solo en funerales

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todos saben como empezó, aquel primero de octubre de 1989, el día que fue noticia en todo el mundo, aquel momento en que algo extraño paso, como hubiera querido que las cosas hubieran sido distintas, pero no lo fueron, en la duodécima hora nací, al igual que otras 43 personas, pero mi padre solo consiguió ocho de nosotros, nos compro, literalmente

-numero 8, pon atención- la voz de mi padre resonó por todo el salón, asentí levemente, mientras dejaba mi cuaderno de notas a un lado

sin embargo, aunque mi mano había dejado de escribir, mi mente seguía divagando, miraba el techo, a mis hermanos, cualquier cosa me parecía mas interesante que lo que mi padre decía, cuando al fin pudimos salir de la sala de clases, nos sentamos en el comedor

-Padre-hable al ver como continuaba su camino hacia su oficina-¿no comerás con nosotros?-el me miro luego al resto y negó ligeramente con la cabeza-entiendo, disfruta tu comida- me ignoro volteando la cabeza y continuo su camino, di pasos cabizbajos hasta la mesa del comedor

-no entiendo por que sigues intentando agradarle-diego me lanzo una manzana verde la cual atrape antes de que tocada mi rostro

-en los libros que leo, las familias son muy distintas, quiero intentar que seamos como esas familias- Cinco rio mientras se sentaba a mi lado

-crees demasiado en esos tontos libros-me recargue en su hombro algo somnoliento

-me mantienen viva-susurre mientras cerraba los ojos

-yo te veo bastante muerta-bromeo Ben mientras levantaba mi mano y la dejaba caer de golpe, sonreí mientras me acercaba a Ben para Acurrucarme en sus brazos

La alarma resonó en mis oídos, aquella canción que Vanya solía tocar para mi me despertó junto al sol que entraba por la ventana de mi cuarto, es un mal día, un muy mal día, mientras que mis hermanos abandonaron gradualmente la mansión, yo me quede estancada aquí, así como me quede estancada en los 16 años, me levante de la cama con pereza, mi padre, Sr.Reginald, a muerto al fin, la casa esta echa un completo asco, botellas de alcohol en el suelo, algunos vidrios, camino descalza intentando no pisar los platos rotos, camino hasta el sofá usando ropa interior de encaje y una bata roja atada con fuerza, se supone que hoy es el funeral

-Señorita Helena, debería vestirse apropiadamente- di un largo trago antes de contestarle a Pogo

-no comiences mono- me tambalee hasta el sofá, mientras tocia debido al vodka en mi garganta

-solo quiero lo mejor para usted- reí de manera seca

-vaya mentira-di otro trago cuando la puerta de la casa sonó- mire a mi madre, sentada mirando el fuego

Vanya estaba en la sala principal, me levante aun tambaleante

-VANYYAAAA-hable con dificultad mientras me acercaba a ella tambaleante para abrazarla, Lanzando la botella a algún lugar

-Vanya, realmente viniste-Allison venia bajando las escaleras

-¿cuando llego ella?-le pregunte a Vanya. como si ella supiera

-¿que hace ella aquí?, no debería estar aquí después de lo que hizo-Diego se acerco a mi para abrazarme y besar mi cabeza-Helena, sigues igual-me miro de pies a cabeza

-¿igual de joven?, si bueno, supongo que experimentar con los químicos de papa no fue la mejor idea- le sonreí de lado, el camino hacia las escaleras 

-lindo traje-dijo Allison mirando a Diego y a mi

-al menos es negro-respondimos Diego y yo al mismo tiempo

hasta la muerte y despuésStories to obsess over. Discover now