Su madre únicamente había dejado un espejo, de aquellos que son considerados antigüedades, reliquias del tiempo. Jisung no le tomaría importancia si no fuera por que cada noche cuando pasa frente a ese objeto voces lo llaman y a veces podía ver en e...
Kun tenía la sospecha de que algo andaba mal con el menor ¿por qué? No era normal como este se comportaba... eso y la llamada de anoche, el de origen Chino casi le da un infarto cuando encontró a Jisung en ese estado.
Park no tenía problemas de asma, tampoco de ansiedad o estrés ¿entonces por qué ese episodio? ¿Falta de sueño? No, no podía ser eso, el de hebras azules tiene experiencia lidiando con personas que terminaron en el hospital por insomnia o trastorno del sueño, normalmente tenían una mala alimentación y una limitada capacidad cognitiva.
Lo más importante, esas cosas llevaban tiempo y afectaban a cada individuo de forma diferente, pero jamás en sus años de profesional ha visto un caso como el del castaño.
Antes de que se fuera Kun trajo a Jisung consigo para hacerle algunos exámenes, sabía que si no lo hacía luego podría arrepentirse y es mejor exagerar que subestimar.
Park se quedó dormido en el sofá de su oficina, una sonrisa de afecto no se hizo esperar, aunque quisiera no podía dejar al coreano durmiendo ahí.
Dejo los papeles en su escritorio y se acerco al bello durmiente.
—Jisung.- llamo suavemente —Jisung despierta.
El cuerpo en el mueble se removió incómodo, como pudo tomo asiento y Kun no pudo evitar ensanchar su sonrisa al ver como el menor arrugaba su nariz, un hábito que nunca se le ha quitado.
—¿Kun? ¿Dónde estoy?- el extranjero paso sus dedos por la cabellera castaña.
—Te quedaste dormido en mi oficina, dentro de poco vendrá un paciente para una consulta y por más que quiera que descanses como se debe no puedo dejarte durmiendo en el sofa, llamare un taxi para que te lleve a casa.
El menor se quedo unos minutos procesando sus palabras —¿Me puedo quedar en tu casa por hoy?
—Sabes que no tienes que preguntarme ángel, cuando termine mi turno pasare por tu departamento buscando tus cosas ¿te parece?- Jisung asintió suave y tímido le dio un beso en la mejilla a Qian.
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Abrió la puerta del departamento y no tardo en mucho en notar que algo andaba mal, el piso de madera tenía huellas que definitivamente no le pertenecían a Jisung o a él, con teléfono en mano decidió investigar.
La sala y la cocina no tenían nada fuera de lugar, pero cuando llego al pie de las escaleras encontró más huellas, con la linterna de su celular las analizó con cuidado, parecía que dos personas pasaron por ahí.
Levanto la vista estando de frente al espejo, no sabe si fue la paranoia llegando a sus nervios, el estrés del trabajo o que pero en aquel cristal su imagen no era reflejada.
No podia ser un vidrio normal por que las cosas detrás de él si tenían reflejo, movió una mano y nada, el espejo seguía sin tener una replica de él.
Escucho pasos provenientes del segundo piso, dejo de darle importancia al misterio que era aquel objeto de decoración para subir las escaleras.
Cuando llego y busco con cuidado en la planta de arriba no había nadie, pero por si las moscas antes de irse revisó por segunda vez.
Con las cosas de Jisung en mano ya no tenía por que seguir ahí, se sintió aliviado cuando llego a la seguridad de su auto, el departamento del menor ese día era extraño, casi como si estuviera embrujado, lo cual no le sentaba bien.
"Estoy solo y no hay nadie en el espejo." —Jorge Luis Borges