Llovía... La famosa lluvia, de después de las bombas, regaban a la torturada y maltrecha Barcelona. El barrio de la Barceloneta, existía a duras penas. Miseria, muerte, hambre y pobreza golpeaban a la Republica española y, en especial, la zona catalana dirigida por la Generalitat del republicano Lluís Companys. Finales de marzo del año 1938, la ciudad condal de Barcelona se recuperaba de los terribles bombardeos llevados a cabo por la aviación de la Italia fascista, que operaban en la costa mediterránea con total libertad desde sus bases en la isla de Mallorca. Más de 600 fallecidos y miles de heridos yacían en las calles destruidas y mutiladas, y otros miles más habían perdido, parcial o totalmente, sus casas. Muchos estaban sintiendo las consecuencias de casi dos años de guerra civil. Entre estas penurias; una joven catalana, Monserrat Flux, salía junto con muchos otros más, del metro de Barcelona. Monserrat, era una joven de piel blanca de poco más de 24 años, en aquel momento su casa en el barrio de la Barceloneta se había derrumbado debido al impacto de las bombas. Sus padres habían fallecido, su padre murió cuando ella era pequeña y su madre por tuberculosis en un hospital republicado ubicado en la isla de Menorca.
La perspectiva para Monserrat no era muy buena. Sin casa, sin familiares y sin comida, dificultaban la supervivencia en una nación que se degradaba por momentos a causa de la guerra con las fuerzas sublevadas. Sin embargo, ella no se dejaba abatir. Con la cabeza bien alta, se dirigió hacia un edificio, que una vez fue un hermoso apartamento de estilo burgués de finales del siglo XIX, ahora yacía en completa destrucción. Buscando y rebuscando en los escombros del edifico, encontró un pequeño cofre de madera y metal. Al abrirlo, en dicho cofre, encontró unas joyas de piedras variadas, cuyo valor era superior en aquel momento a 2500000 pesetas (aproximadamente unos150000 dólares en el momento). Pero aparte de las valiosas piedras preciosas, también se hallaba en el fondo del cofre un papel bastante antiguo, se papel era un acta de propiedad de un inmueble. Al observar dicho papel se quedó impactada con lo que encontró escrito en el. Guardo con recelo el papel, y se dirigió fuera de Barcelona, en dirección a Tarragona. Allí vivía una amiga cercana de su difunta madre. Al no tener casa, debía esforzarse para no pasar la noche en la calle o en uno de los alberges formados esporádicamente para atender a las víctimas de los bombardeos.
Antes de la caída del alba, Monserrat ya se encontraba en Tarragona. Al igual que en Barcelona, en Tarragona las calles se desbordaban de refugiados. En ese caso la mayoría eran víctimas de bombardeos y también refugiados que procedían de la cordillera cantábrica y la zona occidental de Aragón, por donde avanzaba el ejército rebelde.
Dolors Ferrería, la cercana a Monserrat y a su madre, acogió a la joven en su casa en el centro de la ciudad al conocer su situación tras el bombardeo de Barcelona. Dolors era una mujer mayor de 57 años. No era una mujer rica, sin embargo, tenía una posición económica cómoda, todo y que la guerra y los continuos bombardeos sobre territorio catalán dificultaban la vida de la retaguardia.
- ¡Monserrat! – Exclamo Dolors. - ¿Cómo estás? Imagino que no muy bien. Ya me enteré de los sucesos de Barcelona. Aquí en Tarragona están llegando muchos evacuados de la ciudad.
- ¡Ay, Dolors! – Suspiro la joven. – Estoy tan cansada ya de la guerra. Con lo tranquilos que vivamos todos antes de aquel verano del 36.
- Hija mía, ya no podemos hacer nada para cambiarlo que paso. Solo podemos continuar hacia adelante y sobrevivir. Sobre todo, sobrevivir.
- Dolors, creo que voy a intentar cruzar la frontera. Me dirigiré hacia Francia.
- ¡¿Hacia Francia?! Creo que no será tan fácil como tú te crees. Tengo entendido que Francia ha cerrado su frontera, además los fascistas atacan desde el aire las filas de refugiados que tratan de pasar por la frontera.
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Habana 1942
Novela JuvenilFinales del año 1938, Cataluña. En Barcelona, recientemente se habían producido los bombardeos sobre la ciudad condal. Monserrat Flux, superviviente de los terribles ataques, solo desea finalizar ya la larga guerra civil que vivía España en aquel en...
