'Serán 17'50 por favor'
'Lo siento si el precio te parece caro, pero ya se te comunicó la cuenta cuando hacías el encargo'
Y con las peores maneras posibles me pagó con desgana. El dinero en mis manos parecía más de lo que era, quizás era por la excesiva calderilla, que otorgaba peso y afeaba las vistas. En fin, no se puede pedir más para un repartidor a domicilio.
Sobra decir que no era mi trabajo soñado, de hecho, según mis planes, solo iba a ser un puente para terminar de pagarme los estudios y trabajar de lo que siempre había querido, profesor de piano, pero con la tontería llevaba ya casi 1 año repartiendo fideos chinos y arroz tres delicias por toda la ciudad.
Volví al restaurante en mi antiacuada moto, y al llegar mi compañero de trabajo, de piso y amigo me esperaba con una cara un tanto estresada.
-Lo siento tío, pero tienes que volver a salir, es urgente.
-¿No puedo ni entrar a beber agua? Estoy cansado y ya es tarde, y por lo que veo tú llevas aquí un rato, podrías ir tú, digo yo.- Refunfuñé.
-No puedo, están muy liados en la cocina porque el chef principal se ha puesto malo y lo han mandado a casa. Me han pedido que sustituya al mesero mientras él ocupa su puesto. -Me puso una mano sobre mi hombro- Te prometo que a la próxima voy yo, pero entre los dos sabemos que tú como camarero no vales mucho.-Dijo de manera cómica pero a la vez afectuosa. Yo sonreí.
-Está bien, pero me debes una Gèrard.
Entré al local y recogí el pedido. La dirección era una novedad, no reconocía el barrio (es lo que pasa cuando eres un murciano en Madrid y los únicos barrios que conoces son en los que entregas los rollitos de primavera). Intenté mirarlo por el lado positivo, así aprendería más cosas de la ciudad, pero al buscarlo en el google maps: mi gozo en un pozo, parecía uno de aquellos barrios adinerados con adosados en las afueras. Menos mal que voy en moto y no en bici, pensé.
Casi 45 minutos para llegar, ¿Quién en su sano juicio pediría comida de un sitio que está tan jodidamente lejos? Anda que no habrán muchos más restaurantes con temáticas similares cerca que me tiene que tocar a mí. Maldije en mis pensamientos a un cliente al que ni siquiera había visto pero que ya me caía un poco peor de lo habitual.
Llegué y era una casa bonita, con verja y un humilde jardín que conectaba directamente con la puerta. Llamé al timbre y tras unos segundos de espera la puerta vibró y entré.
Justo cuando iba a volver a llamar a la puerta ésta se abrió y una figura apareció.
-Buenas noches, le traigo su pedido de... dos raciones de arroz tres delicias y dos de tallarines, que en total serán 12'50€.- Dije practicamente sin levantar la mirada para ver al cliente mientras leía el ticket que sostenía en la otra mano.
-Buenas noches.- Dijo una voz femenina, que ahora que la escuchaba, se me hacía extrañamente familiar.
Levanté la vista y frente a mí una chica alta, de cabello rubio claro y unos penetrantes ojos azules parecía sorprendida ante mi no-reacción. Me quería sonar de algo, pero no sabía de qué. Ella me miraba y yo a ella, nuestros ojos encontrándose en la oscura tarde alumbrados bajo la luz de las farolas callejeras.
-Como decía, son 12'50€ en total.- Dije ante el silencio tran extraño que se acaba de formar entre ambos.
Ella permanecía callada, ahora ignorándome. Parecía nerviosa y sus ojos se movían con rapidez de un lado a otro, como si alguien nos observara.
- ¿Tienes algún problema con el pedido? Si ha sido un error puedo traérte otro, pero tardaré como mínimo 1 hora...-Dije mientras sacaba el teléfono para marcar al restaurante y notificar el error.
-No, no, quédate aquí.- Dijo ella, sin dejar de mirar 'disimuladamente' hacia los lados.
Me quedé callado, qué chavala más extraña, pensé.- Bueno, yo si eso me voy yendo ¿Vale? Que tengo que volver al trabajo y tal, te repito que son 12'50€.
-No.
-¿Cómo que no? Si quieres pedir algo dilo ya, pero tengo que volver al curro o me despedirán y necesito el dinero.- Dije ya angustiado, exagerando el 'necesito' para mostrarle a la chica que realmente era un tema importante. No entendía nada de aquella situación y el nerviosismo que la muchacha desprendía se me estaba pegando más y más cada segundo.
-Lo que yo necesito es que te quedes.- Se quedó callada un instante.- Te puedo pagar el doble de tu sueldo de este mes si lo haces.-Dijo muy seria.
-Mira, no me hacen gracia estas bromitas, yo cojo y me voy, si no querías la comida podrías haberlo pensado mejor antes de pedirla a un restaurante que está a tomar por culo de aquí.- Espeté, y cuando me iba a dar la vuelta me retuvo agarrándome firmemente el brazo.
-No estoy bromeando, te pagaré el doble o el triple si te quedas y haces lo que yo te diga.- Aunque sus palabras pareciesen algo absurdo su mirada, antes distraída pero ahora firme, me aseguraba que no, que iba en serio y que aquella oferta de 'trabajo' era totalmente real.
Asentí, aquello parecía más un secuestro que otra cosa, pero mi cartera era ligera y mis gastos pesados, así que como en la balanza de las decisiones vitales el dinero todo lo puede accedí. Quizás aquella era una decisión de la cual me arrepentiría en el tiempo, pero una extraña sensación recorrió mis tripas, algo que me decía que debía hacerlo, casi como un instinto de supervivencia.
-Está bien pero, ¿Qué quieres de mí?- Pregunté, ahora que había 'aceptado' su propuesta.
Escuché un clic, como el de una cámara, y antes de que pudiese reaccionar me cogió del cuello y me besó. Me quedé perplejo, mis labios, cortados por el aire frío, escocían al sentir los contrarios y mis ojos, usualmente achinados, ahora permanecían abiertos de par en par, sin creerme toda aquella surrealista situación.
Se apartó de mí, solo un poco, quedándose lo suficientemente cerca como para susurrarme unas palabras que cambiarían el rumbo de aquel frío diciembre.
-Espero que seas un buen actor, porque necesito que finjas estar conmigo durante un mes.
BIEN, he aquí el primer capítulo. Es solo una introducción, por eso es tan cortito, pero a ver si puedo subir mañana el siguiente cap y así entenderéis un poquito más qué es lo que quiero hacer con el fic.
Por cierto, perdón por el surrealismo de las situaciones, pero es un AU, no tiene por qué ser realista...
Por si no ha quedado claro Flavio es repartidor de comida en un restaurante chino, vive con Gèrard, quien también le consiguió el trabajo después de hacerse compañeros de piso. Flavio lleva apenas 1 año en Madrid y necesita el dinero para terminar sus estudios como pianista en el conservatorio. Obviamente no le es tarea fácil y por eso aceptará esta extraña pero beneficiosa oferta de trabajo. De la cual conocemos todavía poco, pero espero que se entienda por dónde van los tiros.
De Samantha no puedo contar mucho o sería spoiler de la siguiente actualización. Solo decir que si tiene un adosado y cámaras esperando en su casa no es una ciudadana corriente, y bueno, creo que ya podéis imaginaros el resto.
Prometo que se vienen cosas interesantes, y agradecería un montón que me dejaseis en los comentarios qué os gustaría ver en este fic (escenarios, otros personajes, situaciones específicas, diálogos, etc.) me gustaría que fuera algo interactivo y que podamos escribir esto 'juntxs' si es posible de alguna manera jaja.
Pero bueno, que cualquier comentario es bienvenido, no sabéis la ilusión que pueden hacer ese tipo de cosas...
¡Hasta la próxima actualización! -Jak+
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Oferta de trabajo [Flamantha]
FanfictionFlavio, un repartidor de comida en la ruina, se ve tentado a aceptar un trabajo fuera de lo común, ya que la chica que se lo ofrece le promete una buena suma de dinero a cambio de algo que aparenta ser muy sencillo: fingir una relación durante 1 mes.
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