JIMIN
Jimin murmuró entre dientes, frustrado:
—Lo maldigo, es un idiota, estúpido, prepotente, hijo de la gran...
Desde la oficina al fondo del pasillo, una voz ronca e irritante resonó con fuerza:
—¡Park!, ¡Ven de inmediato!
"Joder, ahora que quiere"
Jimin lanzó una mirada hacia Taehyung, quien le devolvía una sonrisa divertida. Con tono bajo comentó:
—Hablando del rey de Roma...
Se levantó de su cómoda silla de cuero, donde pasaba la mayor parte del día, aunque últimamente más que estar sentado, rodaba de agotamiento. Todo por culpa de su insoportable y hosco jefe, que lo obligaba a hacer horas extras como su secretario personal, o mejor dicho, su sirviente personal con título decorativo.
Con el ceño fruncido y el fastidio burbujeando bajo la piel, caminó por el pasillo hasta la gran puerta de cristal, donde una placa plateada exhibía con orgullo el nombre Min Yoongi: el hombre más irritante de la historia. Jefe de finanzas, perfeccionista extremo, de carácter más duro que el acero... y con una voz que le daban ganas de vomitar.
Jimin giró el picaporte, respiró hondo tratando de controlar la cólera, y entró. Allí estaba Yoongi, inmerso en su montaña de papeles, tecleando sin descanso en su computadora, como si el mundo dependiera de cada "click" suyo.
—¿Dónde está mi café? —preguntó sin siquiera a levantar la vista..
"¡Ese maldito café! Claro, cómo no, mi contrato decía asistente administrativo, pero resulta que ahora soy barista de élite versión esclava. Qué alegría."
Claro, porque traerle café a su jefe obviamente estaba incluido en su contrato laboral.
"Payaso."
Y ahí iba, directo a la cocina, mientras repasaba mentalmente la receta infernal: café americano, 61 grados exactos, taza blanca de porcelana (porque la azul “le cambia el sabor”), dos sobres de endulzante artificial —marca específica, por supuesto— y nada de crema. Ni una gota.
Todo un ritual infernal que tenía que ejecutar como si fuera un sacerdote del dios de la iglesia corporativa.
Cuando entró a la empresa hace dos años, ingenuo y lleno de esperanzas, creyó que por fin tendría un trabajo decente: compañeros simpáticos, un sueldo digno y el papeleo rutinario de cualquier adulto funcional. Incluso se permitió imaginar días tranquilos, con recuerdos que olieran a flores y no a impresoras recalentadas.
Pero no.
Su sueño fue aplastado sin piedad por la realidad: un ogro esclavista con cara de pocos amigos, alma de tirano y probablemente alergia a la felicidad ajena.
Ahora, en lugar de flores, sus recuerdos huelen a sudor administrativo y la desesperanza de los lunes.
—Se lo llevo en un momento, señor —dijo, forzando una sonrisa mientras se dirigía a la cocina con el alma por los suelos.
"Obviamente voy a escupir en tu café, maldito"
Si al menos Min Yoongi no le hubiera dejado una montaña de papeleo de un día para otro, no se habría desvelado, no habría llegado tarde... y por supuesto, no habría olvidado el bendito café.
Pero claro, eso sería pedirle demasiado a la vida. O a Yoongi. Que era básicamente lo mismo.
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Why Me? [Yoonmin, Taekook, Namjin]
FanfictionEstás en el cielo, Has muerto. Felicidades. Ahora renacerás en un mundo Omegaverse: Alfas mandones, Betas irrelevantes y Omegas... bueno, buena suerte. Jimin solo pidió no ser Omega. Spoiler: lo es. Una historia donde todo puede pasar. ~Comedia/ dra...
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