1. The Anderson's
Lo conozco desde primaria y aún recuerdo la primera vez que lo vi. Fue aquella vez que los vecinos de dos casas al lado de la mía fallecieron, pero eran mayores, tenían 89 y 93 años; los señores Anderson. Aunque no lo crean era muy cercana a ellos, siempre iba a visitarlos los domingos porque contaban historias muy divertidas. Eran buenas personas.
Los conozco... perdón, conocía desde que tengo memoria, ellos vivían ahí desde antes que nosotros llegáramos al vecindario, por desgracia tuvieron un accidente y fallecieron; los médicos informaron que la causa de su muerte había sido por el fuerte impacto del coche, y que fue casi al instante, así que no sufrieron.
Al menos no sufrieron.
Me enseñaron mucho; la señora Anderson siempre me contaba historias sobre cómo era bailarina en "aquellos tiempos" y sus muy divertidas aventuras, esa mujer era rebelde en sus tiempos.
De hecho, de ahí llegó mi amor por el ballet y la danza. Ojalá pueda algún día lograr lo que ella hizo.
Recuerdo que lloré todas las tardes después de clases y las vacaciones enteras cuando nos dieron la noticia. Los extraño a ambos, eran como mis propios abuelos.
Su casa quedó vacía por un ciclo escolar completo, nada había cambiado por el exterior, pero luego el sobrino de la señora Anderson decidió vender la casa.
Y llegaron ellos.
Un día que estaba en el patio de mi casa, leyendo en una de las bancas, escuché como un camión de mudanza llegaba por la calle. Lo seguí con la mirada y puse una mueca cuando vi que se detuvo en la antigua casa Anderson.
Corrí hacia dentro y le dije a mi mamá, ella solo se acercó a la ventana y juntas vimos como unos señores con uniforme azul bajaban cajas del camión y las colocaban en el pasto del patio de la casa Anderson.
Fue entonces cuando mi madre me dijo que habían vendido la casa. Yo me enojé muchísimo, ¿cómo el tonto sobrino Anderson pudo hacer eso? Pero mi madre había dicho que la casa había quedado en la familia, así que los nuevos vecinos eran parientes de los Anderson; al menos no eran extraños.
Si los Anderson eran tan buenos de seguro los nuevos vecinos Anderson también lo serían.
Con tristeza le sugerí a mi mamá hacer un postre o algo para darles la bienvenida, incluso me ofrecí a llevarlo yo misma. Tenía que ver quiénes eran.
Dos horas después mi madre tenía unas galletas de chocolate listas en una pequeña canasta. Me la dio y me dijo que, una vez que viera más calmado el asunto en la casa de los nuevos vecinos, podía llevarlas.
Hora y media después emprendí mi camino a la antigua casa Anderson y una vez frente a esta me dispuse a tocar el timbre. Esperé a que abrieran y una señora de unos cuarenta años fue la que abrió la puerta con una sonrisa en su cara y sudor en su frente.
- Hola, soy su nueva vecina -saludé con una sonrisa forzada, no se parecía nada a la señora Anderson.
- Oh, querida, hola -dijo bajando la vista hacia mí. Tenía doce años en ese entonces así que no era muy alta.
- Le traje galletas -dije- De parte de mi familia.
- Muchas gracias, querida -dijo. ¿Por qué me decía "querida"?
- ¿Ustedes son familiares de los Anderson? -pregunté de forma directa. Pero no tuvo la oportunidad de responder ya que alguien la interrumpió. Un señor, un poco más alto que el señor Anderson, pero era un vivo retrato de él. Le sonreí amable.
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Sin amor
Teen Fiction¿Por qué la chica es la que siempre llora al final? ¿Los hombres no tienen sentimientos o qué? Juré nunca llorar por nadie, y planeo cumplir ese juramento. Sé que si alguna vez lo llego a hacer jamás me lo perdonaré, y menos si es por alguien que no...
