Risas. Las calles retumbaban con la suave melodía que creaban ambos amigos. Sus rostros reflejaban aquella fugaz felicidad que experimentaban. Pero, nada era eterno. En el momento en que se tuvieron que separar, estuvo apunto de suplicarle a su amigo que se mantuviera a su lado y no la dejara a solas con "él"...
Pero, sin atreverse a decir una palabra, observo cómo la silueta de su amigo se desvanecía lentamente frente a sus ojos, dejándolo con su peor enemigo, él mismo. La sonrisa anteriormente tatuada en su rostro, con el pasar de los segundos fue perdiendo fuerza, dejando una mueca en su lugar. Cuando terminó de cerrar la puerta, apoyó su espalda, dejándose caer lentamente a la par que sus lágrimas caían inconscientemente.
No quería estar ahí, solo. Ese no era su hogar, no pertenecía ahí. Sólo tenía esas frías paredes, que cada noche escuchaban el suave llanto del joven, eran las testigos de su constante dolor. Esas cuatro paredes eran su único confidente.
No sabia de dónde procedía esa inmensa tristeza que residía en su corazón, durante el día trasmitía alegría. Pero ante la luz de luna, en esa nostálgica noche, solamente podía ceder ante la oscuridad y caer ante ella. Sin poder hacer nada.
Odiaba cada aspecto de su vida. Nada la llenaba en realidad. La felicidad era fugaz, se basaba en pequeños momentos, tan pequeños que no podían satisfacer su codicioso corazón. Esperanza, era lo único que necesitaba, pero ese sentimiento le había abandonado hace tiempo.
Acostumbrado a ese sentimiento de vacío, secó sus amargas lágrimas mientras se levantaba del frío piso. Pero cada vez le costaba más fingir una sonrisa.
Nadie lo conocía en verdad, ni él mismo. Solamente quería alguien que le dijera que todo estuviera bien, alguien que sostuviera su mano y le acompañara por todos sus tormentos, alguien que no tuviera miedo a sus demonios, que lo ayudara a enfrentarlos. Pero. Esa persona no existía.
O sí...
Detuvo su hilo de pensamientos al momento en que un rostro atravesó su mente. Wooyoung. Instantáneamente una sonrisa se coló en su abatido rostro, su mejor amigo, o como le encantaba llamarlo, su alma gemela. Era la única persona que lograba desconectarlo de su realidad, por lo que sin dudarlo, tomó entre sus temblorosas manos su celular para poder localizar al chico, pero como todo en su vida, nada era fácil.
Con lágrimas nuevamente cayendo de sus mofletes, leyó nuevamente la descripción de la foto que había subido su amigo hace un par de minutos.
«Con el mejor amigo que la vida me pudo dar. No necesito a más nadie, solo a ti, amigo.»
Un amarga carcajada salió dolorosamente de su garganta, el de la foto no era él. Era un idiota, cómo podría creer que alguien tan fantástico como Wooyoung lo consideraría su mejor amigo. Sus sentimientos estaban a flor de piel, quizás no estaba razonando la situación, pero no podía dejar de pensar en lo solo que se sentía.
Sin dudarlo, guardó nuevamente su teléfono en su bolsillo para proceder a salir de su casa y tomar un taxi.—Hasta el río han, por favor.—Necesitaba despejarse de sus tóxicos pensamientos. Pero aún así, su cerebro seguía repitiendo aquella foto. Tocó fuertemente su corazón en un intento de alivianar aquel dolor, pero obviamente no funcionó, Wooyoung era su único amigo, era su todo, pero al parecer el adverso no sentía lo mismo. Despejó su vista de su regazo para focalizarla en la vista nocturna de Seoul; aquel vacío que habitaba en su interior solamente incrementaba ,y ya no podía aguantarlo más. Luego de tanto luchar, por fin se había cansado, ya estaba harto de ir contra la corriente.
Desbloqueó su celular hasta dirigirse al chat de Wooyoung, una sonrisa nostálgica se apoderó de su rostro al leer el apodo puesto «Soulmate». Fue tan ingenuo. Oprimió la pantalla para poder dejarle un mensaje de voz al joven.—Woonie... Gracias por estos años juntos. Te amo, ¿sí? Eres lo mejor que me pasó. Se feliz, por favor. Te voy a extrañar, pero es lo mejor...—Cortó de una vez el mensaje, viendo cómo este enviaba, cerró por última vez sus ojos, pensando en su amigo, definitivamente era la mejor decisión.
Así que, entre sus manos tomó la manija de la puerta y con un corazón, luego de tantos años, en paz. Abrió la puerta del auto en marcha y sin más preámbulo, se lanzó. Esperaba que pudiera seguir con su vida y fuera feliz, era lo único que deseaba.
«Te extrañaré, mi alma gemela.»
Fue lo último que pudo pensar antes de que todo se tornase oscuro.
Wooyoung POV
Por fin en casa. Pensó el rubio, luego de acostarse en su cómoda cama, luego de haber dejado a su amigo en su casa salió a pasear con Yeosang después de tanto tiempo. Algún día esperaba presentar a sus dos mejores amigos, estaba muy seguro que ambos se llevarían de maravilla.
Un ruido lo había sacado de sus pensamientos, al momento de tomar su teléfono frunció el entrecejo al notar que era un número desconocido, por lo que desconfiado contestó la inesperada llamada.—¿Aló?—Musitó extrañado en espera de la respuesta del desconocido.—¿Es usted Jung WooYoung?
Eh, sí. Por qué, ¿sucede algo?—Con el pasar de los segundos empezó a sentir una opresión en su pecho, algo no iba bien.—Lo estoy llamando desde el hospital...—Rápidamente WooYoung alejó el dispositivo de su rostro sin terminar de escuchar las palabras del señor, volvió a repasar el número el cual lo había llamado, pero no lo reconocía. Por lo que volvió a escuchar al adverso.—No sé que relación tiene con el muchacho, pero es la última persona con la cual se contactó, además no llevaba ningún tipo de identificación, así que decidimos contactarlo a usted. Esperábamos saber si usted podría venir a verlo.
Disculpe, pero no sé a qué persona se refiere.—En todo el rato que llevaba hablando el sujeto no le había dicho el nombre, no sabía quién estaba en el hospital ni sabía el porqué. Esto solo incrementaba la ansiedad de Wooyoung.—Bueno, cuando entramos al chat que tiene con usted, lo llamaba... Creo que, San. ¿Puede ser?
Al escuchar ese nombre sintió como su mundo se derrumbaba, un sollozo escapó inevitablemente de sus labios, no lo podía creer, no. No era real.—¿Sannie? ¿Dónde está? ¿Qué le pasó? —Sin darse cuenta su rostro estaba bañado en lágrimas.
San, está en terapia intensiva, logramos estabilizarlo, pero está muy herido luego de haber saltado de un taxi en movimiento.—Por un instante se había desconectado de su entorno, San no sería capaz de hacer eso, ¿o sí? Trató de ahogar los sollozos y mordió fuertemente su labio inferior.—Voy para allá, por favor cuídenlo... Se lo suplico, él... San, es mi todo.
Y sin esperar más, corto aquella fatídica llamada. No dejaría que su otra mitad lo dejara, no. Lucharía por él.
Lucharía por San.
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☔️; San's resolution. Woosan
FanfictionSan está cansado de su vida. He iba a hacer algo al respecto Inspirado en las fotos teaser publicadas por KQ entertainment.
