Música, alcohol y chicas bailando por todas partes pero mi cabeza está en otra lugar. No sé que mierda sucede conmigo. Estoy seguro que después que me tire a una de las mellizas Hall está noche todo se irá a la mierda y dejaré de pensar en la chica de los libros. El olor a alcohol y humo de cigarrillo inunda el lugar y yo estoy ligeramente molesto. Mierda que si lo estoy. Lo he estado desde que me di cuenta lo idiota que estaba siendo en distraer mi mente con aquella chica, nunca pienso en una chica si no es para joderla y después dejarla. Y ahora me fijo en aquellos ojos y mi cabeza cambia de parecer. Colton casi me obligó a venir a su fiesta, obviamente acepté porque estarían mis dos rubias favoritas. Las mellizas Candace y Caroline Hall, unas de mi más fieles seguidoras. He estado con ellas tantas veces que ya sé como son en la cama, lo más jodido de todo es que aún no me aprendo sus nombres.
—Hermano, ¿ves aquella chica que está allí?
Colton está hablándome pero estoy distraído por mis propios pensamientos. ¿Qué estará haciendo ella ahora? Muy probablemente leyendo algún libro o quizás está durmiendo, ya son las tres de la madrugada. Tal vez está con su novio...No, ella no tiene novio, lo sé. Esta tarde volví a la biblioteca y le pregunté a la bibliotecaria si ella tenía novio y me dijo que no, pero me molestó que se burlara de mí y que después que le pregunté por el nombre de la chica de los libros no quisiera decirme. Me molestó bastante.
—Ryker, hermano ¿has escuchado una mierda de lo que dije?
Colton está sacudiéndome y riéndose como el borracho que es. Niego y él ríe con más fuerza. Tiene un fuerte olor a tequila y creo que vomitará en cualquier momento.
—Aquella chica ha estado mirándote desde que llegaste.
Afirma, cuando no recibe ninguna respuesta de mi parte. Mis ojos van a la pelirroja que está a pocos metros de mí. Es bastante caliente pero no estoy de ánimos. Dejo mi vaso de bebida sobre la mesa de la barra y camino hacia afuera, quiero irme de aquí. Colton y sus amigos protestan a mis espaldas pero no estoy para aguantar sus mierdas.
Varias miradas se ponen sobre mí cuando camino hacia la puerta y veo a Tiffany sentada en las piernas del mariscal de campo, Josh West. Ya sabía que era una pequeña traviesa.
Salgo hacia afuera y el olor a alcohol desaparece. Escucho el repiqueteo de unos zapatos detrás de mí cuando llego a la calle y giro para encontrarme con lo que pensaba.
—¡Ryker! ¿Ya te irás?
Dice una. Están tambaleándose en sus zapatos para llegar donde estoy.
—¡La fiesta recién comienza!
Reclama la otra. Lo que tienen de caliente no lo tienen en su cerebro, son huecas. Las miro algo cansado y sonrío apenas mientras abro la puerta de mi auto.
—Tengo que irme nenas, nos vemos después ¿sí?
Me despido y las mellizas Hall me miran confundidas. Sin siquiera mirar para atrás pongo el motor de mi auto en marcha y conduzco lejos de la casa de Colton.
La cocina de mi casa está a oscuras y busco algo de agua fría en el refrigerador, después se servirme un vaso subo a mi habitación. No podré dormir mucho porque hoy sábado es el día de llevar a Rosie a pasear y si no lo hago mi mamá estará sobre mí por días. Antes de dormirme mis pensamientos aún vacilan ante el rosado de sus mejillas y lo dulce que es su voz.
—Rosie ya está lista.
Anuncia mi mamá, mientras yo trato de vestirme. Me quedé dormido y ahora tengo que correr.
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Un Maravilloso Milagro.
RomanceExisten algunos que lo esperan su vida entera, existen otros que su propia vida es uno. Sin embargo, existen personas, especiales, sumamente afortunadas que descubren su propio milagro en los ojos de otra persona. Todos los derechos reservados©
