RED RIDING HOOD

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Su-Ahn es una chica muy reservada, nacida en Seúl, Corea del Sur. Porque su abuela estaba muy enferma ella y su madre tuvieron que mudarse a Busan.

A Su-Ahn le haría bien el hecho de mudarse debido a que tenía problemas en la escuela, sus compañeras la molestaban debido a que ella vestía pantalón y camisa en lugar de falda y blusa. Además de que tenía el cabello corto y su pecho no se desarrollo como debía, ya que desde pequeña se acostumbró a vendarse.

Lo que no saben es que tuvo que hacerlo ya que su padre al enterarse que sería una chica se molestó tanto que la obligó a hacer todo lo que un chico haría, la vistió como un niño y le enseñaba a "ser un niño" y por eso le vendaba el pecho. Tiempo después, cuando salieron en familia, un hombre borracho trató de abusar de ella cuando sus padres se descuidaron. Ella logró alertar a las personas que pasaban por ahí y la salvaron.

Pero desde ese día ella se da asco a sí misma, odia su cuerpo, odia el hecho de ser una chica y maldice el día en que nació.

Ese mismo día cuando iban de regreso a casa, su padre iba manejando, pero estaba borracho y Su-Ahn quien era una pequeña muy curiosa preguntaba acerca de lo que había alrededor, de por qué el coche se movía solo, etc. Esto desesperó a su padre y en un descuido por gritarle chocaron con otro auto que venía en sentido contrario y se volcaron. Cuando la ambulancia logró sacarlos solo ella y su madre, Young Mi se salvaron, pero Su-Ahn resultó con una cicatriz a mitad del rostro.

Cuando Su-Ahn y Young Mi llegaron a Busan fueron a la parte más tranquila de la ciudad; el bosque. Ahí estarían alejadas de la ruidosa ciudad, aunque para llegar a casa de Yoonji, la abuela, debían pasar por uno de los barrios más bajos de Busan, pues es el único camino más directo desde el bosque a casa de Yoonji.

Al día siguiente Su-Ahn y Young Mi empezaron a desempacar sus maletas y a acomodar sus habitaciones y la sala. Horas después Young Mi le encargó a Su-Ahn que llevara una pequeña mochila con fruta, comida, un termo con té y un postre pequeño, a casa de Yoonji ya que estaba muy enferma y no podía salir de su casa para comprar lo que le hacía falta y Yoonji no podía llevarla porque debía ir a trabajar y el trabajo le quedaba más alejado del barrio bajo, Su-Ahn aceptó y sin más fue a vestirse; se puso un pantalón holgado de mezclilla, una camiseta negra holgada, alborotó su cabello de la parte de atrás, se hizo un flequillo de medio lado y por último se colocó una capa roja con capucha.

Young Mi salió a trabajar y Su-Ahn salió de casa y caminó hacia la ciudad. Observaba lo que había su alrededor, le llamaba la atención lo hermoso que era aquel bosque y al llegar a la orilla entre el bosque y la ciudad, dio un largo suspiro, se colocó su capucha y siguió su camino. Durante su recorrido por el barrio observaba en silencio a los que vivían ahí, desde un borracho loco hasta un drogadicto con arma en mano. Uno de esos chicos drogadictos la miró y comenzó a reír.

- Oye tú! ¿¡Quién diablos te crees!? ¿¡Superman!? -gritaba aquel chico, lo que a Su-Ahn le molestó y optó por ignorarlo. Pero a ese chico le fastidiaba que lo ignoraran y la siguió.

- Te estoy hablando! ¿¡Acaso no escuchas, imbécil!? -Su-Ahn seguía ignorándolo pues no tenía caso pelear.

El chico, molesto, la siguió discretamente tratando de averiguar a donde iba con tanta prisa.

Cuando Su-Ahn por fin llegó a casa de su abuela tocó la puerta y dijo:

- Abuela Yoonji... soy yo... Su-Ahn. ¿Puedo pasar?

- Claro mi niña... puedes pasar, está abierto. -respondió Yoonji desde el interior de la casa

Su-Ahn entró y saludó a su abuela con una reverencia.

- ¿Cómo te ha ido mi pequeña Su?

- Bien abuela... gracias

- me alegro mucho pequeña... pero ¿qué te trae por aquí?

- Mi mamá me pidió que te trajera esto... -le dio la mochila con las cosas que mandó Young Mi. -Dijo que estabas muy enferma y mandó todo esto solo para ti.

- Esa Young Mi... siempre exagerando las cosas... sí estoy enferma pero no es para tanto. -rió leve.

- Quizá está muy preocupada -sonrió.

Después de una larga conversación Su-Ahn se retiró.

Al salir volvió a caminar hacia el barrio para llegar a casa, al llegar al barrio estaba dispuesta a seguir su camino hasta que el chico que la molestó en un principio, la atrapó y la llevó hacia uno de los callejones.

Su-Ahn se asustó, pero trató de ocultarlo puesto que si le tenía miedo se volvería vulnerable y le iría peor.

Así que se quedó callada y esperó.

- Adonde vas... imbécil? -preguntó aquel chico mientras que Su-Ahn no respondía. -te estoy hablando!! -ante la desesperación le soltó un golpe en la cara a Su-Ahn tirándola al suelo y haciendo que la capucha se apartase revelando el rostro de Su-Ahn. -con que eras una chica eh?... jajaja creí que eras un imbécil cualquiera... -soltó una carcajada.

- qué es tan gracioso?... -preguntó Su-Ahn aturdida y trató de levantarse.

- que te confundí con un chico raro... me presento... me llamo Gun JiHoo y tu nombre es...? -

- Kim Su-Ahn... ahora déjame en paz quieres? -dijo molesta y trató de apartarse

- pero a donde vas? una muñeca como tú no puede irse sin su bienvenida a la ciudad... -JiHoo trató de besarla a lo que Su-Ahn le dio una bofetada y se apartó de él.

- hazlo de nuevo y no respondo... -dijo asqueada

Pero JiHoo no se iba a quedar así se abalanzó contra ella y empezó a besarla.

Su-Ahn se alteró y empezó a patalear para quitárselo de encima.

Sabía que era débil y no podría quitárselo, vino a su mente el recuerdo de aquel hombre que iba a abusar de ella y empezó a llorar.

Tenía miedo de lo que JiHoo le podía hacer, pero no iba a dejar que ganara tan fácil, así que se esforzó para darle un rodillazo en la entrepierna y quitárselo de encima. Se levantó y salió corriendo de ahí tratando de salir del barrio y llegar a casa pronto pues no quería que cuando Young Mi llegase, se preocupara por ella.

Pero se descuidó y cuando JiHoo se levantó, sacó un arma y le disparó a Su-Ahn por la espalda e hiriéndola de gravedad.

La policía que pasaba por ahí detuvo a JiHoo y se lo llevaron a la cárcel.

Su-Ahn tembló pues sabía que no sobreviviría al día siguiente y con dificultad se levantó y caminó a casa.

Al llegar al bosque cayó al suelo y soltó unas lágrimas, pues tenía miedo de que si moría dejaría solas a su madre y a su abuela, quienes eran su única familia. Se levantó y siguió su camino a casa, al llegar entró, caminó hacia el sofá y se recostó en éste para después caer en un sueño profundo del que jamás volvería a despertar. Su-Ahn murió a la edad de 17 años.

Young Mi llegó, miró a Su-Ahn y creyó que estaba dormida pero cuando se acercó, notó la herida y se tiró al suelo empezando a llorar pues había perdido a su única hija, a quien tanto había amado.

Young Mi entró en depresión y enloqueció a grado tal, que cuidó del cadáver de Su-Ahn como si aún estuviese viva...

El verdadero lobo son los peligros que toda niña, adolescente y mujer sufren a diario tras el acoso, la delincuencia y hasta la propia familia. El lobo también es toda aquella persona que trate de hacerle daño a una niña inocente en pleno crecimiento, y que ni siquiera la deje vivir la vida como debería ser, todavía no empiezan a caminar en la vida y las matan sin razón alguna sin saber que, por una mujer, esas personas están aquí.

FIN.

CAPERUCITA ROJAWhere stories live. Discover now