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•|Renunciaría a todo lo que quiero, menos a tí|•

Por quinta vez consecutiva JungKook despertó por los quejidos adoloridos del castaño postrado en la cama de hospital, aullando de dolor, tremendamente afectado por las quimioterapias al tratar su cáncer agresivo y ya estipulado como avanzado, haciendo que una vez más desee acelerar el paso hasta el único resultado de todo aquello.

JungKook se levantó de inmediato del sofa-cama que portaba la habitación, aún en pijama, se apresuró a estar al lado del castaño, sobando su espalda temblorosa bajo la palma de su mano, observando como el rubio tosía en su pequeña mano de forma violenta e insana, completamente deplorable.

JungKook hizo una mueca, totalmente incapaz de seguir viendo el estado lamentable de su amado ser, no pudiendo hacer nada para sanarlo u dejar de hacerle sentir tanto dolor y molestias. JungKook aseguraba que prefería ser él el que posiblemente iba a morir, ya no lo soportaba. Dolía mantenerse al margen, sonriendo y asegurando que todo estaba y estaría bien, cuando lo único que sufría por hacer era romperse a llorar por tantas horas, dejar que su tristeza saliera de la máscara de seguridad que siempre trataba de demostrar al castaño con tal de verle feliz y espantarle las malas vibras. Pero era difícil cuando significaba que tenía que resignarse a perderle para siempre.

—¿Quieres que llame al doctor? —preguntó inseguro. Jimin le había dicho que odiaba a los doctores pero estaba indeciso, tal vez tenía que hacerlo.

Sin embargo, Jimin se apresuró a negar— Estoy bien, es lo de siempre—murmuró con la respiración agitada. A veces le era complicado respirar correctamente.

—¿Seguro?—JungKook insistió— podría darte algo para la tos, no sé-

—Jungkook—Jimin interrumpió, su voz sonaba congestionada y maltratada, sin embargo se esforzaba por escucharse bien. Su pequeña mano se posó sobre la de el pelinegro, deteniéndole, conectando su mirada suplicante con la preocupada de su novio— estoy bien, porfavor, solo quédate conmigo.

JungKook vaciló, pero incapaz de no complacer a su hermoso chico, accedió, colocándose en la cama con sumo cuidado para no lastimar al castaño, quién se hacía a un lado para que el gran cuerpo de su novio pudiese caber en ella. Se removieron algunos cables y cayeron algunos objetos pero solo soltaron risitas cómplices a sabiendas que aquello no estaba permitido en el hospital.

JungKook se acomodó estratégicamente de forma que quedara acostado boca arriba dejando que Jimin recostara su cabeza sobre su brazo y descansara una mano entre el medio de su pecho, dejando resonar su corazón abatido y acelerado bajo la palma de ésta justo en el epicentro.

JungKook sentía como de a poco el cuerpo de Jimin entraba en calma, a gusto y cómodo, cosas que el hospital no le proporcionaba. Desde que Jimin había llegado a ese hospital lo único que había hecho era sufrir por tratamientos y quimioterapias, aquello le daba un mal sabor de boca. Odiaba a quién le hacía daño pero al mismo tiempo se aferraba a tenerlo ahí, alargando su corta prolongación, no alargando su vida, sino su sufrimiento.

Odiaba pensar que nunca más podría tenerlo entre sus brazos como ahora, disfrutando de su escencia, de la gran alegría que éste traía a su vida.

—¿Qué piensas?—la vocesita se coló entre sus pensamientos devolviéndole a la realidad.

Sin embargo, no dejó de responder.

Eutanasia →Kookmin Donde viven las historias. Descúbrelo ahora