Ahí estaba ella. Perdida mientras miraba por la ventana. Llovía a cántaros. Me senté a su lado para contemplar la magia de la maravillosa naturaleza. Ni siquiera me notó. Era increíble su concentración. Me pregunté qué era lo que le causaba tanta curiosidad a ese pequeño ser de solo un poco más la mitad de una década. En ese momento sin apartar la vista del escenario que no cesaba frente a ella, dijo:
- ¿Por qué el cielo está llorando?¿ Por qué caen cristales líquidos de él? Acaso... ¿Está triste?
No encontré las palabras adecuadas para responderle. Solo permanecí callada y seguí escuchando. Colocó su cuerpo en mi regazo y suspiró. Logré pensar en algo y le dije:
- ¿ Por qué quieres saber?
- No lo sé - Me respondió y seguimos así por un buen rato. Las dos estábamos anonadadas, sumergidas en un mundo de pensamientos personales. No paraba de llover; y no había respuesta a nuestras preguntas. Me encantaba aquella sensación de paz, esa que desprenden las tardes nubladas; adornadas con bellos matices de gris y adjuntadas con sonidos melifluos que son música para mis oídos. Mientras el silencio llenaba aquellas cuatro paredes, yo acariciaba sus largos cabellos dorados... Pensé que se había sumergido en la tranquilidad de un profundo sueño hasta que pronunció aquella frase:
- Porqué llorabas aquella noche en que sonó la notificación de un mensaje. Mojabas la almohada y yo no sabía porqué. No es que yo no sepa que está lloviendo, sino que quería saber porqué llorabas y la lluvia me recordó a esa noche. Quiero saber si estabas triste igual que el cielo.
Me quedé petrificada. En ese momento sentí un escalofrío en aquella habitación como si esa tarde de mayo se hubiera transformado en una fría tarde de invierno. Aquella noche me vida se había desmoronado con la simplicidad de un mensaje compuesto por tres pequeñas palabras, plasmadas en la bandeja de entrada de mensajes de mi celular (Es mejor terminar). ¿Cómo le explico el peso de la realidad a este diminuto genio curioso? ¿Puedo mentirle? No lo creo.
- Sólo dolía un poco mi cabeza- Balbuceé con la esperanza de que creyera aquella mentira blanca, mi propia mentira.
-Ahhh - respondió poco convencida - ¿Aún te duele?- Prosiguió algo preocupada.
- No tanto como aquel día, pero sé que pronto dejará de doler - ¿Qué estaba haciendo? Le respondí sin detenerme a pensar en que no debí haberle dicho que aún me dolía. Aunque si que duele, y mucho.
-Mira- Me señaló con su delicado dedito índice que mirara por el ventanal. Ya había luz en el cielo y comenzaban a asomar los dispersos rayos dorados de quien reinaba en los días calurosos y radiantes. Llevó tiempo para que desaparecieran los tonos grisáceos que predominaban hace un momento en el mundo paralelo que era visible sobre nuestras cabezas. Sin embargo ya se podía apreciar la luminosidad de un cielo despejado y sin prácticamente nada que pudiera interferir en la presentación del sol; prácticamente nada porque la combinación de diversos colores de un arcoiris se encargó de que no solo el sol fuera protagonista de aquella puesta en escena.
- ¿Sabes que creo?- Dijo la voz de la pequeña aún con la mirada perdida en la ventana- Me dices que aún te duele un poco. Yo creo que como mismo al cielo le tomó algo de tiempo que ya no le doliera aquello que lo lastimó, y tardó un poco en dejar de llorar, así pasará contigo.
- Exactamente que quieres decir- Dije, esperando con curiosidad lo que ella podría llegar a decirme.
- Pues que pienso que eres como el cielo; puede que ahora te duela, puede que en tu alma todavía esté lloviendo, pero pronto llegará el momento en el que igual que él, brilles y muestres tu luz, tus colores. Todo eso después de haber tenido tus días grises- Se giró hacia mi y me regaló la sonrisa más radiante y pura que había visto en el transcurso de mi vida. ¿ Qué respuesta podía darle? No se me ocurrió nada más que algo tan genuino y bello como la devolución de otra sonrisa.
Hola a todos!!!!!
Gracias por leer esta historia y espero que me dejen sus comentarios.
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¿Cómo mentirle?
Short StoryY si es imposible formular las respuestas a sus preguntas. Puede que ellos sean capaces de ver más allá del vacío y la tristeza que nos envuelven. A veces una sonrisa puede llegar a ser la mejor respuesta que podemos recibir de alguien. Para toda pe...
