-¿Qué tal esté? - Preguntó mi señora madre sosteniendo un bote de helado sabor chocolate con menta.
Mi mamá y yo siempre hacemos la despensa los viernes en la noche después de que ella salga del trabajo. Tenemos personas que pueden hacerlo por nosotras, claro. Pero se ha vuelto una tradición, nuestra noche de chicas. Sé que es algo muy común, pero es divertido, peleamos sobre cualquier cosa y luego vamos a ver una película. A mi hermana no le gusta venir con nosotras dice que son cosas aburridas del hogar que no le interesan. Así que siempre somos mamá y yo.
-No, mamá no dejaré que comas más esa cosa-dije arrugando la nariz. -¿Sabes de los deliciosos placeres del helado que te pierdes al solo comer ese sabor? No sé qué le hayas de bueno, en serio.
- No es para todos los gustos, claro. -Dijo de forma insultante a mi persona- Tu comes galletas con mantequilla de maní y no te digo nada, es más hasta lo costeó.
- Las galletas con mantequilla de maní son deliciosas.- Dije herida por rechazar de esa manera una delicia mundial. - Además ese helado es como comer chocolate con pasta de dientes, en la casa hay ambos, así que no hay necesidad de llevar eso.
Mamá solo río ante mi respuesta y aún después de tantos buenos argumentos de mi parte, metió el bote de helado en el carrito. Yo estaba lista para seguir discutiendo cuando sonó el celular de mamá.
-Hola, amor.- Dijo mi madre, haciendo que yo ponga los ojos en blanco y sepa que es momento de ir a otro pasillo.
Estaba aprovechando que mi señora madre estaba distraída en su conversación y metí todos los paquetes de galletas y frascos de mantequilla de maní que pude, cuando en eso me interrumpe en mi gran hazaña.
- ¿Y tú vas a pagar por eso? - Dijo mi madre, haciendo que yo le diera una bella sonrisa inocente. Rió mientas negaba con la cabeza.
- ¿Qué quería tu noviecito? - Pregunté en tono burlón. Mamá río pero sé que no le causo gracia.
- ¿Por qué no te agrada? - Preguntó - Es un gran hombre Halsey.-Dijo mientras me miraba con atención.
- Un hombre 20 años más joven que tú.- Dije de forma despectiva.
- La edad no lo es todo, si te dieras el tiempo de conocerlo sé que te agradaría, él es..- La interrumpí en ese momento.
- Sí, mamá tal vez algún día -Dije -Pero por ahora tenemos que apresurarnos o no llegaremos a la película, y yo quiero ver maléfica.- Dije para que se riera y no hablará más del tema, y así fue, suspiro ante mi respuesta pero no insistió.
Terminamos de llevar las cosas que necesitábamos y fuimos al cajero a pagar. Salimos del supermercado. Estaba nevando, el estacionamiento estaba vacío, hacia mucho frío, las personas prefieren estar en casa. Ya estábamos dentro del carro tratando de recobrar algo de calor.
- ¿Sabes Halsey?- Volteé a verla- Después de ver la película hay algo que debo de hablar contigo, es muy serio. - Dijo preocupada. La vi algo confundida.
- ¿Qué mamá? -Pregunté- No me digas que es otro hermanito porque tengo suficiente con Lisa y sus aires de princesa. - dije tratando de hacerla reír. Y lo logre. Mamá me dió una sonrisa, y puso su mano en mi mejilla.
- Te amo linda. -Dijo. -Siempre con tu bella forma de ser, de querer hacer a todos reír. -Me dijo sonriendo, pero pude ver sus ojos llorosos, iba a preguntarle qué pasaba pero en eso encendió el auto y dio por terminada la conversación. Sentí curiosidad pero dijo que hablaría de eso luego de la película así que no me preocupe.
Mamá iba a comenzar a avanzar cuando la detuve. Recordé que había dejado mi celular en el cajero del supermercado.
- Mamá deje mi celular, ya vuelvo.- Dije -No espere respuesta y salte del auto.
Iba saliendo del supermercado con mi celular en la mano, lista para escuchar el sermón de mi madre acerca de lo distraída que soy. Cuando me quedo completamente estática, sentí un escalofrío pasarme por todo mi cuerpo ante lo que mis ojos estaban viendo.
Una persona estaba parada frente al auto de mi madre. Y estaba apuntándole con un arma. Era un tipo alto y llevaba una capucha negra con franjas de tigre gris, iba todo de negro. Quede en shock. No tenía ni idea de qué hacer. Sentí que todo a mi alrededor se detuvo. Di un paso hacia adelante y fue cuando mi madre notó mi presencia, de sus ojos corrían lágrimas y tenía mirada de culpa, culpa de que yo estuviera presenciado esa escena. Me hizo señas de que me detuviera, que me fuera. Pero, no podía, no podía hacer nada, no podía moverme.
Todo paso en cuestión de segundos pero, yo sentí que habían sido horas, cuando en eso escuché un estruendo, el sonido más horrible que he escuchado en mi vida. Y luego un segundo ruido. En ese momento reaccioné y me abalancé sobre esa persona. Increíble idea de mi parte claro, él estaba armado y yo no. Pero no me importaba, no pensaba con claridad. Salte sobre él, yo no sabía pelear, no sabía lo que hacía solo comencé a arañar como si mi vida dependiera de eso, y en cierto modo así era. El tipo me lanzó solo con un brazo y yo caí, golpeándome con la acera. Pero, no sentí el dolor y me volví a lanzar sobre él, esta vez di un puño en su cara, sé que no le dolió pero le molesto, tomo mi muñeca con dureza y yo me sostuve de su manga con fuerza, me lanzo de nuevo pero al caer jale un lado de la manga de su capucha.
Su brazo izquierdo quedó al descubierto y lo único que pude ver fue un tatuaje de un alacrán en la parte superior del brazo, cerca del hombro. Al caer, esta vez golpee algo frío y duro, como un metal y sentí un dolor agudo en mi espalda baja. El tipo se colocó frente a mi, las luces de afuera del supermercado era lo único que alumbraba esa escena, la luz era tenue por lo que no me dejaba ver con claridad, pero pude notar que usaba un pasamontañas. Él vio que noté su tatuaje. Tenía que hacerlo y ambos lo sabíamos. Él tipo me apunto y yo solo cerré los ojos con fuerza.
-Hazlo rápido. -Dije y estaba preparada para lo que venía, estaba resignada. Pero el dolor nunca llegó y abrí los ojos de sorpresa, seguía parado frente a mi apuntándome, pero, vi que tenía una lucha consigo mismo, ¿Por qué no disparaba? Al cabo de unos segundos solo cerró los ojos, guardo el arma y se fue corriendo de ahí. Mi primera reacción fue correr, correr hacia el auto, con mamá. Abrí la puerta del piloto, desabroche el cinturón y abrace a mamá. Presione la herida sobre el pecho para detener la hemorragia.
Mamá estaba agonizando.
- Halsey...- Dijo mamá con mucha dificultad.
- Mamá, no hables, solo... solo resiste, mamá por favor, pronto vendrá la ayuda solo resiste.- Dije mientras las lágrimas corrían por mis mejillas, no sabía que hacer, no quería perder a mamá.
- No..no confíes en él.- Dijo ¿él? ¿Quién era él? no entendí lo que decía , no entendía nada. -Tú hermana cuida...- Mamá cerró sus ojos.
-¿Él? ¿Quién es él mamá? ¿Mamá? Mamá por favor no, no cierres los ojos, no te vayas mamá, por favor, no me dejes.- Abrace su cuerpo hacia el mío mientras lloraba. - Compraremos todo el helado de menta que quieras, incluso lo comeré contigo, pero por favor, no me dejes.- Dije mientras lloraba, sabía que se había ido pero no quería creerlo, lloraba a gritos. Sentí un dolor fuerte punzante, como si me desgarrarán por dentro. En el fondo escuche el sonido de unas sirenas acercándose cada vez más a nosotros, pero no importaba, ya era demasiado tarde, siempre lo es.
No sé cuánto tiempo estuve abrazando el cuerpo de mamá, simplemente no quería irme, no quería dejarla. Cuando escuche el ruido de pasos corriendo hacia mi y vi luces. Eso fue todo lo que vi antes de que todo se pusiera negro.
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Collide.
Teen FictionTras el asesinato de su madre, Halsey y su hermana menor son obligadas a mudarse a otra ciudad junto con su padastro y su familia. Halsey es el único testigo de lo que paso en la noche del asesinato y está segura de saber quien fue el asesino y si...
