-1-El comienzo. . .

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Cinco meses antes . . .

Cinco meses antes . . .

Lena agarró una sudadera muy especial para ella, una que siempre mantenía a un lado de su cama para ocasiones como está, exacto ocasiones en que se sentía nerviosa, preocupada, frustrada o feliz. Así que se la coloco y salió de su casa sin pensarlo dos veces, cuando dio el primer paso en el pasto pudo sentir el gran cambio de temperatura que existía en su casa y fuera, un escalofrío le rodeó todo su cuerpo mientras se sentó fuera del pórtico, pensó que tuvo una gran idea en tomar esa sudadera tan significaba para ella.

Eran exactamente las dos y media de la mañana, cuando los sentimientos la invadieron en ese momento y dejó de dormir por un par de horas más, el recuerdo de su papá fue el principal motivo para que dejara de pensar o soñar por un momento sobre el examen de admisión de medicina que tendría en pocas horas.

Pero el estrés comenzó apoderarse de ella y las ansias de querer comer algo en ese mismo instante llegaron, así que pensó que lo mejor sería salir al jardín de su casa y quedarse admirando el agua que iba de un lado a otro en la alberca, por lo que esto ayudaría a despejar un poco su mente con unos pequeños recuerdos que aún tenía frescos de momentos que vivió con su padre.

Aunque esos momentos que recordó, fueron algunos tristes que no parecía que lograban animarla, sino todo lo contrario. Además de congelarse hasta la muerte, en este preciso instante se situaba un entorno a un más frío y una silenciosa madrugada, se restregó con la manga de la sudadera las lágrimas que comenzaban a caer en su mejilla, trato de eliminar esos momentos tristes y volverse a centrar en el examen, levantando las rodillas contra el pecho mientras las abrazaba.

De un momento a otro Lena se perdió en sus pensamientos, tratando de recordar un método que usa en la extracción de hígado, cuando estaba por recordar el nombre de la cirugía, escuchó un ruido escapar de la losa de madera. Intentó levantarse en ese instante para averiguar de quién pertenecía, pero fue detenida cuando una manta la cubrió toda su espalda.

—¿Lena? . . . ¿estás bien? ¿Qué pasó?— escucho la voz de su mamá, algo ronca pero con el tono de preocupación como cualquier madre por su hija. —¿Estás preocupada por el examen?—Extendió su mano para que quedara en un tierno y protector abrazo.

Al sentir el abrazo reconfortante, la tomó de su mano mientras entrelaza sus dedos para buscar apoyo emocional.

—Un poco nerviosa, pero tuve un pequeño recuerdo de papá. . .—trato de que su voz no la delatara de que había empezado a llorar.

—Tranquila hija, confió en ti y en tu gran memoria . . . y papá estaría orgulloso de que siguieras con su sueño de ser médico . . .—

—Mamá . . . —se escucho su tono de voz de reproche pero no dijo nada más. —Nada, olvídalo . . . es estúpido . . .— admitió entre carcajadas mientras se volvía a poner de pie. —Es un poco idiota, así que no importa. Estoy bien.—dio por terminada la plática.

— No me digas.— hizo una pausa antes de seguir hablando. —Sigues con la idea de estudiar dibujo . . . —cuando colocó una mano sobre el hombro de su hija.

—Ma . . . no es dibujo.— susurró la chica y volvió su mirada al suelo. —Es estudiar artes plásticas y me voy a es . . . digo y podría especializarme en pintura.—Hizo un gesto con los brazos hacia a los costados como si se estuviera preparando para un ataque de parte de su madre.

—Hija, piensa en tu futuro y no en un hobby en que no te dejará para ni la renta de un departamento, ser doctora podrás darte muchos lujos . . .— respondió mientras sujetaba los hombros de su hija y poder abrazarla.

El amor es paciente SupercorpDonde viven las historias. Descúbrelo ahora