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06:25 am

Era temprano y apenas entraban los rayos del sol que se asomaba por la ventana de la habitación. Aún así, todo seguía oscuro, frío y solitario. El sueño ya se había esfumado de mi sistema, por más que quisiera seguir durmiendo, mi mente y mi cuerpo ya estában despiertos.

Me levanté, me duché y guardé todo en mi mochila.

07:30 am

Lee Chan

Paso por ti antes de ir a la empresa, como a eso de las 8:30 estaré afuera.

Tú: Bien:)

Dejé mi teléfono y fui hasta la cocina, algunos empleados del lugar estaban trabajando y ya habían niños desayunando y jugando por los rincones. Me daba un poco de nostalgía abandonar el lugar, pues, estuve aquí desde que tengo memoria.
Pero todo se volvió más difícil desde que Chan se fue, y los amigos que tenía, o consiguieron familia, o se fueron del orfanato cuando cumplieron la mayoría de edad.

Estaba surmergido en mis pensamientos hasta que sentí como tocaban mi hombro repetidas veces; era Hyemin.

—Mark, querido —dijo sonriente— ¿Hoy te vas?

Asentí— Sí, dentro de unos minutos vendrá Chan a recogerme.

Pude sentir cierta tristeza de su parte— Realmente no puedo creer que hoy sea el día —me abrazó, comenzó a llorar— Prométeme que volverás a visitarme algún día.

—Lo prometo —la abracé aún más fuerte y apoyé mi mejilla sobre su cabeza, sonreí, sabía que no lo haría. Los recuerdos y las personas en sí no dejan causa por la cual volver a pisar este infierno.

Cada niño que pasó por este orfanato tiene una historia muy fuera de lo común, no todos ni todo son como los pintan, y con eso me incluyo. No tengo la mejor reputación, pero es un detalle mínimo comparado a otras historias. Digamos que soy una raya más en el tigre, Hoodie Season.

Pero no lo niego, la sensación es rara, voy a dejar mi ¿H-ogar? no estoy seguro de si es mi hogar, yo soy mi hogar. O eso simplemente establecí para no tener más problemas conmigo, la ayuda psicológica tampoco se destaca aquí.

Me soltó y tomó una de mis manos—Acompáñame, quiero darte algo.

Caminamos hasta su oficina. Comenzó a revolver algunos papeles y me dio una caja— Como sabes, cuando los chicos se van de aquí, siempre les damos un álbum de fotos mientras estuvieron en el orfanato, este es el tuyo— sonrió.

Dicho elemento tenía la tapa decorada con flores, brillos y papelitos, en medio estaba escrito Mark Lee, con letras de distintos colores, estas tenían dibujos. Aunque me parecía un lindo gesto, la decoración se me hacía un poco infantil para un chico de dieciocho años, aún así le agradecí y salí de ahí.

Lee Chan⚡

Ya estoy afuera
Sal

Fui hasta mi habitación, agarré todas mis cosas y me despedí con todos los del orfanato.

Ya fuera de este, me encontré con un Chan apoyado en su descapotable blanco, vestido de traje y rubio.

Al verme, me entregó una sonrisa de oreja a oreja. Ambos nos acercamos al otro y nos abrazamos.

—Tanto tiempo —dijo entre risas. Yo, colmado por la nostalgia y los sentimientos encontrados, me largué a llorar. Chan me abrazó más fuerte y me dio unas palmadas en el hombro — Ya, ya, no llores.

Él tenía ese instinto de protección que me hacía sentir seguro, a salvo.

Nos subimos al auto mientras conversábamos de cosas triviales, qué tal le iba en el trabajo, cómo estába el orfanato, etc.
El camino fue bastante agradable, me llevó a lo que sería nuestra casa.

•It's Do or Die•Stories to obsess over. Discover now