Prólogo.

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Dos semanas después de la muerte de Sunoo, un nuevo caso abría paso a las oficinas locales. El sheriff, y unos cuantos oficiales más, habían encontrado el cuerpo yaciente de park jongseong. Mientras el culpable había desaparecido, literalmente, la tierra se lo había tragado. No dejó rastro, y fue bastante inteligente al deshacerse de cualquier pequeña señal.

En aquel pequeño pueblo habitada por personas abiertas a nuevos comentarios, y creencias; nombraban al asesino unicentro como "el acechador".

Según algunos artículos estudiantiles, se lo conoce por ser quien acecha en silencio, sin dejarse ver por sus víctima.

Hasta entonces, sólo fueron dos muertes, como se había informado. Pero, ¿quién sabe? quizá, justo en momentos de escasos recursos, como ahora, aquella persona esté buscando una nueva víctima. Un nuevo caso con el que jugar para poner al pueblo y a sus habitantes patas para arriba.

Según comentarios, pudo haber sido cualquiera que haya querido una venganza contra ellos. En fin, son sólo chismes.


El oficial local había decretado que aquella persona era sólo un cruel psicópata que nisiquiera buscaba nada en concreto, más que sólo destruir vidas inocentes de jóvenes como los dos que habían fallecido anteriormente.

Sin embargo, el caso no había quedado cerrado como todos pensaban.

De momentos, el pueblo no se encontraba con paz, sabiendo que alguien estaría tras cualquiera, jugando con sus vidas, y no le quitaban los ojos de encima a ninguno.

Nadie tenía confianza nisiquiera de sus propios familiares.

Sin embargo dada las circunstancias, sabían que tarde o temprano la sesión se levantaria y las cosas seguirían como antes. O al menos eso querían pensar algunos, quienes desde su estancia en su querido pueblo, nada malo había ocurrido.

Pero, ¿realmente lo dejarían pasar, siendo que los hechos ocurridos fueron sólo hace semanas?.

El artículo de Yang Jungwon predecía un futuro extraño, frío y sin confianza, pero con las esperanzas en mano, teniendo en cuanta que tarde o temprano, aquello se resolvería. Al menos antes del baile de graduación.

Oh, el baile.

Se realiza cada año, sin que una miserable tormenta lo arruinara siquiera.

¿Quién sabe?

Quizá éste año sea la excepción de los momentos más agradables de todo aquel que viva cerca de aquel pueblo, el cual promete un caos completamente desorientado.

Stalker   ;    HeekiMga kuwentong kahuhumalingan mo. Tumuklas ngayon