«Sabes...?, es curioso como puedes pasar meses o incluso años sin hablar con una persona pero que siga pasando por tu mente cada segundo.
Todos los días hablándole a la luna, contando nuestra historia, cómo nos enamoramos, como nos prometimos y como nos fuimos.
Ahora sufro el peor de los infiernos, ya no estoy contigo y siento como si mi raíz y alas fueran arrancadas, no tengo una forma de escapar pero tampoco una para seguir viviendo.
Las flores del jardín se marchitan de tanto extrañarte y los pájaros visitan tu tumba. Todos los días le canto a las espinas dentro de mi para que me dejen de una vez, para que dejen de retener a mi alma y me dejen volar. Cada día siento que tus raíces me llevan más abajo, lo más raro es que tú no tenías raíces, por alguna razón mi corazón creó rosales llenos de espinas y pocos pétalos.
Mi mundo se derrumbaba más a cada lágrima que caía de mi rostro cuando te veía agonizando en esa habitación, trataba de sostenerlo pero tú hacías mejor ese trabajo, yo solo retengo los pedazos y en pocos segundos y como arena entre los dedos, caen al suelo para ser cruelmente por mis esperanzas. Todos los días me castigo por eso, recordándote, recordando esos momentos donde solo había sonrisas... Me reúso tanto a olvidar esa época aunque esta solo me torture. Todos los días estoy pensando en eso acostado sobre la rosas matándome poco a poco.
Si tan solo me hubieras dicho que no volverías no me habría permitido enamorarme, tal vez eso es imposible pero no me gusta estar llorando por alguien que me pidió no hacerlo "por favor no llores, estaré bien, verás que saldré de aquí" aún recuerdo tus palabras, aún las escucho y las siento en mi oído, así como el sonido de esa maldita máquina al dejar de sonar. Aún lo recuerdo, aún lo vivo.
Solo es medicina? El sufrimiento lo es? Pues que gran salida para alguien que ya estaba muriendo, pensaba todo el tiempo en hacer algo, sentía que la rutina solo me alejaba más de la vida, todo repetitivo y nada interesante. Dormí para dejar de pensarte y resultó que terminé soñandote. Mi cabeza juraba verte sonriendo, con unas hermosas alas blancas y los brazos abiertos para recibirme, para abrazarme, te miré como un ciego miraría el mundo por primera vez. Te llegué a soñar tanto que consideré no volver a despertar. Lo intenté y solo moriste, moriste como cuando sostenía tu mano. Lo hiciste en uno de esos sueños donde nosotros estábamos abrazados debajo de un gran sauce. Te enteraste de que intenté quedarme a tu lado, me reprochaste que estaba mal, que debía seguir respirando por tí, para que pudieras seguir viviendo. En ese sueño lo te desesperado, tus ojos rojos, hinchados y piel pálida, tus pupilas estaban apagadas, o mejor dicho... Muertas, así como lo estuvieron todos los días en ese horrible hospital al que le llamabas oportunidad.
Tú rondabas en mi cabeza y rompías mi pecho dejando un sabor amargo, parecías divertirte haciéndolo pero tú era el único que lo disfrutaba, me costaste, me lastimaste cuando me prometiste salir bien y jamás volvimos a cruzar miradas. Jamás pude volver a ver tus hermosos ojos, esos ojos más brillantes que el sol mismo, más hermosos que el universo y llenos de amor y esperanza. No volví a escuchar tu hermosa voz y tus risas. Lo que más me conmovió no fue que me amaste como yo lo hice hasta dar tu último respiro, sino que seguías viviendo la vida como si estuvieras en el mejor momento de tu vida, me mostrabas tus mejores sonrisas aunque por dentro te estuvieran obligando a despedirte del mundo.
Yo no fui lo suficientemente fuerte para aceptarlo, no quería que te fueras pero tampoco ayudé a que te quedaras. Todos los días tú te desgastabad tratando de vivir y yo no me esforcé para ayudar... O al menos eso creo... Pasaba todo el día pensando y llorando por tí que me olvidé de tu vida.
Me sentía dentro de un vacío con una cama donde podía descansar, podía dormir y olvidar todo, donde podía verte sano y feliz, todo desaparecía y se quedaba en total oscuridad, solo caía y caía y caía, no buscaba una forma de volar, una forma de safarme de esas enredaderas que no me dejaban ir contigo, mi amado, y llevarte a donde nadie pudiera dañarte, nisiquiera yo.
Todos los días quería hablar contigo pero yo mismo quemaba mis palabras creandome un horrible dolor en la garganta y pecho, tú seguías respirando, tenías suerte pero no vivías, no podías salir de tu jaula, la muerte tenía una de las llaves para abrirla y la vida otra, yo quería acompañarte a la que fuera, lo importante era estar contigo.
Jamás fui de mostrar mis sentimientos, nunca supe cómo expresarlos y me arrepiento de eso, no pude decirte toda la felicidad que me hiciste experimentar, toda esa emoción al ver como te acercaba a mi y ese amor que nos teníamos.
Siempre resguardaba lo que sentía para que no me lastimaran pero no tuve en cuenta que tú jamás lo harías, no te dije lo que me pasaba, lo que sentía y creíste que ya no te amaba, que estaba contigo por pena y que tenía a alguien más. Gracias a algo tan ridículo ahora estás muerto y yo aquí sin ti, cayendo en cuenta, cayendo en el sufrimiento. Te necesito más que a nada en el mundo, más que a mí propia vida
Eres lo más importante que tengo aún cuando ya no pueda abrazarte. Le cuento a la luna todo lo que siento, le cuento todo lo que a ti no pude, todos los días a las 8 en punto lloro, lloro por lo que ella me dice, porque ahora eres feliz, y yo también estoy feliz por eso, al menos ya estás libre, ya no te retengo. La luna me pregunta cómo estoy y yo solo digo "estoy muerto" se que no te gusta escucharlo pero es la verdad, tú eras mi mundo, mi vida y ahora que no estás ya no tengo donde ir y refugiarme. Mi vida se esfumó.
Todos los días tengo un nudo en la garganta porque no dejo de recordarte. No estaba listo para decirte adiós, no estaba listo para dejarte ir. No quería hacerlo pero tu tiempo conmigo llegó a su fin y no pude hacer nada, tiré todo mi amor a la basura cuando no me sirvió más, no amaría a nadie más, me quedaría en el gran y basto desierto de recuerdos dolorosos que tengo contigo, aunque me torturen me gustan porque en ellos estás tú.
No estaba listo para volar sin ti, no estaba listo para vivir sin ti, sin tu tiempo, sin tu amor. No puedo evitar enamorarme mas de ti aunque ya no estés y solo ataco a mi cerebro con una daga, y digo cerebro porque mi corazón murió ya hace mucho, murió cuando tus manos, las que lo sostenían se congelaron y tocaron las raíces muertas debajo de la tierra, mi corazón se fue con ellas, contigo. Me dejaron y me quedé solo con mis pensamientos compartiéndolos a la soledad, desde que te fuiste ella fue la que no me dejó, tal vez porque no se lo permití, no seguí mi vida porque tú eras todo lo que necesitaba.
Aún sigo esperando la mejor parte de nuestra historia, aún sigo esperando el reencuentro de dos almas que alguna vez se amaron. Esta maravillosa historia aún no termina y espero que sigas siendo mío cuando eso pasé.
Recuerdo que decías "todos tenemos alas, deja que las tuyas se extiendan para volar a mi lado" bueno, tenías razón, todos tenemos, las mías jamás se extendieron, nunca tuvieron una razón para hacerlo porque ya no estabas, ahora sólo mueren junto a mi, sus plumas tintadas en colores caen y se vuelven ceniza oscura y triste que se exparse con el viento tratando de alcanzarte en lo más alto y puro del cielo.
Sigo pidiendo disculpas por dejar que tus alas de extendieran demasiado y volaran sin tu permiso, no las atrapé, ahora no hay más estrellas para contar, el cielo está triste y no quiere brillar, no ve tu sonrisa. Las estrellas lloran por tu encierro. Cada que reproduzco esa grabación donde solo se escucha como cantas, los pájaros vuelan para escucharte, aún recuerdan que tan melodiosa era tu voz y te acompañan a cantar pero no sé quedan porque después de todo, no eres tú.
Tenía tanto por decirte pero para qué...
Después de un tiempo uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar el alma.
Y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender...
Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas. Y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno aprende a construir sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... Y los futuros tienen formas de caerse a la mitad.
Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calor del sol quema.
Hoy gritando al cielo te confieso que te amo, te amo como jamás pude decirte, te amo tanto que al ver tus ojos podía jurar ver algo más hermoso que mil galaxias coloridas, te amo tanto que no quiero despedirme, aún no estoy listo, tú te has ido ya pero logré robar la mitad de tu corazón, se que es egoísta pero te necesito conmigo, necesito que vuelvas. Tal vez sea imposible pero créeme, nos reencontraremos y volveré a besar tus labios.»
Me levanté del piso y caminé a la fogata, dejé un beso en la carta y la lanzé al fuego, las llamas se fueron apagando y la cenizas volaron al cielo desapareciendo entre las nubes
VOUS LISEZ
Entre cartas
NouvellesTe mando estás cenizas al cielo con esperanza de que logres recordarme •Terminada •One shot •Triste (o se intentó)
