*Paula*
Eran aproximadamente las seis de la mañana, el sonido del asesor me despertó de una de mis tantas lagunas mentales, últimamente tenía más de lo usual, y como en piloto automático salí de sus frías paredes para llegar al pequeño lobi del edificio de depatamentos que recibía y así dirigirme a la esquina de este, donde muchos trabajadores esperaban el transporete que los llevaba a sus empresas.
Seis de la mañana... sesi de la mañana, durante los últimos cuatro años de lunes a viernes debía estar a esa hora tan nefasta esperando el transporte que me llevaría a mi trabajo, más una hora de recorrido, nueve de trabajo laboral y otras dos (por cuestiones de tráfico) de regreso a casa, el trabajo estaba consumiendo mi vida entera y honestamente me estaba cansando.
Y es que cada día era igual, despertar 4:30 am ir al trabajo, comer una ensalada con sabor a nada durante el alumerzo, llegar a casa 6:00 pm, ir a mis actividades, bailaba desde los 15 años y aún iba a clases para traductorado, (ya que para mí nunca se deja de aprender) llegar a casa, dos o tres horas de rutina de skin care y eso es todo, sólo una comida al día, sin visitar amigos, ya que de hecho no tenía ni un solo amigo, estaba sola en casa, estaba sola en el trabajo, estaba sola todo el tiempo.
Tampoco me podía quejar, tenía un departamento lujoso, un jugoso sueldo, tenía el el trabajo que tanto deseaba y el reconocimiento que tanto había buscado.
Mi trabajo soñado desde los nueve años había sido ser traductora, quería hablar todos los idiomas posibles y que las personas me admiraban, quería que las personas dejaran de mirarme con lástima, quería que las personas me vieran con admiración y respeto.
Es así que a mis cortos 26 años trabajaba para una empresa japonesa que se dedicaba a producir autos en México, sin embargo esta fábrica tenía naves en países como Brazil, EU, China y Francia, se recibían ingenieros de estos países, ahí entraba yo como traductora.
Ántes de de ser contratada habían al redeor de 10 traductores que venían de otros países como Colombia, Japón e incluso EU (que sólo sabían dos o tres idiomas) ya que no podían encontrar interpretes mexicanos, y los pocos que habían, ya trabajaban en otras empresas.
Estamos hablando de 10 sueldos, más todos los viáticos por venir a un país extranjero, bastante dinero el que se ahorró la empresa al contratarme, pues yo podía traducir perfectamente a todos los ingenieros, ese era mi trabajo, ir atrás del señor Yamaguchi (Gerente de producción) para traducir las conversaciones en su variado equipo de trabajo.
Debido a que tener un traductor en lugar de 10 o 15 tranajando para cualquier empresa es realmente conveniente para las empresas, tenía demaciadas ofertas de trabajo, pero honestamente nunca las leía.
De pronto otro pequeño ruido me despertó de mis pensamientos, había llegado a la planta. Con pesadez tomé mi bolsa de mano del asiento continuo y bajé del transporte, la misma rutina desde hace cuatro años, checar mi tarjeta en el aparato de asistencia, saludar a la mayoría sólo con una leve inclinación de cabeza, dejar mi bolso sobre mi escritorio y seguido de esto hacer Radio Taisou (ejercicios japoneses matutinos que se hacen en empresas y escuelas japonesas) al ritmo de la música que elige Daniela, la estúpida de RH.
Pero hoy había algo diferente, hoy noté algo en mi mano mientras realizaba estos ejercicios, hoy tenía... ¿Una uña rota? Carajo.
(Cada que la protagonista hable otro idioma aparecerá entre asteríscos, depende de la nacionalidad de la persona con la que hable será el idioma que hable, y si no está entre asteríacos entonces está hablando en español)
*-Compermiso-* Tomé mi bolso y me disculpé y salí corriendo al baño de mujeres, ya ahí y con cada segundo más tención en mi cuerpo revisé mi mano. -Con un carajo , ¿Cómo rayos permití esto?- me regañé a mi misma, sacando un corta uñas para dejarlas todas iguales, no podía permitir que nadie viera ni siquiera una pequeñana parte desaliñada en mi persona, volteé rapidamente al espejo para comprobar que todo estaba bien en mi imagen, maquillaje, nariz, ropa, mi cintura bien marcada y mis prominentes caderas, todo estaba en orden ahora, sin embargo una mujer, una obrera de producción entró al baño y me miró unos segundos.
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Sálvame/Déjame.
FanfictionPaula es una chica orgullosamente mexicana cuyos gustos son un tanto peculiares. A su corta edad ya sabe hablar diez idiomas y esto pronto le trae una nueva aventura llena de frustración, odio, tristeza pero también amor. Una chica un poco obsesiona...
