La Compañía de Horarios Disfuncionales

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Madres frustradas.

Viven así, es casi un estado natural.

Es la preocupación por un hijo, por una hija, por una familia que cuidar.

Hay pocas cosas como el amor de una madre. La que lo comprende todo, la que lo perdona todo y la que lo encuentra todo. Ellas practican su propia magia. Hacen aparecer cosas que llevábamos días buscando con solo una mirada, no es ningún secreto. Toda la vida las hemos escuchado reprocharnos por no buscar bien y por hacerles perder el tiempo. Es un clásico.

Pero hay una sola cosa que ni las madres son capaces de encontrar, lo más frustrante de todo lo frustrante:

Medias.

Medias vienen y medias van. Toneladas de pequeñas mediecitas entran a las casas para reemplazar a las anteriores. Simplemente se pierden. No. No se pierden. Solo desaparecen. Se mudan, se toman vacaciones, tal vez mutan y se convierten en otras medias. Eran teorías viejas, de las disparatadas sin sentido.

Finalmente la encontré.

La respuesta a todos los escándalos que armaron alguna vez las madres del mundo. Cansadas de comprar y comprar medias.

La Compañía de Horarios Disfuncionales. O, como a mí me gusta llamarla, la C.H.D.

La C.H.D no tiene dimensión, no podríamos, nosotros humanos en nuestra ignorancia, medir su inmensidad.

Funciona a cualquier hora con descansos variables, según el cansancio de los agotados trabajadores, todos los días, en diferentes sedes. Es la fábrica que nunca cierra.

Pisos y pisos y más pisos subterráneos, conectados por túneles sinuosos con paredes de metal. Son estos túneles, pequeños y engañosos los que se conectan con su proveedor de materia prima.

El Lava Ropas (todavía trabajo en un mejor nombre)

Solo un poco de succión y ¡badabum! Medias nuevas para reutilizar se deslizan por los tubos directo a la fábrica.

Ahora, se estarán preguntando, ¿Para qué querría C.H.D medias?

Tras muchos años de investigación, logré averiguar la intencionalidad de esta corporación. Reutilizan medias de todos aquellos humanos que tienen más de dos pares, con el objetivo de hacer grandes mantas, enormes mantas.

Bueno, tal vez exagere. No son mantas tan grandes para humanos mediocres como nosotros. Pero, si tenemos en cuenta las leyes de proporción y que solo pequeños gnomos de dos centímetros trabajan en la C.H.D, podríamos decir que son mantas gigantes. Pero me parece más original decir que son "tamaño humano", así que quedamos en que son "tamaño humano".

Espere, espere, espere Señor Lector. No se vaya por favor. No son disparates.

Escúcheme, bueno, léame con atención.

Según mi investigación, los gnomos solían ser considerados espíritus elementales que poblaban las áreas donde la naturaleza crecía libre, domándolo todo. Según la mitología europea nórdica, son criaturas que han estado aquí desde el principio de los tiempos, como parte de la misma tierra, guardianes de los tesoros más preciados del pasado: piedras preciosas, oro, reservas de agua y mucho más. Eran los vigilantes de todo lo que la tierra le dió a sus habitantes y su labor era asegurarse que fuera distribuido justamente.

Eso hacían hasta que llegamos. Humanos. Nosotros con nuestros deseos de progreso y mejora, de un mundo más fácil para vagos y tacaños. Los gnomos eran y siempre serán una especie inteligente. Supieron ver que su nuevo enemigo, aliado con sus tecnologías del inframundo y máquinas bestiales como el más grande de los gorilas, era más fuerte que ellos. Así que se hicieron a un lado y evolucionaron también.

Relatos de todas las personas que no quiero serDonde viven las historias. Descúbrelo ahora