Capítulo 1: Una hora puede cambiar toda una vida

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Ese momento en que estas relajado nada te perturba te sientes flotando en el mundo hasta que...

-Despierta- una voz aguda perturba mi tranquilidad.


Trato de ignorarlo, cuando por fin dejo de escuchar esa voz recuerdo que día es hoy. Me despierto exaltado viendo el reloj, por suerte era bastante temprano.


-Joseph, comida- dice la pequeña Ralts escondida detrás de una silla, viene todos los días a comer conmigo le apode Anna.
-ven vamos a comer algo- le digo alegremente mientras tomo mi mochila, me vestí anoche para asegurarme de no llegar tarde hoy y dormir un poco más seamos sinceros. Bajo a toda velocidad las escaleras para despedirme de mi mamá, pero solo veo una nota en la nevera como siempre... algo decepcionado empiezo a leer.


-hijo lamento no estar contigo en este día tan importante para ti, el día que empezaras como un entrenador Pokemon, que sepas que creo que llegaras a ser alguien grande y siempre pienso en ti y te deje un regalo en la puerta-
Tengo un nudo en la garganta en este momento, después de tener un trago amargo pensando que estoy solo sigo leyendo -es lo poco que te pude comprar para tu aventura espero verte en las noticias como el mejor entrenador de todos, como dijiste que lo lograrías, nunca te rindas.
PD: tienes pizza en la nevera-


No podía creer todo lo que tenía ese bolso, una bolsa repleta de bayas, un estuche de pokeballs, un mapa, unos guantes y un gorro pasamontañas gris.


-Según mi mamá esto es poco- le digo a Anna.
-Bayas- es raro escuchar su voz dentro de mi cabeza a veces pienso que es cosa mía la verdad.
-Te gustan las rosadas ¿verdad?-


Le doy una baya meloc Anna la toma con sus patitas mientras sonríe, yo le sonrió a veces me da risa la cantidad de tiempo que se toma en empezar a comer la baya, creo yo que lo hace para buscar el mejor lugar donde dar la primera mordida es muy mañosa. Tomo mi bolso me pongo el estuche en mi cintura, al ponerme los guantes los siento un poco pesados pero no le prestó atención y termino mi preparación al usar mi nuevo gorro, tomo unas rebanadas de pizza rápidamente de la nevera, apenas termino de comer me voy corriendo a la ruta 202, a esperar a mis amigos, Annie es mi vecina de arriba en el complejo de apartamentos donde vivo, sabe mucho de crianza pokemon y Carlos, vive en el primer piso de los apartamentos donde vivo, conoce mucho de estrategias, probablemente llegue a ser campeón de la liga, aunque lo único que me importa hoy es que en pueblo arena se va a celebrar un evento especial, donde el presidente que la verdad no se su nombre trajo a profesores de todas las regiones y van a entregar a unos niños seleccionados una pokedex y un Pokemon inicial de diversas regiones, nunca había estado tan emocionado, me siento al lado del cartel a esperarlos...
Pasada una hora me voy enojado, que desconsiderados al no llegar a tiempo, espere tanto que Ralts se durmió dentro de mi bolso.

Cuando llego no me lo puedo creer ya todo estaba acabando y veo unos reporteros entrevistando a un señor, y siento la mano de alguien en mi hombro
-Hey, chico eres uno de los chicos seleccionados ¿verdad?- dice una voz firme
Al voltear y ver que era el Profesor Serbal la sonrisa no me cabía en la cara -si soy uno de esos- le dije esperando lo mejor
-Te perdiste la ceremonia de entrega- al escuchar eso sentí como si mi corazón se detuvo .


-Entonces ¿me quede sin Pokemon?- el profesor se ríe, al escuchar eso me siento aliviado de cierta forma.
-Claro que no, seleccionamos a los chicos tenemos un pokemon y una pokedex para cada uno, lo único es que te perdiste la ceremonia, aparte de que bueno ya no puedes seleccionar el pokemon, solo queda uno- me lleno de alegría y el Profesor Serbal me da una PokeBall y una Pokedex
-¿Sabes cómo funciona la Pokedex?- asiento afirmativamente con una sonrisa-Aunque te perdiste la ceremonia, te preguntare. ¿Qué es lo que planeas hacer?

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