Estaba nerviosa. Claro que estaba nerviosa. Como para no estarlo.
Ese día conocería a quien muy, muy probablemente sería su "daddy" y era algo que la llenaba de timidez y miedo, pues podría considerarse que ese hombre sería como su dueño o algo así.
Tocó la puerta y una simpática y pequeña señora en sus 60 la dejó pasar y la guió hasta la puerta de la oficina de ese joven. Así, la miró y le dijo que no estuviera asustada, que él era "un buen muchacho", aunque escondía varias cosas que ni ellos sabían y que a veces podía ser un poco extraño.
Con nervios, tocó la puerta, escuchando que decía un "pase" del otro lado de la puerta.
[ nombre - bias - permitidos - apodo (tanto normal como el que quiere que usen con ella) ]
