Capítulo 1: El encuentro
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Pov normal*
Era de noche en una ciudad pequeña llamada Karakura. En una casa lo más alejada de las demás situadas en ésta ciudad, se encontraba un señor de unos 50 años preparando el biberón de su pequeña de un año. Ella se encontraba en su carrito mirando atentamente los movimientos de su padre. El hombre cuando estaba a punto de coger a la pequeña, es interrumpido por el timbre de la puerta principal. Éste camina en silencio hasta la puerta, y por un pequeño orificio mira quien puede llegar a estar tocando a su puerta. Lo cual le pareció raro, ya que eran como las dos de la mañana. Él está despierto ya que su niña empezó a llorar por hambre, y como no tiene pechos para amamantar a la pequeña, no le quedó de otra que preparar el biberón. Pero cuando vio a la persona que estaba en su puerta ya no se le hizo raro que aya alguien a esa hora en su casa. Era una persona muy peligrosa según él, y anteriormente tuvieron una discusión. El hombre venía a matarlo por faltarle el respeto. Rápidamente saco a la niña del carrito y subió las escaleras lo más rápido que pudo. Se metió en su cuarto y escondió a la niña en un pequeño armario. Antes de salir otra vez procuro fijarse bien que aya dejado un poco abierto para brindarle aire a la pequeña y que no se ahogara. Cuando estuvo enfrente de la puerta otra vez, dudó un momento en abrir. Pero decidió volver a la cocina y coger un cuchillo. Se preguntaran ¿por qué tiene que abrirle? O ¿por que no simplemente sale corriendo o algo?. Pues el hombre no es tonto. Sabe que en algún momento el mafioso al otro lado de su puerta lo encontrará, y si se escapa será aún más peligroso para la niña, que a pesar de no ser su verdadera hija, la quiere como tal. Por lo cual no le quedó de otra que aceptar su destino y, tal vez, si peleaba con el mafioso podría salir victorioso. Pero sabía que tenía que ocurrir un milagro para que eso ocurriese. El sonido del timbre volviendo a sonar lo sobresalto. Volvió a pararse delante de la puerta con sus manos temblorosas sosteniendo dicha arma.
???:- abre... No hagas esto más complicado maldito bastardo-:
Hombre:-!! Lárgate de mi casa!!... O llamaré a la policía-:
???:- antes de que la policía llegue ya te habré matado... !!!Sal o te juro que si entro te hago mierda!!!... Aunque de todos modos lo are-:
Susurro lo último, pensando que aquel hombre lleno de miedo no lo iba a escuchar. Pero si lo hizo, y ese comentario provoco aún más miedo, haciendo que su cuerpo empiece a temblar involuntariamente. Sin previo aviso la puerta se abre, dejando ver a un hombre de cabellera marrón, y ojos de igual color. El pobre hombre del susto sale corriendo hacia la cocina tratando de escapar por la parte trasera. Pero al estar la puerta con traba tardó mucho en abrirla. Dándole tiempo al mafioso a tomarlo por los hombro y empujarlo al piso. El hombre aún con el cuchillo en mano trató de defenderse, pero sus intentos fueron en vano.
???:- Aizen es mi nombre... Recuérdalo cuando vallas al infierno-:
Hombre- estoy seguro que te veré allí hijo de perra-
Y así, el hombre llamado Aizen lo mató. De un solo tiro con el arma que había sacado de su cintura. Aún sin quedarse satisfecho fue a buscar gasolina de su auto, mojó toda sala, cocina y comedor, para luego prender un encendedor y tirarlo arriba de aquella sustancia sumamente inflamable. Cuando todo empezó a arder, se largó a reír como desquiciado a la vez que se metía en su auto y se marchaba. El humo del fuego empezó a llegar a la parte de arriba, llegando al cuarto donde estaba la pequeña escondida. La niña al empezar a respirar ese molesto humo no hizo más que llorar. Su llanto era tan fuerte que se escuchaba fuera de la casa. Pero ésta al estar alejada de las demás, nadie pudo escuchar la. Por obra del destino o por simple casualidad. A lo lejos iba pasando un auto. Un chico de pelo celeste y ojos de igual color que no parecía tener más de 17 años, bajó del carro para ver si podía ayudar en algo, y apenas escucho el llanto de la pequeña no dudó en entrar, aún si la casa se caía a pedazos. Guiado por el llanto logró llegar hasta la pequeña. Una niña hermosa de piel roja por el llanto, su pelo color negro, y sus ojos estaban fuertemente serrados, derramando lágrimas.
