Audición para la universidad

10 0 0
                                        

—¿Porque quieres ingresar a esta carrera?—pregunto una maestra, tal vez maestro. No veo lo suficiente sin mis lentes y su voz no me dice mucho, aunque es mejor que poder saber cómo te observan mientras das todo de ti.

     Respira niña, respira, mierda, toma aire y contesta— Intente mucho tiempo estar desconectada de mis sentimientos de todas las sensaciones, en especial del dolor, sin embargo, cada que estoy más cerca de no sentir nada, todo explota. Me cansé de intentar, quiero poder sentir todo, como una persona normal. He pasado tanto guardando cada emoción que, ahora, es tan fácil saber cómo es cada una. Quiero lograr expresarlas, que alguien más logré sentir y no pierda tiempo intentando ser un robot —Las miradas juiciosas de mis sicarios son tan intensas que no necesito verlas, pero qué más da, ya no tengo nada que temer a perder, si falló, todo volverá como lo era antes de hoy. Felicidad, amor, tristeza, enojo, decepción, odio, sorpresa, vergüenza, todo, todo volverá a su cofre bajo llave, rodeado de una cinta amarilla y un letrero rojo gigante con letras blancas que diga "PELIGRO" con la imagen de una calavera con huesos cruzados. Las ideas simplemente fluiran haciendo doler mi cabeza, pero no les haré caso, quedarán en el aire, siendo desterradas en el silencio y el olvidó. Simplemente volveré dónde está el botón rojo brillante que dice "piloto automático", lo presionaré, me iré, me sentaré en la silla al lado el botón. Volverá todo a su sitio, todo como si estuviera intacto.

—Una última pregunta —dice un profesor con una voz que me da miedo, no es una voz especial, pero es la clase de voz que tendría un prefecto en la secundaria. La voz de un prefecto que ha encontrado a dos personitas con no más de 14 años saltándose la clase detrás de las canchas de básquet. El señor retoma mi existencia después de escribir algo para continuar con mi juicio— ¿Qué haría si no logra ingresar, cuáles serían sus objetivos para un futuro?

     Ninguno, no ha entendido que no hay nada, soy un cascarón que trata de pretender ser un humano, que intenta no morir en vida. Calma, calma, respira y continua con esto— Tal vez me vaya a enfermería, psicología, o alguna carrera que quiera mi madre después de escuchar su "te lo dije, estudia otra carrera, a veces cuando luchas tanto por algo aunque sea lo que más quieras la vida te va diciendo que no, que es por otro lado, este es mejor". Yo le diría que sí e intentaría seguir con eso —. Hace mucho no sentía ese dolor fresco en el pecho, hace mucho no pensaba esas palabras. Duelen más de lo que recuerdo. Ojalá no me diera vergüenza tirarme a llorar aquí mismo, aunque, después de todo es un teatro, para algo... Hay aire entrando o aire acondicionado, pero ¿Porqué lo siento? Mierda, estoy llorando. Para, para, ¡Basta, te has de ver patética! ¡Detente ahora! Quítate las lágrimas, se empiezan a notar. ¿Porqué los suéteres de algodón o telas similar son tan ásperos en un rostro con lágrimas? —Solo que preferiría no volver a la duda de ¿Qué carrera debería estudiar?

—Muy bien. Los resultados se publicarán en la página de la escuela dentro de dos semanas, suerte y gracias. Que pase buena tarde.

—Gracias, con su permiso. Buena tarde.

     Odió cuando no logro ponerme los lentes y ver el rostro de quién me enjuicia, quién me juzga, es tan difícil tener una idea de lo que piensan o sienten. Odió cuando no puedo aplastar el miedo a ver la cara de la gente. Odió saber que es más probable que no obtenga nada de lo que me gustaría. Odió dar todo de mi y que solo reciba un "no lo estás dando todo". Odió no mantener mi cabeza en paz. Odió que mi madre no me apoye. Odió que mi padre me apoye en todo. Odió que mi hermano pueda dar doscientas veces lo que yo estoy dando. Odió que Lirea diera tantas vueltas y pudiera encontrar su pasión por seguir los caminos de la vida. Odió que Mienoz supiera tan fácil el camino y sea buena en ello. Odió que no sea lo suficiente para ella, para mi mamá, para mi hermano, para todos, para mí. Simplemente, me odió.

     No puedo estar conmigo fuera de la escuela, debo calmarme, debo de secar mis lágrimas, respirar, calmarme, llegar a casa sin que me pase algo y encontrar algo de tranquilidad con lo que sea que haya preparado mamá, para finalmente agotarme tanto que no pueda pensar antes de dormir. Aquí voy, recuerda, el metro está a la derecha, todo recto, no se te olvide la tarjeta en mano y cambio exacto en el bolsillo derecho.

Audición para la universidadStories to obsess over. Discover now