Las cosas que pasan alrededor de ese pueblo son inexplicablemente raras, y su energía esencial también lo era. Habían estudiado el lugar por más de cinco años, les causaba cierta tristeza tener que partir allí en las circunstancias en las que estaban, heridos y con una bebé en brazos.
– ¡Rápido, maldita sea!
– ¡Por lo menos sostén a la niña!
– ¡Oh, joder!
Tuvo que obedecer, el de piel blanquecina traspasó a la pequeña bebé llorona a los brazos del pelinegro, siguió vigilando la puerta mientras que el pelirrojo siguió con su trabajo de borrar los datos.
Todo iba bien hasta que la puerta empezó a emitir sonidos de golpes y patadas.
– ¡Sabemos que están ahí adentro! ¡¿Qué creen que hacen?! –Escucharon la voz de su antiguo superior.
– ¡Te dije que esa no era la alarma de incendios!
– ¡Hice lo que pude! –Argumentó el pelirrojo.
Los nervios carcomen, ahora sabían a qué se referían sus entrenadores cuando recién habían ingresado y eran nuevos en ese sistema.
– ¡Escocia no los perdonará! –Escucharon y los sonidos de golpes se hicieron aún más fuertes, las voces fuera se habían multiplicado.
– ¡¿Qué haces que tardas tanto?!
– ¡No me metas presión y saca la jodida escopeta!
Habían gritos tanto dentro como fuera de la sala de comando, algunos de los hombres que yacen muertos sobre las sillas frente a la mayoría de computadoras se caían de sus lugares. El ruido típico de un helicóptero taponaba los llantos de la bebé.
El pelinegro dejó a la niña en el regazo de su compañero, dispuesto a luchar, pero no contó con el bombardeo que vino desde la ventana en su lado derecho.
– ¡Ya está! –Gritó el pelirrojo tomando a la bebé mientras se escondía bajo la mesa.
– ¡Más te valía! ¡Ven acá! –Ordenó, él se hallaba tras los CPUs.
Corrió con la niña hacia su compañero, este le señaló con el dedo las escaleras de emergencia, tomando el valor suficiente, se levantaron y volvieron a correr despavoridos.
•••
Habían escapado de pura suerte, un mal cálculo de tiempo por parte de la guardia escocesa les dejó una vía de escape. Y ahora se encontraban en un barco camino a Estados Unidos de América.
– No... Joder no... –Se lamentaba el más bajo, su compañero no hacía más que reír.
– Tú lo buscaste... –Decía casi sin aire.
Y es que en su nuevo pasaporte, su foto era la de un hombre calvo. Tocaba su cabello, casi llorando por todo el tiempo y dinero que invirtió en él. Su sufrimiento fue acallado por el llanto de la bebé, la cual permanecía en un nido hecho de mantas y sábanas.
Giró en torno a la niña y la tomó en brazos para tranquilizarla, lentamente funcionaba. «Si es por ti, está bien.» Pensó sonriendo y volviendo a acurrucar a la bebé.
– Entonces... ¿Cuál es nuestra historia? –Preguntó el pelinegro, visiblemente incómodo por la cercanía de su amigo y la niña.
– Esperaba no tener que hablarte de eso...
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Publicado por primera vez, el 10 de Nov. 2019. 13:48
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Shame on you (South Park).
FanfictionLas cosas que suceden alrededor de ese pueblo son inexplicablemente raras, eso lo descubre cuando conoce a todos esos chicos a un año de ser graduados. Vivió su vida encerrada, viéndolos de lejos, pero no pensó en tal magnitud de rareza que expelían...
