Lo que pudo ser, nunca será

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Annie Leonhardt

En algún lugar de Marley, año 854

— Armin... — La rubia le hizo una seña de acercamiento, hace poco parecía haberle confesado sus sentimientos, pero ella no sabía asimilarlo. No tenía idea de qué hacer con ellos, pero se sentía conmovida.

— A-Annie... ¿Qué pasa? — Tan pronto como la vio, corrió hacia ella, esperando que pudiera decirle algo de sus sentimientos — Te veo algo... Seria.

— ¿Tú crees? — Ironizó, dedicándole una mirada llena de algún sentimiento que podría catalogarse como indiferencia — La verdad es que... Tengo una duda sobre lo que me dijiste.

Aquel rubio la miró expectante; no lo comprendió, creyó que había sido muy claro respecto a sus sentimientos, no descartó la posibilidad de que se refiriese a su respuesta.

— ¿Qué pasa?

Volteó a ver a ambos lados, todos los soldados parecían irse del lugar, era de noche y no había tiempo para detenerse a pensar en el romance, por desgracia Armin, quien al parecer había desarrollado sentimientos hacia Annie, no pudo evitar dedicarle toda su atención.

— Eso que sientes... — Miró hacia el piso, sintiendo por fin algo que no fuese aquella mescolanza emocional — ¿Son genuinos?

— ¿Qué? — Respondió con una sonrisa confusa.

— Eres el nuevo titán colosal, ¿No?

Asintió. Creía saber a dónde estaba llevando la plática, mas en el momento en que mencionó eso, una nueva posibilidad que había estado tratando de negar se hizo presente.

— ¿Estás siendo influenciado por Bertholdt?

Armin no respondió, se quedo perplejo recordando la última vez que habló con Eren, quien le había dejado en claro que Bertholdt lo había dominado y se había convertido en él.

Annie lo tomó como una afirmación.

— Ya veo... — Suspiró pesadamente.

— ¡N-No es así!

Podías notar fácilmente la falta de confianza que le generó ese comentario; su rostro yacía perplejo y sus manos, las cuales temblaban, se dirigían a sus piernas cubiertas por ese pantalón militar que le sentaba tan bien, ahora estaba hecho un desastre emocional.

— No te preocupes... — Miró con desgracia al cielo, maldiciendo cada estrella inerte que ocupara espacio en ese lienzo — Yo ya sabía que le gustaba a Bertholdt.

— Uh...

Algo dentro de él se había desconcertado ante su reacción, ese algo aparecía cada vez que la veía inmóvil dentro del cristal que la mantenía en cautiverio. También apareció al preguntarse si así se sentía el dichoso pelinegro al ser el protagonista del desastre en Paradis.

Ese "algo" Armin lo catalogaba como "Bertholdt", o más bien la manifestación de sus sentimientos e ideales en su cabeza.

"Bertholdt" le estaba dando acceso a memorias que jamás había tenido o visto, eran muchas al mismo tiempo y todas gritaban su liberación. Algunas no eran muy claras y parecían estar algo borrosas o distorsionadas, pero todas le daban a entender lo mismo; ¡Quería que Annie supiera la verdad y no sabía cómo manifestarlo!

Quedó atrás Cerita yang bikin terobses. Temukan sekarang