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•Bienvenidos•

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Bienvenidos a la historia de Gia Armanni, tenía 19 años y vivía en Vigevano, en la región de Lombardía. Su vida ha sido muy "privilegiada" hasta sus 12 años. Todos siempre han pensado que era una muchacha muy feliz, que su vida era perfecta, que no tenía problemas, pero lo cierto es que siempre se ha sentido vacía y ha intentado de muchas maneras llenar ese vacío. Creció junto a sus dos padres Francesca... Y bueno su papá Baldovino. No sé si debería hablar sobre él, pero lo haré de todas maneras. Gia tenía casi 12 años cuando sucedió todo, fue una semana antes de su cumpleaños. Su papá tenía una relación muy buena con su querida abuela Antonietta, pero lamentablemente ella murió justo un mes antes de que Gia cumpliera años. Su padre entró en una depresión profunda, se encerró en su habitación y ni siquiera tomaba agua, estaba devastado. Fue muy fuerte para ella, para su pequeño hermano y para su madre ver cómo poco a poco se iba apagando su vida. El 13 de abril a la madrugada Gia sintió como alguien bajaba las escaleras de su casa, y por el ruido de su caminar, supo que era su padre. Sintió cómo prendió el horno de la cocina, y con total inocencia pensó que hornearía algo para su familia y que por fin había salido de su depresión. Pero eso solo fue un estúpido pensamiento, se durmió otra vez con la esperanza de que su padre los levantara con el desayuno hecho. Pasaron dos horas y la muchacha se levantó por un llanto aterrador que venía del piso de abajo. Era su madre. Bajó las escaleras y se encontró con la imagen más fuerte que vio y verá en su vida. Su padre se había suicidado... Metiendo su maldita cabeza en el horno. Exacto. Lo que leyeron. Supongo que el era un gran fanático de Sylvia Plath.
Luego de este suceso nada volvió a ser como antes, obviamente. Su madre fue la siguiente en caer en depresión y tuvo que cuidar de su hermanito durante meses. Pero aprovechó el hecho de que su madre no le prestaba atención y se la pasaba encerrada, para escaparse todo el día y hacer estallar a su espíritu rebelde. Dejaba a su hermano en manos de la hermana mayor de su mejor amiga, y junto a Carina, que es su nombre, salían a fiestas a embriagarse y probar de todo. Pero esto llegó a su fin cuando su mamá se enteró y se vio obligada a cuidar de Gia y su hermano Gianni, pues las jóvenes mejores amigas se habían metido en muchos líos.
La hermosa joven y rebelde se mudó tiempo después a Los Ángeles, y esto que acabo de contar es solo la introducción de una gran aventura.


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