Prólogo

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La sonrisa de inocencia que surcaba por el rostro de aquellos niños, los que disfrutaban su día jugando y correteando en los límites del lejano pueblo de Angels, la alegría y satisfacción que se les era proporcionada por el simple hecho de convivir sin importar las diferencias existentes. La inocencia que en cada uno de esos cuerpos habitaba no sabía de linajes, de categorías y/o posiciones sociales, ellos solo eran una pequeña familia.

Sammuel, como el mayor del grupo de veinte niños, era el encargado no solo de cuidarlos sino también de saber el momento en el que debían despedirse. Su más grande secreto, aquel que a su vez lo mantiene lejano a esos juegos de niños, pero, ¿sería posible que el hijo menor de las mayores entidades demoniacas pudiera simplemente ignorar todo lo que su renombre conlleva? Era demasiado joven como para tener una respuesta más que apropiada.

Una tarde cualquiera, todos se encontraban jugando mientras él estaba sentado bajo la sombra de un árbol, cuando uno de todos se le acerco, el pequeño Jackson, un niño sumamente alegre, enérgico y con una sonrisa que le iluminaria el día a cualquiera, y el mayor no sería la excepción, el pequeño niño, al cual solo le llevaba un par de años por encima, tomo asiento a su lado observando cada una de las partes de su rostro.

–¿Por qué no juegas con nosotros? –cuestiona de manera directa.

–En estos momentos no me apetece, –le regalo una de sus más dulces sonrisas. –¿tú quieres que vaya a jugar contigo, Jackson?

–¡Si! –contesto lleno de entusiasmo.

Para todos Sam era como su hermano mayor, era un ejemplo a seguir, un chico que, aún más que hermoso, su amabilidad lo hacía ser amado, el príncipe más joven del submundo, hijo de Lilith, la madre de los monstros y Satán, el némesis de Dios. No obstante, tus raíces nunca deben definir quién eres, a veces la más pura de las almas puede renacer del mismo infierno y el más obscuro de los seres, podría sobre salir de las manos del mismo Dios, y quien mejor para saberlo que su mismo hijo, él estaba al tanto que su padre era de los favoritos de Dios, pero se encargó de traicionarlo.

Cuando el corazón es el que decide, no hay manera de cambiarlo.

–Nick. –el mencionado se giró sobre sus talones para observar a la pelirroja que solicitaba su atención. –creo que tu padre está aquí. –susurro muy cerca de su oído para que nadie más pudiese oírla. –y no está contento.

Los ojos del pequeño ángel se abrieron de sobre manera y corrió hacia donde se encontraban Sam y Jackson jugando a las atrapadas.

–¡Sam! –logro articular con la voz sumamente agitada. –t-tienen que irse... ¡AHORA!

Ante tal grito el mayor de todos llamó con suma desesperación a los menores que no eran pertenecientes a Angels. Josh comenzó a correr tomado en sus brazos a Jacke y Freddy, los menores, seguido, Mark, Jonathan y Jeremy, hasta que ya no quedaba ninguno, pero antes que Jennie, la hermana mayor de Freddy e hija de Leviatan pudiese irse, un hombre muy joven, con la apariencia casi de un adolecente la sujetó del brazo y detuvo su avance de golpe.

El silencio era casi asfixiante en ese momento, nadie imagino que eso podría llegar a pasar, nadie quería creerlo, de pronto todo el lugar se tornó gris y justo del otro lado de la frontera las tinieblas inundaron. El calor que estaba en aumento era más que asfixiante, sus músculos no cedían ante la voluntad que ellos planteaban, una figura vislumbraba a través de la densa neblina, la pesadez iba en aumento.

–Si no puedes ni poner el orden en tu propio hijo, ¿Cómo piensas disciplinar a otro? –escupió con sorna venenosa el hombre de larga cabellera negra, rasgos finos y elegantes. –Es irónico que uno de los arcángeles no tenga el valor que se necesita para ser padre, al parecer tu Dios se equivocó al darles tal tarea.

–No eres el más apto para decir eso, Azazel.

–Quizás. –el ángel se mantenía pacífico y sereno ante las provocaciones de aquel petulante demonio. –Pero tú no estás muy lejos, ¿o si, Jophiel?

–A veces el amor de un padre no se reflejas de la manera en la que tú piensas, Azazel, si no en la manera en como educa a sus hijos.

–¡Oh!, el gran Jophiel, arcángel de la iluminación y la sabiduría, vaya que eres tonto, no tengo tiempo para perder con escorias como tú, entrégame a la hija de Leviatan y me iré ahora mismo, ver tu cara ya me está molestando.

–Lo haré. –soltó a la niña, pero antes de que esta se echara a correr le susurro. –el amor muchas veces viene de alguien de quien no lo esperamos.

La menor se ocultó tras su "tío" para luego desparecer a través de la niebla. Los pequeños ángeles siguieron el silencio al mayor sabiendo que al llegar deberían expiar su pecado. Ese día algo cambio, ese día algo se apagó hasta morir. Una nueva época fue creada dedo que el "incidente" había sido más grave de lo imaginado, una gran barrera fue creada separando así eternamente a Angels de Demons. 

NO ME IMPORTA SOLO SI ES CONTIGO.Where stories live. Discover now