que le resultaba conocido, kuroo tenía el sentimiento de que ya lo había visto, e intentó acercarse silenciosamente para ver de quien se trataba. lentes oscuros, cabello claro, delgado y alto, ¿no será...?
— ¿el de las gafas de karasuno...? — el moreno se frotó los ojos con sus manos, probablemente estaba imaginando cosas.
el chico, bajo la luz de la luna, dio media vuelta, conectando sus ojos con los de su mayor, simplemente le dedicó una sonrisa, como si supiera todos sus problemas y le dijera que siguiera adelante sin importar los obstáculos.
— oye gran emo-tonto, despierta, te perderás el desayuno. — dijo kenma, cerrando las cortinas para que entrara luz solar, seguido de eso le quitó las sábanas a su amigo.
"maldición, ¿fue solo un sueño?" kuroo se levantó, no sabía si fue real lo que pasó anoche o solo un producto de su mente, aunque no parecía un sueño, en lo absoluto, él nunca soñaba con cosas que no fuera su pasado y eventos que le han dejado traumas.
otro día más que pasó volando, no pasaron muchas cosas interesantes, como siempre, esta noche quedó en entrenar con una de las pocas personas en las que confiaba, bokuto koutaro, capitán de fukurodani, otro equipo invitado al campamento, le quería contar lo que le sucedió pero, ¿realmente debería? iba a pensar que estaba loco.
— ¿qué pasa, cabeza de gallo? pareces pensativo. — preguntó, con un leve tono de preocupación, no era normal ver al más alto de esa manera, al menos no en público.
— ah, nada realmente, sigamos con esto.— respondió no muy seguro, asintiendo con la cabeza.
— oh bien, como te iba a decir, tenemos que invitar al bloqueador de karasuno, ya sabes a lo que me refiero.— kuroo y bokuto parecían compartir cerebro, incluso sin haber hablado del estudiante de primer año de karasuno antes, le habían visto potencial y no querían que lo desperdiciara por la razón que sea.
por casualidades del destino, el chico del que hablaban estaba pasando por el gimnasio donde se encontraban los dos, por lo que fue a llamarlo, no solo porque lo veía capaz de hacer cosas increíbles, sino que también por lo de la noche pasada, que no lo olvidaría.
— hey tú, el de gafas, el grande, el de karasuno. — kuroo intentó llamarlo varias veces hasta que por fin le dirigió la mirada.
— ¿necesitan algo? — respondió al llamado sin añadir más.
— ven a practicar con nosotros. — dijo el moreno alegre.
el rubio se negó, pero después de que sus mayores le insistieran demasiado, accedió, y así pasaron el resto de la noche, hasta que llegó el momento de recoger los balones y cerrar el gimnasio.
el que parecía un búho se retiró antes con la excusa de que le tocaba al del pantalón corto rojo, quien, para su sorpresa, tsukishima (así se llamaba) se quedó para ayudarlo.
— y dime, ¿por qué decidiste quedarte y ayudarme a hacer todo esto? pudiste haberte ido a darte un baño y dormir. — cuestionó un kuroo curioso.
— ¿necesito una razón para hacerlo? — dijo kei, sin dirigirle la vista, ambos ya estaban por terminar.
la conversación no siguió más allá de eso, el capitán de nekoma solo se dedicó a sonreír. los dos salieron del gimnasio y cada uno fue a su respectivo cuarto, el día había acabado.
justo como la noche anterior, kuroo salió al patio a por aire, encontrándose nuevamente con kei, iluminado por la luna y las estrellas, a este punto no sabía si estaba loco de remate imaginando cosas o si realmente estaba pasando, por lo que para confirmarlo, corrió hasta él.
era extraño, sentía que había pasado por eso mucho antes, hace algunos años había tenido el mismo escenario, un chico misterioso con lentes bajo el cielo estrellado de la noche, como un especie de consuelo, y sin darse cuenta un fuerte sentimiento de atracción fue creciendo a lo largo del tiempo por alguien que no conocía.
finalmente, el rubio recibió al moreno en un delicado abrazo, ¿acaso estaba pasando de verdad, no era su imaginación?
— oi oi kuroo, ¿otra vez me toca despertarte? rayos, antes incluso te levantabas más temprano que yo. —
"no, solo fue un sueño, creo que comienzo a volverme loco" esta vez kuroo le contó todo a kenma, quien le dio dos opciones, o estaba soñando demasiado, o realmente pasaba y que lo hablara con el bloqueador central de karasuno.
el día transcurrió normalmente, justo como los otros, pero la actitud impulsiva de kuroo hizo que se armara de valor para hablarle a tsukishima, más porque era el último día de entrenamiento, y cuando lo iba a hacer, vio como todos los equipos invitados iban a la salida y cada uno subía a su respectivo vehículo, había llegado tarde.
el estudiante de tercer año de la preparatoria de nekoma, kuroo tetsurou, soltó un largo suspiro y siguió su vida como si nada hubiera pasado, ya sabía que nunca más lo volvería a ver y que jamás tendría su amor, o eso era lo que creía.
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saw you under the moonlight - kurotsuki
Romancekuroo es un adolescente que debería divertirse como los chicos de su edad, pero siempre ha pasado por desgracias, y su vida empeoraba cada vez más, o por lo menos eso él creía.
