Capítulo 1. Esto es GMMTV.

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Me encontraba en uno de los bares de la calle principal de Bangkok. La luz es en su mayoría tenue y de tonos azules. Me agradaba especialmente porque las macetas y decoración de plantas alrededor lo hacía parecer un ambiente familiar. Lamentablemente no había la cantidad de asientos necesarios en el bar. No era algo común para mí, pero la mayoría estábamos parados escuchando música de balada de los 90. Sin embargo creí que sería una buena oportunidad para ir acostumbrándome a mi nuevo alrededor. Terminé de beber al compás que la talentosa banda terminó su tercera canción. Dijeron que tomarían un descanso y luego volverían a retomar con "Llantos de lluvia". Me emocioné por dentro, era una de las canciones que más deseaba escuchar. Pero no podía festejarlo con nadie esa noche. Siendo nueva en un ambiente nuevo, lo único que se puede hacer es apretar el puño con fuerza y agitarlo minuciosamente para ti, como si un nuevo logro haya sido desbloqueado. Curiosamente eso mismo fue lo que hizo la persona a mi lado. Estaba de la misma forma parada y con un vaso vacío.

— Supongo que no soy la única que vino sin compañía – dije para iniciar una conversación. Pero, para ser sincera, no parecía de fiar.

El muchacho traía gafas de sol y una gorra negra en un espacio que ya era lo bastante oscuro. Sólo podía pensar cosas sospechosas sobre él, pero estaba tan deseosa de conocer a alguien antes de comenzar mi trabajo mañana que me arriesgaría. Definitivamente no quería depender de mis buenas relaciones laborales.

De alguna forma no me esperaba su reacción. A decir verdad sobresaltó un poco cuando le dije la primera palabra. No me respondió, agachó su gorra aún más y miró hacia el lado contrario. No lo culpé de hecho, mi acento no era exactamente tailandés y nunca lo había practicado lo suficiente como hubiese querido. Supuse que mi rostro y voz no era algo a lo que estaba acostumbrado a ver.

Miré con más detenimiento su vaso, lo poco que le quedaba era azul, así que quise adivinar su trago. Le pedí al camarero dos de esos y seguido de eso extendí uno de los tragos hacia él. Él poco a poco se volteó hacia mí, pero se quedó mirando mi mano un largo tiempo.

—Lo acabo de pedir frente a ti, no le puse drogas ni nada. Y lo siento si no pronuncio bien las palabras, supongo que iré aprendiendo con el tiempo— dije tratando de sonreír. Esto de ser extranjera y representar a toda una nación no se me daba bien.

Lentamente tomó el vaso y me miró un buen tiempo hasta dar el primer sorbo.

—Traes mucho maquillaje— me dijo repentinamente. Admito que me sentí ofendida, pero traté de respirar antes de responder. ¿De verdad quería ser amiga de este tipo?

—Yo... no lo creo. Es el maquillaje que usamos en mi país, son colores más fuertes. Además... creo que, aunque no se note mucho, tú llevas más lápiz labial que yo.

Se tocó los labios rápidamente, se habrá ofendido lo mismo que yo lo habré hecho, pero luego rio mientras miraba al suelo.

—¿De qué parte de Europa eres?— me preguntó al mirarme otra vez, no contuve mi risa.

—¿Europa?— repetí en tono burlón— No me des tanto crédito, mi cara no es muy elegante que digamos... América. América Latina— aclaré, aún así, orgullosamente—. Vengo de Argentina.

Se sorprendió al escucharme. Tal vez para los tailandeses sólo existe Estados Unidos y Europa.

—¿Vienes de visita? ¿Turismo?

—La verdad no...

Fui interrumpida por la voz del vocalista de la banda diciendo que ya estaban listos para otra ronda de canciones. Sonreí y quise seguir escuchándolos otro rato, al igual que el chico a mi lado.

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