La Primera vez

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Estaba perdido, no sabía dónde estaba

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Estaba perdido, no sabía dónde estaba. Quería preguntarle a alguien pero no me salían las palabras.
Había mucha gente, mas nadie se acercaba a ayudarme.
Una voz en mi cabeza dice.

"No nos ayudan porque somos un omega, mira como nos miran, con asco"

Después de eso me desperté, miré hacia mi costados desorientado, hasta que supe donde estaba, mi habitación.

Pero me percate de que mi cachorro no estaba conmigo, así que me levante muy asustado y apurado, ya que se me hacia tarde para ir a la universidad.

Cuando baje vi a mi mamá cocinando, con mi bebé en brazos, que cuando me vio quiso venir conmigo, estirando sus bracitos hacia mi, casi tirándose de los brazos de su abuela y balbuceando algunas cosas que no entendía.

—Buenos dias cachorro, ¿cómo dormiste?—Me dijo mi mama, mientras me alcanzaba a mi ansioso cachorro.

—Hola mami, muy bien ¿y tu?—Dije sentandome en las sillas altas del desayunador, ya que mi, ya no tan pequeño, cachorro se movía muy desesperado en mis brazos.

—De lujo cariño, tienes que estar más atento a cuando tu hijo se despierta, hoy entre a ver como estaban ya que escuche a alguien llorando y era tu cachorrito lindo pidiendo comida—Me regaño mi madre, que me estaba mirando de una forma reprobatoria.

—Lo siento mami, es que no tuve una muy buena noche, soñé con cuando pase por mi primer celo—Dije triste ya que no me gustaba recordar esa parte de mi vida que lastimosamente no puedo olvidar, los recuerdos de esa noche son una tortura cuando me voy a dormir.

Mi madre me miro triste pero no dijo nada, solamente me dejo mi desayuno servido en la mesa y la papilla de calabaza mi hijo, que a pesar de tener unos seis meses de vida, ya había empezado a comer mucha variedad de papillas.

Al comer el desayuno, se me olvido un poco el porqué de mi tristeza, ya que la comida me hacía olvidar todo, porque me encantaba y mi cachorro no era muy diferente a mi, cuando se ponía triste, buscaba comida.

Termine de desayunar lo más rápido que pude, ya que al hablar con mi madre y desayunar lento, había perdido tiempo. Así que tan rápido como termine, fui corriendo hacia mi habitación, la única de la casa ya que mi madre estaba de visita por unos días.

Para preparar la ropa que nos íbamos a poner mi cachorro y yo el dia de hoy, como siempre, con un color en común, hoy había elegido el color azul, para que combine con nuestros ojos.

Nos meti a bañar a los dos juntos, por lo que si nos metia separados mi bebe no iba a querer salir más, porque es muy fan del agua y puede quedarse dentro de la bañera por horas y horas.

Cuando termine de enjuagarnos, nos seque a los dos y nos saque de la bañera para cambiarnos, acomodar mis libros en la mochila de la universidad y poder salir, porque ahora sí que iba tarde, muy tarde.

Baje con mi bebé en brazos y salude a mi mamá, que estaba sentada en el sillón mirando una película infantil, porque eran las únicas que teníamos, por el momento.

—Chau mami, se nos hizo muy tarde, nos vemos—Dije mientras terminaba de acomodarme y le fui a dar un beso en la mejilla.

—Adiós bebé, que tengan un lindo día—A lo que antes de salir la mire con una mala cara ya que yo ya no era un bebé, yo ya había aceptado el hecho de que para ella siempre lo voy a seguir siendo, pero soy un omega independiente que tiene un bebé de seis meses voy a la universidad y tengo un trabajo, todo para no depender económicamente de alguien.

Salí corriendo para no perder el tren, cuidando que mi bebe este bien, pero lo vi y estaba muy divertido jugando con una pulsera multicolor que le había puesto cuando era recién nacido en la muñeca, yo tenía la misma en mi muñeca, así que, una vez asegurado, seguí corriendo hasta que llegue a la estación de trenes y me subí al tren que me correspondía para ir a la universidad.

En todo el trayecto iba hablando con mi cachorro, que según podía deducir me estaba contando algo acerca de su pulsera, ya que la señalaba y me la mostraba mucho.

          🦋   🦋   🦋

Una vez en la universidad, fui a la clase que más odiaba, porque el profesor Smith, un Alfa prepotente y arrogante que discriminaba omegas, por el simple hecho de que, según él, éramos más débiles, sumisos y fáciles sexualmente hablando,que los demas, así también a mi me discriminaba mucho más ya que solo con dieciocho años tenía un bebé, que por sobre todo era omega como yo.

Una vez afuera de la puerta de mi clase, respire profundo, porque sabía que el profesor, una vez que entre, me iba a regañar enfrente de todo el salon y mi bebe al sentirme triste y asustado por que un Alfa nos estaba hablando mal, iba a empezar a llorar.

Así que me arme de valor y entre.

—Bue-buenos días profesor— salude mientras sujetaba mejor a mi cachorro contra mi.

—¿Y a usted quien le dijo que podía entrar?— me habló con su voz fuerte de alfa, que me hizo estremecer del miedo.

—mm...y-yo na-nadie so-solo q-que-quería e-entrar, po-porque e-estaba lle-llegando ta-tarde, p-perdón— dije tartamudeando por el miedo de la fuerte figura de mi  profesor mirándome como si fuera poco.

—No puede entrar asi nada más  a una clase, por hoy se lo voy a dejar pasar, siéntese ya y calme a ese mocoso— tan pronto como dijo eso, me sentí muy mal porque diciendole eso a mi cachorro me lo decía a mi, pero igualmente, busque un lugar vacío y fui corriendo, por suerte al lado mio estaba una chica, alfa, muy simpática de la clase, que siempre había visto pero nunca habia hablado.

—Ho-hola— dije mirándola, ella me respondió con una sonrisa ladeada.

Me senté y acomode mis cosas para empezar a calmar a mi hijo, que se quedó dormido, gracias a las feromonas que lanze.

Asi pase la hora, escuchando la clase con mi bebé en brazos y casi durmiendome, por el olor de mi cachorro y lo poco que había podido dormir la noche pasada.

A demás de esa clase tuve tres más, pero estas si me gustaban porque los profesores que las daban eran todos betas, y adoraban a mi bebé  siempre que lo veían me pedían que se los deje toda la clase, y mi cachorro, como no, encantado de que le den mucho amor, así que pude estar muy tranquilo hasta que fue hora de irme al trabajo.

🦋   🦋   🦋

Ya en mi trabajo, me cambie la ropa que tenia puesta y deje a mi hijo en una sillita de bebes, que estaba en un lugar donde nosotros podíamos descansar.

Y así empecé mi jornada laboral.

El primer cliente era un hombre beta.

—Buenas tardes, Bienvenido al café  Europa, ¿que desearía usted llevar?— le pregunté muy amablemente.

—Hola, si queria llevar un frapuccino, por favor—me pidió con una sonrisa. 

—Muy buena elección, ahora se lo traigo—dije sonriéndole, mientras me daba vuelta para hacer el frapuccino y miraba un poco a mi bebé.

—Aquí tiene—cuando termine el pedido, se lo entregue al señor.

—Muchas gracias joven—me dijo mientras me pagaba y se daba vuelta para irse.

Estuve trabajando por dos horas, atendiendo muy amablemente, porque si no mi jefe me regañaba, porque la gente no quedaba satisfecha con la atención al cliente.

Hasta que entró un Alfa, alto, castaño y con una sonrisa que me encanto.

Esa fue la primera vez que lo vi.

Mi Primer AmorWhere stories live. Discover now