La casa de los Agreste se encontraba totalmente abandonada desde hacía al menos cuatro días, así que Nino y yo decidimos ir a investigar un poco de lo que había pasado. Lamentablemente Marinette no podía acompañarnos en la aventura, tampoco sabíamos nada de lo que había pasado con ella… ni siquiera sus padres.
Todo era tan raro que, el hecho de que Adrien hubiese desaparecido y su padre no mostrara ningún interés, nos causaba una sensación de incertidumbre tan profunda que incluso nos calaba los huesos.
Lo único que sabíamos hasta ese momento era que Gabriel Agreste había salido de viaje hacía por lo menos un mes y Adrien se había quedado solo con Nathalie y su guardaespaldas, lo cual no pareció caerle demasiado bien a Adrien quien, aunque parecía tener mayor libertad que antes, lucía mucho más depresivo que en sus peores días de todo el tiempo que llevaban conociéndolo. Por supuesto, Adrien se caracterizaba por ser un chico amable y alegre pero, también había momentos en los que sus problemas familiares llegaban a mermar sus ánimos, aunque eso no importaba, nosotros siempre nos encargábamos de alegrar su día, en especial Marinette quien, en los últimos meses se había vuelto mucho más importante para Adrien.
Curiosamente, Marinette parecía mucho más conforme aceptando solamente la amistad de Adrien, se comportaba de una manera más tranquila junto a él y, aunque no parecía haber una muestra de afecto especial por parte de él, era obvio que ya no la veía con ojos de amigo. Pude notar que ellos poco a poco se volvieron más cercanos, tanto que incluso llegaron a salir juntos en algunas ocasiones. Yo siempre le pregunté a Marinette qué se traía con Adrien y ella simplemente respondía con un "nada que no haya sucedido nunca, él y yo simplemente somos amigos".
Y la verdad es que no tenía ninguna prueba para dudar de ella, la sinceridad en sus palabras era gélida. Tal parecía que Marinette había superado por completo a Adrien y ahora era él quien se encontraba en el antiguo lugar de la chica.
—Alya, tenemos que apresurarnos y ser cuidadosos —me dijo Nino sacándome de mis pensamientos. Y no era para menos, el recordar los tan felices momentos que pasamos los cuatro juntos me hacía volver un poco de calor al cuerpo, calor que había dejado de sentir desde que no supimos nada de Marinette, y ahora sin saber nada de Adrien—. Recuerda que la casa de Adrien tiene mucha seguridad.
—Estaba tan distraída por otras cosas que ni siquiera recordaba eso —dije aceptando mi profunda preocupación—. Oye, ¿no crees que el señor Agreste pudo haberse llevado a Adrien?
—Lo dudo mucho, Adrien me lo habría dicho —respondió Nino mirando por una de las tantas ventanas de la mansión.
Nos encontrábamos en la ala derecha del patio de la mansión, una escultura de la madre de Adrien era quien ponía allí todo el ambiente, ella fue una mujer tan bella en vida que solo su estatua hacía irradiar aquel lugar, aunque se encontrara un poco marchito por la falta de atención.
—Bueno, pues yo estoy dudando de que te lo dijera —dije un poco nerviosa y Nino me miró seriamente, sentí que me reprendió por dudar de la confianza que existía entre Adrien y él pero, aún así continué—. Vamos, tú sabes que Adrien ya se encontraba bastante raro los últimos días que lo vimos.
La boca de Nino se torció un poco y prefirió indicarme que me hiciera para atrás. En el momento en el que retrocedí sentí una mirada vacía observando desde algún lugar y, por primera vez en todo el transcurso de la tarde, sentía un terror inmenso y quise irme de ahí pero me detuvo la determinación de mi novio, quien estaba decidido a saber qué es lo que pasaba con su amigo.
Escuché cómo unos cristales se rompían seguido de un montón de vidrios cayendo al suelo.
—Listo, podemos entrar —dijo Nino mientras limpiaba con un trapo en su mano todos los residuos de vidrio que quedaban en la ventana. Él subió primero y pronto se dio cuenta de que aquello era una ventana que llegaba hasta el suelo pues se tuvo que quedar acostado para poder darme la mano y ayudarme a subir.
Una vez dentro del lugar pudimos sentir un olor rancio, a queso de muchos días.
—Uff, ¿qué rayos ha estado haciendo Nathalie aquí? —dije tapándome la nariz—. ¿Acaso nadie ha hecho limpieza en días?
—Alya, esto me parece demasiado raro —dijo Nino echando un vistazo a todo el lugar—. Parece como si no hubiesen limpiado en al menos tres semanas.
—Ya lo había dicho…
—No —me interrumpió Nino—. No solo es el olor. Mira los muebles de esta habitación, están llenos de polvo.
La cara de preocupación de mi novio me partió el corazón y luego de escucharlo musitar el nombre de Adrien le di un abrazo que pareció reconfortarlo. Estuvimos revisando por todo el lugar intentando encontrar algo que nos diera una pista sobre Adrien pero no logramos ver nada.
Salimos de la habitación para dar directamente al vestíbulo de la mansión y una sensación de temor se apoderó de nuestros cuerpos. Sentimos la poderosa mirada de algo que nos observaba, nos observaba y no parecía querer atacarnos.
—Se siente como…
—Es la misma energía que desprenden los akumas —dijo Nino. Pero no parecía haber ningún akuma allí—. Vamos a la habitación de Adrien, siento que allí es el lugar donde encontraremos respuestas.
—Tengo la misma corazonada —dije siguiéndolo sin dejar de mirar a todos lados por si había algo esperando para atacarnos pero, tal parecía que eso no iba a suceder.
La energía en el lugar era pesada y oscura. Sabía que era parecida a los akumas pues ya conocía tal sensación luego de pelear tantas veces contra ellos junto a Ladybug y Chat Noir. Era una energía que denotaba corrupción, muerte, odio y desesperación… Y ese era mi pensamiento de cómo era el infierno.
Y hablando de Ladybug y Chat Noir, tampoco se sabía nada de ellos, ni de Hawk Moth, aunque ahora se sintiera como si él estuviera cerca. Por supuesto, era obvio que si Hawk Moth no atacaba, ninguno de los súper héroes tendría la necesidad de aparecer… O tal vez ya habían acabado con él sin que París se diera cuenta.
—Llegamos —dijo Nino con voz temblorosa. Estaba segura de que él temía por lo que se encontraría dentro de la habitación de su amigo.
—Si no quieres hacerlo, no hay problema —dije tratando de tranquilizarlo—. Podemos irnos y decírselo a la policía para que ellos investiguen más a fondo.
—No, quiero hacerlo —replicó Nino abriendo la puerta abruptamente.
La habitación se encontraba casi normal, solo estaba vacía, faltando por completo la cálida presencia de Adrien, lo cual a Nino le produjo una extraña sensación de alivio.
—No… —dijo mirándome mientras las aletas de su nariz se ensanchaban (más de lo normal)—. Hay un olor a animal muerto, es casi imperceptible.
Entramos de lleno en la habitación y sí, él tenía razón de eso, era un olor a muerte, muy sutil pero también muy penetrante… y no era de uno o dos días.
Recorrimos de pies a cabeza la habitación de Adrien sin encontrar rastro alguno del animal muerto, el único lugar que nos faltó fue el baño, lo cual nos hizo sospechar pero, cuando tratamos de abrirlo, este se encontraba cerrado con seguro.
—Esto es muy extraño, Nino —dije—. Creo que lo correcto sería llamar a la policía.
—Esperemos un momento, acabo de encontrar esto —dijo él volviéndose hacia mí y mostrándome lo que parecía una pequeña libreta, una libreta hecha exclusivamente para ser un diario.
—¿Adrien te dijo alguna vez si tenía algún diario?
—No —dijo Nino mirándome apremiante. Seguro que allí encontraríamos respuestas… y vaya que lo hicimos.
Nino abrió el diario en la primera página y comenzó a leer lo que sería la historia más horrorosa que jamás habríamos leído.
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SUICIDIO - MIRACULOUS/FIC/ADRINETTE
FanfictionAlya y Nino se aventuran en la mansión Agreste en busca de respuestas luego de la repentina desaparición de sus amigos Marinette y Adrien. *ADVERTENCIA* Esta historia contiene escenas no aptas para menores de edad o gente altamente sensible. Si está...
