Y ahí me encontraba yo, en esa noche tan oscura y lóbrega, las imágenes venían hacia mí, parecía que me buscaban, me querían hacer daño. En ese momento fue en el que recordé....
Los gritos retumbaban en las paredes de la vieja casa, las voces hacían paso en mi cabeza y cada vez eran más fuertes; ya no aguantaba, se me partía la cabeza. No se callaban, hablaban unos sobre otros y sus voces retumbaban en lo más profundo de mi cerebro, hasta que no lo soporte y en un movimiento las voces habían callado…
Me encontraba en la habitación, sentado en los pies de la cama, cuando un ruido sordo interrumpió la tranquilidad del hogar.
Los recuerdos volvían, no había nada que los silenciara, siempre rondaban por mi cabeza. Cada vez me hacía peor, este sufrimiento me estaba afectando mucho.
La sangre hervía en mis venas, quería que callaran las voces, no lo soportaba, debía callarlas, quería callarlas, pero no podía. No había esperanzas, no había una resolución, excepto en esos pequeños segundos de amnesia, donde olvidaba todo y el mundo callaba.
Los recuerdos volvían a mi cabeza, me volvieron a invadir. Esto me hacía pensar más y más.
Gritos desgarradores, pedían piedad, lloraban, sufrían, y yo no hice nada, estaba ahí, en las sombras, con la esperanza de que no me encontraran, viéndolos, estaba sufriendo, pero me quedé ahí.
Decidí salir de ahí, cada vez fallaba más, mis intentos por callarlos eran en vano, las voces volvían siempre, a veces me permitían momentos de paz, pero nunca duraba, y mientras más me esforzaba más sonaban, hasta dirigirme a esa insania de reminiscencias.
Cuando el ruido cesó, corrí, corrí tan rápido como pude, como mis piernas podía, hasta perderme en mis memorias y dejarme guiar por mi instinto, y en esa oscuridad plena, con la luna de testigo y las voces resonando, me prometí encontrar la manera de solucionar todo, de callar el bucle de pensamientos infames y desoladores en mi, prometí vengarme, de aquellos que me causaran dolor al verlos tener lo que yo perdí, lo que me arrebataron.
Caminando sobre infamias, viendo como el velo que cubre este mundo de desolaciones se abriría paso a un amanecer de sangre, pero ya no estaría allí para contemplar como los colores del mundo se oscurecían en matices grises.
Las luces se apagaban. La sangre estaba en sus manos aun, y los cuerpos de aquella familia quedarían allí hasta la mañana, como pasó con la mía.
Y cuando abrí los ojos… Los cuerpos no estaban allí, nada estaba allí, ni siquiera yo.
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Came back
Short Story~Gritos, no cesaban, me torturaban, no podía hacer nada, solo intentar callar las voces~ Este es un one shot sin continuación, lo escribí inspirándome en las historias de Edgar Allan Poe y Horacio Quiroga, espero que les guste.
