HASTA MÍ ÚLTIMO SUSPIRÓ

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CAPITULO 1: "UNA SIMPLE MIRADA".


Un frío día nublado comenzaba a visualizarse por las ventanas del cuartel y dormitorios, otro dia acaba de comenzar y toda la legión de reconocimiento empezaba a despertar, yo me encontraba entre esos cadetes que de a poco abrían sus ojos.



Con un pequeño reflejo de luz que dio en mis ojos, decidí levantarme. comencé a vestirme y cuando finalmente estuve lista abrí suavemente la puerta de la habitación para encontrarme de pura sorpresa con Sasha, mi molesta vecina de cuarto.



-Mikasa.!! Hoy habrá carne para el almuerzo- dijo alegremente Sasha, mientras su boca se derretía.



-Creo que el entrenamiento es mas importante que un pedazo de carne- respondí indiferente, saliendo de la habitación y comenzando a caminar hacia él comedor.



-Ahh.!!! Tu siempre tan fría.!!- Respondió Sasha mientras salía detrás de mi apresurada pero alegre a la vez.



Llegamos al comedor que para ese momento se encontraba totalmente lleno, solo era el desayuno y había mucha gente solo imaginaba que durante el almuerzo se pondría peor. Observe a mis alrededores y pude verlo a el, así es a Eren, junto a mi rubio amigo Armin. Me dirigí hacia allá y me senté junto a Eren como solía hacerlo cada día.



-Hola chicos.!- dije con una pequeña sonrisa - ¿Eren ya desayunaste?- pregunte luego amablemente.



-Agg.!! Mikasa.!! Eres tan molesta yo decido si quiero comer.!!- Respondió Eren, con un gran enojo.



-N..no es eso Eren.! Solo que hoy habrá un entrenamiento pesado y será complicado por que ...- Intente terminar de hablar, pero fui interrumpida.



-¿Crees que soy incapaz de resistir un estúpido entrenamiento?- Grito Eren mirándome con furia -¡¡No te metas en mi vida Mikasa!!- Grito golpeando la mesa y marchándose.



Baje la mirada, intentando contener mis lagrimas no soy una persona que llore, mi personalidad no va de acuerdo a eso pero por primera vez lo que Eren hacia me afectaba, siempre dejándome a la izquierda y mirándome con desprecio. ¿Por qué era así? Cuando yo solo anhelaba protegerlo.


Aun con mi mirada baja, podía sentir las miradas y susurros de el resto de cadetes clavadas en mi, estaba apunto de perder esa personalidad que tanto me caracterizaba, no podría soportarlo un solo segundo mas, estaba apunto de estallar en llanto, estuve apunto de escapar corriendo de ese gran comedor cuando la firme y alegre voz de la subcomandante Hange Zoé se apodero del comedor y cada uno de los cadetes.



- Buen día chamacos.!! El entrenamiento esta por comenzar salgan afuera que Erwin los espera-. Dijo con una gran sonrisa en el rostro.



Fui la primera en salir del comedor por el simple hecho de mi mal estado emocional, agradecí mentalmente a Hange por haber entrado, realmente me salvo de un momento muy vergonzoso, mi paso era lento, pues deje que el resto de cadetes me pasara, pero uno prefirió quedarse atrás por un momento; pensé que era cualquier cadete inexperto hasta que sentí una suave mano tomando mi brazo, volteé para saber quien era y lo observe fijamente.



-Armin...- Susurré tranquilamente.



-¿Estas bien?- pregunto aquella calmada y tranquila voz de mi rubio amigo.



-Claro, ¿por que no lo estaría?- Respondí disimuladamente.



-No te sirve Mentirme- Respondió Armin mientras soltaba mi brazo y comenzaba a caminar. - Se perfectamente que las palabras impulsivas de Eren te afectan-. Hablo nuevamente volteando a verme.

Hasta mí último suspiróStories to obsess over. Discover now