Nyra estaba pensando en todos sus problemas.
Su mente vagaba entre pensamientos que parecían enredarse unos con otros, como un bosque oscuro del que no podía encontrar salida. Los recuerdos llegaban sin avisar, chocaban entre sí y se rompían en pedazos dentro de su cabeza.
Miles de preguntas aparecían una y otra vez.
Pero había dos que se repetían con más fuerza que las demás.
¿Y si todo había perdido su significado en el momento en que sus ojos se encontraron con los de aquel chico?
¿Era eso una excusa suficiente para la batalla que ahora se libraba dentro de ella?
Nyra se inclinó lentamente hasta sentarse en el suelo. Sus ojos se fijaron en un punto vacío frente a ella, aunque su mente seguía llena de pensamientos que no lograba ordenar.
Recordaba perfectamente el instante en que todo había comenzado a romperse.
El momento exacto en que comprendió que algo dentro de ella había cambiado.
Que ya no era la misma.
Abrazó sus piernas y apoyó la frente sobre sus rodillas. Su cuerpo comenzó a doler y un sudor frío recorrió sus manos.
Algo en su mente estaba mal.
Completamente confundida, llevó sus dedos a su cabello y lo apretó con fuerza, como si ese simple gesto pudiera recomponer las piezas rotas de su interior. Como si apretar lo suficiente pudiera convertir su desesperación en esperanza otra vez.
Una melodía.
Un color.
Una mezcla de olores.
El frío.
Todo apareció de golpe, como escenas desordenadas de una película que no podía detener.
El frío se volvió cada vez más intenso.
Y Nyra no sabía si estaba intentando escapar de él… o si, en el fondo, nunca quiso hacerlo.
Nyra estaba perdida.
Caía lentamente en un vacío del que nadie parecía capaz de sacarla.
Y mientras descendía, comprendió algo que la aterraba más que cualquier otra cosa.
Todo había comenzado mucho antes de que ella se diera cuenta.
Mucho antes de que Rowan Castell comenzara a mirarla.
Pero la única forma de entender cómo había llegado hasta ese punto… era volver al principio de toda esta historia
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Donde sangra el hielo
Mystery / ThrillerDicen que el hielo no sangra. Pero nadie habla de lo que ocurre cuando alguien logra romperlo. Nyra Valmont está a punto de descubrirlo. Rowan Castell nunca debió fijarse en ella. El problema es que llevaba años haciéndolo.
