Feliz Cumpleaños Papá Parte 3

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Raquel quería que Sergio siguiera disfrutando un poco más, así que lo llevo hasta la cocina y se dirigió al refrigerador sacando el postre favorito de él, tiramisú. Raquel sabía que ese postre era la debilidad de Sergio y ahora ellos dos podían disfrutar de el a solas, Sergio tomó asiento en la mesa y espero a que Raquel sirviera el postre.

-Es tu postre favorito cariño –dijo Raquel a la vez que posicionaba una porción de postre frente a él.

-Sabes que mi postre favorito eres tu Raquel –dijo con una sonrisa en los labios llevando un trozo de tiramisú a su boca. Raquel se limitó a sonreír aunque esas palabras habían calado muy adentro de ella, Sergio podía ser tímido pero cuando estaba con ella se transformaba en otra persona. Raquel tomo su plato y se sentó en la silla frente a él, disfrutando del postre y charlando un poco.

-Gracias por este día, ha sido increíble –

-De nada cariño, eres lo menos que mereces.

-¿Te gusta? –preguntó Raquel luego de un rato

-Me encanta –respondió Sergio con esa voz ronca que hizo que los labios de Raquel se curvaran en una sonrisa amplia. De repente, Sergio movió la silla y se inclinó sobre la mesa hasta llegar a tomar el brazo de Raquel y acercarla a él para darle un beso en los labios, Raquel se sorprendió pero a la vez disfrutó el beso al máximo, luego de un tiempo besándose, se separaron y Sergio volvió a tomar su lugar.

-Este beso es la cereza de este postre –dijo a la vez que pasaba su lengua por su labio inferior para saborear el sabor de Raquel. Los ojos de ella lo miraron directamente y su mirada se llenó de pasión y amor haciendo que todo su cuerpo se estremeciera al escuchar esas palabras, Sergio noto el cambio en su cuerpo y decidió agregar algo más.

-Sabes, aun estaré hambriento luego de este magnífico postre –dijo a la vez que se llevaba una cucharada de tiramisú a la boca y hacia un sonido de estar disfrutando el postre. Raquel, se movía incomoda en su silla, la necesidad de tenerlo estaba creciendo en ella.

-No hay más postre luego de este Sergio.

-Yo estoy viendo uno enfrente de mí el cual he querido probar desde esta mañana –Sergio le proporciono una sonrisa pícara y un guiño. Raquel comenzó a seguirle el juego, quería demostrarle que sabia de lo que estaba hablando.

-¿Y tú crees que te guste ese postre?

-Siempre me ha gustado, desde que lo probé la primer vez ha sido el postre más exquisito que he comido….-Raquel tragó fuertemente, ese hombre la ponía con solo unas simples palabras.

-¿Quieres una taza de café? –preguntó Raquel, ya estaba acalorada por la conversación que estaban teniendo y solo quería cambiar la plática para recuperarse.

-No, preferiría degustar algo mas –dijo Sergio mirándola fijamente a los ojos y sus manos fuertes y grandes sosteniendo la mesa como si fuera a partirla en dos. No solo a Raquel había afectado aquella conversación, sino a él también.

-¿Cómo qué? –preguntó Raquel al mismo tiempo que por debajo de la mesa usaba su talón para comenzar a correr lentamente a través de la entrepierna de Sergio por encima de sus pantalones en cámara lenta. Inmediatamente, Sergio dejó escapar un gemido suave antes de presionar su cuerpo hacia adelante y crear la fricción que el necesitaba en ese momento.

Se mordió su labio antes de levantarse rápidamente de la silla y acercarse a ella. Raquel vio cada movimiento que el hizo mientras su corazón se comenzaba a acelerarse rápidamente sobre su pecho. Antes de que ella dijera algo, Sergio la tomó por la muñeca y la levantó de la silla, sus cuerpos quedaron presionados uno contra el otro lo cual causo un suave jadeo en ambos 

-¿Yo? –preguntó Raquel en un susurro y a la vez con un tono de sorpresa, ella sabía que era al postre que Sergio se refería. 

-Por supuesto, cariño –dijo Sergio –eres lo que más deseo probar ahora mismo. 

-Quiero darte tu regalo de cumpleaños Sergio, sé que ya te di uno pero este es solo para ti, quiero ser la que estará a cargo, quiero ser lo suficiente buena para ti –antes de que otra cosa pasase, Raquel había tomado la mano de Sergio y lo guiaba hasta su dormitorio.

En el momento que cruzaron la entrada de la habitación, Raquel presionó la espalda de Sergio contra la pared, antes de que el pudiera decir algo, se inclinó para presionar sus labios con los de el en un movimiento profundo, Sergio soltó un gemido antes de comenzar a devolverle el beso a Raquel. Sus labios se movieron juntos al unísono perfecto, sus cuerpos presionados uno contra el otro, Raquel lentamente movió su brazo para envolverlo alrededor del cuello de Sergio para comenzar a pasar sus dedos sobre su cabello y darle un suave tirón para acercar más sus labios.

Por otro lado Sergio movía sus manos hacia su cintura para darle un suave apretón. Sus labios continuaban moviéndose juntos como una sincronización perfecta. De repente, Sergio comenzó a rozar el labio inferior de Raquel con su lengua haciéndola soltar un suave gemido. Raquel presiono su cuerpo con fuerza contra el de el en respuesta y además quería que sus caderas comenzaran a alinearse. Los labios de Raquel se abrieron un poco dando paso a que Sergio introdujera su lengua dentro de su boca, ambos gimieron cuando sus lenguas luchaban por dominar. Raquel utilizó su mano para moverse hasta su cintura antes de deslizarse lentamente debajo de su camisa y pasar sus dedos sobre su piel en cámara lenta. Sergio reacciono ante tal caricia y presionó su cuerpo aún más contra el de ella. Una vez que la falta de oxígeno se convirtió en un problema, ambos se separaron. El pecho de Raquel subía y bajaba mientras agitaba lentamente sus ojos para notar que Sergio la estaba viendo directamente a la cara con una sonrisa en su rostro.

Una vez que ambos recuperaron el aliento, Raquel se agarró del dobladillo de su camisa antes de guiarlo hasta la cama y arrojarlo suavemente sobre ella. Instantáneamente, Sergio se apoyó en la cama con ayuda de sus codos antes de proporcionarle otra sonrisa.

-Joder Raquel, eres jodidamente hermosa –exhalo un tono suave y ronco que envió un escalofrió por la espalda de ella, Raquel solo respondía lamiéndose sus labios en cámara lenta mientras sus ojos se encontraban en una mirada lujuriosa y llena de deseo. De repente, Sergio comenzó a deslizar su camisa sobre su cuerpo para tirarla al suelo. Los ojos de Raquel viajaron por su cuerpo observando su hermoso pecho tonificado y rápidamente se inclinó para pasar una mano hacia arriba y abajo de su pecho y todo lo que pensaba era en cuanto lo quería y cuanto quería demostrarle que era todo lo que necesitaba para estar bien.

Sergio se levantó un poco hacia el borde de la cama para sostener las caderas de Raquel y mirarla. Sus ojos se llenaron de amor, deseo y pasión por la mujer que tenía enfrente de él. Raquel queriendo crear fricción entre sus cuerpos presionó sus caderas contra sus manos pero el sostuvo su cintura con más fuerza.

-Quítate la ropa cariño –dijo con la necesidad evidente en su tono 

Feliz cumpleaños Papá Donde viven las historias. Descúbrelo ahora