Prólogo

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-¿Cómo es ella mamá?
- Bueno, Yuzu, ella es un año menor que tú. Tiene el cabello negro igual a ti, y es una niña muy callada. Así que tendrás que ser muy amable y muy paciente con ella.
- Seré la mejor hermana mayor de todas.
La niña sonríe con orgullo.
- Estoy segura de que sí.

Ume Okogi una mujer de mediana edad pero con aspecto jovial, y su pequeña hija Yuzuko de 11 años de edad, hablan animosamente mientras esperan sentadas en una pequeña sala de estar.

De una puerta doble, al frente de ellas, aparece otra mujer de aspecto joven, con su cabello recogido en un moño y vestida formalmente.
Es la persona a quién Ume ha estado esperando desde hace unos minutos.

- Señora Okogi,¿Sería tan amable de seguirme por favor?

Ume se levanta y asiente con la cabeza. Toma a su pequeña hija de la mano y sigue a la mujer através de pasillos largos hasta llegar a una pequeña oficina ubicada al final; cerca de la puerta trasera del edificio.
La puerta está abierta de par en par, se puede notar con claridad la gran expansión de césped verde brillante en el exterior gracias al día soleado, y la cerca alta construida con ladrillos que la rodea.

El sonido de niños jugando y riendo atrae a Yuzu, quien se asoma por esa puerta mirando todo el paisaje alrededor con su habitual curiosidad.

Una sonrisa se forma en los labios de la pequeña, al ver el grupo de niños y niñas correteando en cada lugar del patio, jugando en las hamacas, en los toboganes y otros jugando a la pelota en una esquina mientras ríen a carcajadas.

- ¿Yuzu? - Pregunta Ume poniendo una mano sobre su hombro.
- ¿Puedo ir a jugar con ellos? - Le pregunta la niña a su madre.
Está sumamente emocionada.

Ume recorre con su mirada todo el patio. Sus ojos se detienen en un punto en específico, sonríe, y luego se agacha junto a su hija.

- ¿Puedes ver a la niña sentada bajo aquel árbol de cerezo?

La pequeña Yuzu observa hacia donde su madre está señalando.
En efecto, bajo un árbol de cerezo aún sin florecer, ubicado en el lado derecho del patio, se encuentra sentada una niña de cabello negro con un libro entre sus manos.
Está tan apartada de los demás que Yuzu no la había notado anteriormente.

-¿Ella es Mei? - Pregunta la niña volteando a ver a su madre.
- Sí. Es ella. - Ume sonríe con cariño.
- ¿Puedo ir a hablarle?
- Puedes. Pero si no te responde, no la presiones, ¿De acuerdo?

Yuzu corre con energía através del patio, mirando de reojo a los niños que siguen jugando sin notar del todo su presencia.

Se detiene frente al árbol de cerezo, con el pelo un poco desordenado por la carrera, y las mejillas rojas.
Mira a la pequeña niña de cabello negro con nerviosismo.
Está emocionada de conocerla al fin, pero ahora que la tiene al frente, no sabe que puede decirle.

Esta última no levanta la vista de su libro e ignora olímpicamente a la niña de ojos verdes, que no puede evitar sentirse aún más nerviosa por la actitud de la menor.

Después de un momento, la niña de cabello negro levanta la vista de su libro.
Tiene unos ojos violetas hermosos, que miran a Yuzu con la frialdad e indiferencia de una persona adulta y no de una pequeña de diez años.

- Ho-Hola, me llamo Yuzuko - La niña esboza una gran sonrisa sin dejarse intimidar - Pero puedes llamarme Yuzu... Seré tu hermana mayor.

La pequeña no responde nada. Parece estar un poco aburrida.
Pero si se presta la suficiente atención, se puede notar; muy en el fondo, un pequeño brillo en los ojos violetas que demuestran un rastro de alegría además de la evidente seriedad.

- Me llamo Mei - Responde la niña pelinegra en voz baja.

Es lo único que dice, luego sigue con su lectura ocultándose otra vez en su propio mundo.

Yuzu mantiene su sonrisa y se sienta junto a Mei bajo el árbol para hacerle compañía mientras mira a los otros niños jugar.

Ninguna de las dos tiene forma de saberlo, pero ambas están unidas por el irrompible hilo rojo del destino.

Un Amor Diferente 💕 [ Citrus ]Stories to obsess over. Discover now