—¿Confesar? ¿Si fuera mi culpa confesaría mis pecados a un falso Dios? ¿Qué ganaría con ello? Solo la muerte, entonces, ¿Porqué quisiera morir?, ¿No les parece ilógico cada argumento que proponen?.— Mi rostro expresaba una constante incertidumbre con respecto a lo que hablaban, me acusaban sin pruebas, y como era obvio, yo era el inocente.
—No entiendo qué hablan, soy el menos indicado para ser condenado por un tonto juicio del cual no tienen testigos ni pruebas. De hecho, si fuera yo el asesino, ¿Porqué me ocultaría entre vosotros?, si fuera yo el culpable haría lo más obvio, trataría de huir de este maldito lugar a toda prisa inventando excusas para apartarme y no ser descubierto. Entonces, ¿Porqué me ocultaría aquí de forma tan evidente?.— No lograba entender la razón de todo esto, además de ser incriminado por algo que no cometí, me querían amarrar y mantener vigilado. Sin embargo, a pesar de mi descontento y extrañeza, permanecía calmado y tranquilo.
—Pero... si n...— Luego de un largo tiempo en silencio, la chica tímida y callada logró expresarse, pero rápidamente fue interrumpida por mi tono de voz más alto, no hablé en señal de ofensa, pero quería explicar mi punto de vista y aclarar las cosas.
—Digan lo que digan, ¡Yo no soy el culpable!— Consecuentemente, expulsé una ráfaga de aire proveniente de mis pulmones, y un suspiro menor. Tenía claro que con esto dejarían de acusarme injustamente.
La chica callada levantó su mano para solicitar a que se le dé la palabra, parecía una infante en su forma de actuar, por lo que asentí con mi cabeza (En mis tierras la señal de ascender la mano en las escuelas es un símbolo de respeto, educación y atención, sirve para respetar al que está hablando y pedir permiso para hablar), me dispuse a oírla, era obvio que apoyaría mi argumento. Con timidez y palabras entrecortadas, parecía que el horror de hablar con más personas le dejaba en un estado de "Shock" emocional, como si sintiera en la piel lo que es el pánico escénico.
Todo era perfecto y aseguraba mi inocencia.
Todo iba por buen camino...
La joven tomó una gran bocanada de aire, y lanzó su firme frase a las cuatro paredes, en tono de grito, para que cada palabra entrara por mis oídos y permaneciera clavada en la tabla de mi corazón, firme e inamovible.
—¡Pero si nadie te está culpando de nada!— Una fuerte expresión de acusación salió de sus labios, y un arma letal encarnada en palabras partió mi argumento, un arma más poderosa que mi inteligencia, un arma que logró desmantelar mis planes y flanquear mi defensa, esta era conocida como: "La razón".
Tenía sentido, pero sobre todo ella tenía razón. ¿Cómo es posible? ¿Acaso pensé mucho y olvidé lo básico y esencial? Soy un tonto, no pude haber fallado así.
Y así inició mi perdición, comenzó desde lo más básico a lo más evidente, mis párpados comenzaron a descender y ascender de forma constante e irregular, sobre mi frente caía un torrente de sudor y de mis manos brotaba un fluvial de transpiración, éstas a su vez comenzaron a temblar al igual que mis piernas. Encorvé mi cuerpo hacia adelante bajando mi cabeza al punto en el que de lado solo era posible admirar mi boca, y en mis labios se hizo lo evidente, el origen de mi mayor perdición, una leve sonrisa.
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Syntax error
Teen FictionUn error. ¿Una falla en la Matrix? El fin del principio y el principio del fin ha comenzado. Tras huir y refugiarse de lo que parece ser un inminente apocalipsis, seis personas se encuentran atrapados en un ascensor. Solo dos de ellos se conocen ent...
